Francisco Máñez Iniesta

REFLEXIONES ANTE EL V CENTENARIO HISTóRICO

En estos tiempos convulsos, multiétnicos y multiculturales, aparecen, desde la caída de la civilización del Imperio Romano los viejos estigmas históricos que se grabaron a fuego y sangre sobre la reseca piel de este viejo país. Entre mezclados con los viejos íberos, en esta tierra de los hijos de los atlantes, atrás quedaron las huellas de múltiples culturas de distintos pueblos. Huellas de grandezas y esplendores. También de injusticias y crueldades, de miseria y llantos que clamaban por un mundo mejor, más humanizado y justo para todos los seres humanos. Y es que, como dijo el filósofo Jesús Mosterin “el error de los nacionalismos, las religiones y las ideologías totalitarias es que pretenden encajar a los individuos en un molde colectivo – la cultura del pueblo, la religión del país, la lengua de la nación-, cuando son los moldes los que deben adaptarse a los individuos, y no al revés.”
La historia, madre de toda enseñanza, guarda en sus páginas carcomidas grandezas y miserias humanas; y no es extraño que el hombre tropiece constantemente con la misma piedra, porque, en verdad, lo que hace es mirar hacia atrás sin ver realmente, sin entender la lección magistral que se desprende del error y del dolor.
Acontecimientos históricos marcaron profundamente el año mítico de 1992. El V Centenario abrió de nuevo las páginas de la historia con hechos singulares, de aquel 1492 que nos revelaron tal como somos.



En aras de la unidad territorial e ideológica, el reino nazari de Granada fue invadido concluyendo el último bastión del Islam español. También, en aras de la misma unidad religiosa, son expulsados los judíos sefarditas. El descubrimiento de América y la impresión de la Gramática Castellana de Antonio Nebrija como unidad lingüística, cerraron la epopeya del V Centenario.
Dice Rachel Arie, que el reino de Granada sólo pudo existir como vasallo de los cristianos, y debió ser así ya que el primer sultán nazari Muhamad, colaboró con las tropas de Fernando III el santo, durante el sitio y conquista de Sevilla; y más tarde, Muhamad V, destronado en una de las continuas guerras civiles, huyó a África “con su guardia cristiana”, siendo su amigo Pedro I de Castilla quien le ayudó a recuperar el trono de Granada luchando contra el usurpador, según la revisión de una historia de Rafael Idáñez, concluyendo al decir que ”Los reinos cristianos consideraban a Granada muy vulnerable y sobrevivió dos siglos y medio por voluntad de los reyes cristianos que lo consideraban útil como válvula de escape para refugio de musulmanes y judíos descontentos del resto de España, además de como fuente de ingresos. Eran tantos los refugiados que acudían a Granada, huyendo de las persecuciones y de la Inquisición a partir de 1481, que tuvieron que construir un barrio (el Albaicin) para darles cobijo. También la fragilidad de la moneda granadina era patente frente a la castellana que inundaba el reino de los descendientes de Yusuf ben Nazar",

La rendición de Granada
El Rey Boabdil entregando las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos.
de Francisco Pradilla

La valoración sobre la toma del reino de Granada, y la situación insostenible del rey Boabdil recluido en un feudo en las Alpujarras, partiendo al año a Marruecos donde murió abatido por la desgracia y la pena, es para M. Cruz Hernández un aspecto negativo por la pérdida del vínculo cultural entre Europa y el Islam que tantos frutos dio a la cultura medieval en arte, ciencia, espiritualidad, filosofía y teología; mientras que para Julián Marías “en un momento en que poderío Turco volvía a dominar el Mediterráneo y las tierras europeas, rara vez se piensa en las consecuencias que para Europa hubiese tenido la persistencia de una Granada musulmana y al servicio del sultán.” ¿Ignoró, Julián Marías, los estudios de Rachel Arie y Rafael Idáñez, entre otros, haciendo semejante especulación? ¿Fue Granada, realmente un reino totalmente independiente? Dudarlo sería impropio y considerar a Boabdil y su pueblo como extranjeros humillante. Este planteamiento ya se lo hizo Aben Humeya a Felipe II cuando planteó la expulsión definitiva de los moriscos, aclarándole que el pueblo musulmán no llevaba en vano casi nueve siglos habitando estas tierras y por lo tanto se sentían tan españoles como los demás; y también, es curioso que el profesor de la Universidad de El Cairo M. A. Makki, declarase la españolidad de Abd AI-Rahman 111 «Es tan español como Felipe II y desde luego mucho más español que Carlos V...

Si en 1609 la expulsión de los moriscos constituyó un error de gran magnitud histórica con consecuencias gravísimas económicas, sociales y culturales, pues no hay que olvidar que los moriscos eran también herederos de los artífices que crearon un Renacimiento precoz en suelo europeo, como señaló el profesor A. Martínez Lorca; la expulsión de los judíos decretada en 1492 tuvo consecuencias más inmediatas al aumentar la afluencia de judíos sefarditas hacia el imperio otomano, haciendo exclamar a un funcionario turco lleno de satisfacción “y a éste, el Rey de España, ¿llamáis un Rey políticamente prudente, que empobrece sus tierras para enriquecer las nuestras?” Mientras el capital financiero y los artesanos potenciaron a los turcos, económicamente y en la fabricación de todo tipo de armas que las diestras manos de los maestros sefarditas construyeron, permitiendo a los turcos medirse contra otras potencias, en España fueron substituidos económicamente por financieros genoveses y alemanes convirtiéndose en banqueros del imperialismo español, según un interesante análisis de Shlomo Ben-Ami, con resultados negativos para la economía española. Luego trajeron banqueros portugueses que a su vez eran nietos o biznietos de judíos españoles.

Si bien a los habitantes musulmanes de AI-Andalus en su peregrinar por tierras del Islam ya no les volvió a brillar su media luna, a los sefarditas el brillo del oro mitigó el trauma de la expulsión, cuya permanencia en España data de los siglos I-II después de Cristo; y es sintomático, que el gobierno turco se preparó para celebrar el V Centenario de su admisión en el que fue imperio otomano. En 1869, en un acalorado debate sobre la cuestión judía transcurrido en el parlamento español, Emilio Castelar habló a su auditorio sobre “los grandes pensadores europeos que brillan en el mundo, y podían haber brillado aquí en España de no haber expulsado a nuestros judíos.” Se refirió al ejemplo de Spinoza «que fue engendrado por padres españoles”, pero en cuya gloria no podía participar España por su intolerancia.


Cristobal Colón Tomando posesión de La Española
Cristobal Colón tomando
posesión de la Española
El accidentado descubrimiento de América por Cristóbal Colón camino de Catay y Cipango para extender la fe, y el lastre de sombras tristes, que quedan en su colonización, había sido precedido por otro acontecimiento digno de ser conmemorado: la impresión de la “Gramática Castellana” de Elio Antonio Nebrija, “reduciendo a sistema, cuanto lingüísticamente eran informes dispersos, dándole a la lengua vulgar el decoro que tenían las de la antigüedad”, según el académico Manuel Alvar, el cual en un interesante trabajo sobre esta efeméride, refiere cómo el Obispo Fray Alonso desvirtuó sus fines. Dice, “seis años antes de su impresión tuvo lugar la memorable conversación entre la Reina Isabel, el Obispo y Elio Antonio..

El maestro entregó a la reina una muestra del “arte” que venía preparando; la reina le preguntó para qué podía aprovechar y el Obispo, arrebatándole la respuesta a Elio Antonio, dijo que después de Vuestra Alteza tuviera debajo de su yugo muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas, y con el vencimiento aquéllos tenían necesidad de recibir las leyes que el vencedor pone al vencido y con ella nuestra lengua Aunque las pretensiones de Nebrija fueron otras que las del Obispo, en el famoso prólogo a su “gramática” se repite el aforismo: SIEMPRE LA LENGUA FUE COMPAÑERA DEL IMPERIO. En el pensamiento de Fray Alonso de Talavera pesaba el ideal que obsesionaba a la Reina: “Vence y sojuzga”.

Las pretensiones de Nebrija fueron otras que las del Obispo, y aunque la lengua castellana en los avatares de los tiempos cumplió sobradamente las pretensiones de la reina en prejuicio de otras, en palabras de Lorenzo Valla "sirvió para evangelizar, aunque el instrumento que pretendió llevar la salvación a los indios era aquella lengua, fijada por arte y que se había adaptado para salvar a otras lenguas que, sin la doctrina trasplantada hubieran desaparecido de la memoria de los hombres...

De la lección magistral de la historia se desprende que la unidad impuesta al vencido provoca anhelos de separación; anhelos que se convierten en luchas, sangre y odios seculares. La unidad sesgó a todos los españoles que no eran cristianos ni nunca quisieron serlo, porque en sus corazones, anidaba la fe de sus antepasados. La conmemoración del V centenario puso de relieve su mensaje, su lección por fin aprendida al cabo de cinco siglos; y es importante señalar que no se debió festejar la efeméride, sino conmemorar, aspecto semántico que pasa del regocijo de la festividad al repaso de la memoria, con el destello de nuestras luces y el reconocimiento de nuestras crueldades. Sí se festejó, que la conmemoración del V Centenario se produjo en este periodo histórico bajo el reinado de Juan Carlos I, en el que nunca en la historia en España ha existido tanta pluralidad de creencias e ideologías, coincidiendo en un marco de respeto y solidaridad. Aspectos fundamentales que indican la única unidad posible bajo el respeto a la libertad individual; y esto, si mereció ser festejado desde todos los templos, mezquitas y sinagogas de España como así se hizo, donde los creyentes cristianos, musulmanes y judíos, alaban y bendicen a su Dios en una patria común.

F. MAÑEZ INIESTA

La reconquista