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Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell

Artículos

TOTAQUA – 81
 
El camino continúa

 

Publicado en Valle de Elda número 1292 del 15-8-1981

 


Equipo expedicionario TOTAQUA-81 del Alpino y C.E. Petrel

 

Muchas y variadas han sido las opiniones vertidas, dentro del mundillo montañero local, sobre la importancia de la última actividad montañera, denominada TOTAQUA-81, llevada a cabo por el Club Alpino Eldense y en la que han participado también miembros del Centro Excursionista de Petrel, durante las pasadas vacaciones estivales de julio, cuyo marco de actuación se ha concretado en el Alto Atlas Marroquí.
Para quienes tomaron parte activa en la misma, ha significado una aventura y un paso más en su particular acción deportiva; para todos ellos, ha sido una experiencia nueva que ha venido a engrosar su historial montañero, pero sin lugar a dudas, para el montañismo eldense, ha supuesto un importante escalón superado, en pos de futuras expediciones.
Si analizamos el desarrollo del alpinismo en nuestra ciudad, este comenzó precisamente con aquella pionera Operación Atlas-71, llevada a cabo por el Centro Excursionista Eldense en Julio de 1971 a la misma zona que ahora, diez años después ha conquistado la Operación Totacua-81; entre ambas y dejando a un lado las numerosas salidas a distintas zonas de los Alpes y otros macizos no menos importantes, para centrarnos en este tipo de operaciones organizadas, habremos de referirnos a la Operación Hoggar-77 del C.A.E., Aconcagua del C.E. Eldense y Kimake-80 también del Alpino, se nota, pues, que tras un lapsos de tiempo de seis años comprendido entre 1971 y 1977, parece comenzar a partir de ahí, el despegue de nuestro montañismo, fruto de la madurez de los hombres que en él militan. Algunos sin embargo, se preguntan, el por qué esta merma o retroceso en la importancia de los objetivos que parece descender con esta vuelta atrás, hacia el Atlas, superado ya un decenio antes por los colores eldenses, pero la explicación, es sencilla y corresponde al plan minuciosamente trazado del Alpino que comenzó en Kimake-80, logrando superar los tabúes de tiempo, dinero y problemas, siempre, estos los principales que ponen freno a cualquier tentativa en nuestro deporte, pues no es fácil, disponer de un largo periodo de días, máxime cuando estos, no corresponden a fechas del calendario de vacaciones laborales, como en aquella ocasión ocurrió; ni mucho menos, el reunir al grupo de hombres necesario para ser llevado a cabo, aspectos estos conseguidos entonces y que son primordiales para dar al montañismo eldense, la continuidad ascendente que todos pretendemos. No se trata de conseguir logros aislados, por parte de una minoría elitista de montañeros, como generalmente ocurre en otras sociedades, lo que se pretende por medio del ya mencionado plan de actividades, es el lograr una amplia y sólida base, compuesta, no por unos cuantos divos del alpinismo local, sino por el contrario, crear en el ánimo de todos, el concepto relativamente nuevo para nosotros, de un alpinismo de envergadura. Sólo así, pienso, podrá lograrse una verdadera superación y para ello, es absolutamente preciso, el crear oportunidades que puedan servir de aleccionamiento a los jóvenes valores del momento actual y a los venideros, desarrollando a la vez un amplio horizonte, con una real salida donde puedan desembocar las aspiraciones de una juventud cada vez más experta y numerosa.

 


Hacia el campamento base

 

Totaqua-81 ha sido en este sentido, el segundo paso en busca del trazado objetivo, y ha sido positivo, toda vez que, no sólo se han logrado los objetivos fijados en la geografía del terreno, si no que, a la vez, ha servido de experiencia en el marco de la colaboración inter-social entre montañeros de dos clubs distintos: Alpino y C.E. de Petrel, que viene a corroborar aquel deseo que el marqués de Coubertaín persiguiera: “la unión del hombre para el deporte”. Cabe pues, esperar, al final de esta larga preparación, que ha partir de esta experiencia comienza, que la colaboración entre el Alpino, C.E. de Petrel y también el C.E. Eldense, que en esta ocasión no pudo estar presente, pueda ser un hecho, en beneficio de un futuro alpinístico de verdadera envergadura. Esta creo debe ser la línea a seguir, que ahora Totaqua-81 ha continuado y que ha sabido ser entendida por aquellos que debían hacerlo, siendo en este sentido, también positiva y esperanzadora la comprensión y el apoyo prestados por nuestros organismos deportivos, en especial la concejalía de Deportes, que ha sabido entender esa idea renovadora de un sector del deporte eldense que cada día va teniendo más adeptos. Puede pues parecer a alguien un retroceso del nivel deportivo esta Totaqua-81, pero sólo es un alto en el camino, para afianzar la línea de superación de un alpinismo serio que, lejos de ser aislado en sus acciones, pueda responder con plenitud a los deseos y aspiraciones, de quienes un día, eligieron hacer transcurrir sus vidas a través de ese prisma deportivo, humano y aleccionador que llamamos montañismo.

J.M. Maestre


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