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Las organizaciones se podría decir que son tan antiguas como los seres vivos. Si analizamos cualquier ser vivo nos daremos cuenta que está compuesto de organizaciones celulares que denominamos órganos y/o sistemas biológicos que se agrupan y organizan para controlar al medio hostil en el que se desarrollan. Ante este hecho probado, los seres humanos como seres vivos que somos, seguimos las mismas reglas de comportamiento que todo ser vivo lleva impreso en sus genes. El aprendizaje social es otra herramienta útil que nos ayuda a superar los obstáculos que el día a día nos impone. Las organizaciones industriales, políticas, sociales y de todo tipo, están compuestas por personas, sin las cuales no ha lugar a organización. Incluso una sola persona podríamos considerarla organización, ya que interactúa con el entorno y está sujeta a normas establecidas por el propio hombre o a leyes naturales. |
El interés del hombre por las organizaciones tiene un largo camino andado, desde las filosofías orientales, aztecas y mayas pasando por Platón y Aristóteles, hasta épocas recientes como nos muestra el pensamiento de Bertrand Russell en su ensayo “El Midas Moderno”. Es a finales del siglo XIX cuando aterriza la psicología en el campo de las organizaciones, debido a la confluencia de intereses de ambos para dar soluciones a sus problemas. Por una parte, la introducción de la maquinaria en la cadena productiva (Segunda Revolución Industrial), ocasionó grandes problemas en la sociedad industrializada por la merma de los puestos de trabajo. Ambas, comenzaron un camino incierto en el que tenían y tienen, mucho que aprender. Fueron F.W. Taylor (1856-1915) y E. Fayol (1841-1925) a finales del siglo XIX los primeros en aterrizar en auxilio de las organizaciones industriales. Propusieron la planificación, control y división de las tareas en el trabajo, estructuras formalizadas de funciones, autoridad firme y permeable en los órganos de gobierno empresarial, compensaciones en función de la producción, etc., con la finalidad de esclarecer la conflictividad en la que el mundo de las organizaciones industriales se veía inmerso. Esto dio lugar a la Psicología Industrial, que más tarde y en Europa pasaría a llamarse Psicología del Trabajo y de las Organizaciones. Estos conocimientos científicos, nuestra corta y/o larga experiencia laboral y las ganas de seguir siendo útiles a la sociedad en beneficio de la evolución, son los motivos que nos han hecho plantearnos el proyecto empresarial y social que a continuación desarrollamos. El proyecto consta de dos líneas básicas: una de ellas tiene orientación empresarial clásica, con la cual daremos viabilidad económica al proyecto global y la otra, es de marcado carácter social. Este proyecto en su conjunto nos permitirá demostrar, si desde la órbita empresarial, es posible vivir de forma sostenible con el entorno ecológico que nos rodea o no. El proyecto consiste en la realización de una estructura empresarial que tendrá como objeto ofertar un espacio físico, en un ámbito rural, donde poder descargar los altos niveles de estrés que esta sociedad del “ya”, el “ahora”,”lo quiero para ayer”, etc., nos demanda, o creemos que nos demanda. Pensamos que esta sociedad de vértigo en la que nos encontramos inmersos necesita de islas en las que podamos restablecer el equilibrio roto por las demandas laborales y sociales. El espacio físico será una pequeña comunidad
rural amparada bajo la denominación de casa rural, dónde
se dará alojamiento y los clientes tendrán opción
de recurrir a unos servicios adicionales dirigidos por profesionales
del campo de la psicología en sus distintas especializaciones.
Estos servicios estarán orientados por una parte al mundo de
la Psicología del Trabajo y las Organizaciones, ofertando servicios
de selección de personal, reciclaje y actualización del
personal organizativo, cursos de formación a nuevos empresarios
con orientación humanista y sostenible. Por otra parte se ofrecerán
servicios dentro del campo de la Psicología Clínica y
de la Salud, tales como: terapia individual, de pareja, familiar y grupal
atendiendo a las diversas problemáticas, mediante una orientación
ecléctica que incluya nuevas orientaciones sistémicas
y gestálticas. Nuestras instalaciones incluirán salas
comunes para la charla, biblioteca y rincones ajardinados al aire libre
para la lectura y el paseo. Las actividades de senderismo y excursiones
serán capítulo importante en nuestra estructura empresarial,
ya que al estar ubicada en una zona de especial interés ambiental
y destacado renombre histórico, creemos que servirán de
acicate para poder desarrollar las labores sociales a las que hemos
hecho alusión (anexo 7); en este sentido, ofertaremos al municipio,
donde estará ubicada la empresa, los servicios de asistencia
social. |
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En definitiva, nuestro proyecto quiere ser innovador y realista, contribuyendo a solucionar problemas sociales con renovadas ideas que ayuden a la pequeña y mediana empresa a salir de la encrucijada a la que las multinacionales las han abocado. Pensamos que la Psicología del Trabajo y las Organizaciones puede ser uno de los caminos con horizonte esperanzador, mediante el que se puede aportar un beneficio a esta sociedad que, según parece, a pocos gusta. En esta práctica presentamos las teorías organizacionales en las que basar la empresa que queremos crear, así como los pasos realizados para reunir la documentación necesaria y aquellos presupuestos que nos permitan llevar a cabo el análisis de viabilidad y plan de marketing. En el apartado de resultados presentamos la toma de decisiones respecto al abanico de posibilidades que se nos plantea. Y por último, en la discusión, presentamos una valoración acerca de la adecuación de nuestra empresa al marco teórico planteado. Hay distintos modos de enfocar el estudio de las organizaciones, sobre todo cuando se trata de empresas; por una parte, y mayoritariamente encontramos enfoques centrados en la producción y gestión de beneficios económicos y por otra parte, un enfoque humanista, que añade a lo anterior la importancia de las necesidades y deseos de realización personal de los individuos. Desde este último enfoque, el “Desarrollo Organizacional” plantea que la participación de los trabajadores en un proyecto organizacional común, posibilita a la organización alcanzar mayores cotas de progreso y a la vez permite el desarrollo personal de los empleados (Quintanilla, 1987). En relación al estudio del entorno organizacional, encontramos dos aproximaciones que comparten las mismas cuestiones, pero que las abordan de diferente manera, son la perspectiva ecológica y la institucional; ambas se plantean cómo los cambios en el ambiente influyen en las organizaciones y cómo los procesos ecológicos contribuyen a los cambios fundamentales en el orden institucional. Desde la perspectiva ecológica, las organizaciones no pueden determinar las amenazas importantes del entorno, de modo que es éste el que permite la optimización del funcionamiento y el que realiza la selección óptima de las organizaciones (Hannam y Freeman, 1977). Esta perspectiva ecológica se centra en los procesos de nacimientos y fallecimientos organizativos y con respecto al nacimiento de la organización, Stincheombe (1965), argumenta que las organizaciones que son fundadas en determinado momento son diferentes de las creadas en otro momento porque se ven influidas por la tecnología social imperante. Previo a la creación de una empresa es conveniente
realizar el diseño organizativo en función de distintos
parámetros, como pueden ser la especialización del puesto,
la formalización del comportamiento, la formación y el adoctrinamiento.
Atendiendo a estos parámetros, encontramos dos tipos de estructuras:
estructuras orgánicas que se caracterizan por la interdependencia
en relación a las tareas a realizar, mayor descentralización
del control y de la autoridad, mayor comunicación e interdependencia
horizontal y menor estandarización a la hora de llevar a cabo las
tareas, lo que las convierte en organizaciones más flexibles y
adaptables a los ambientes inestables; estructuras burocráticas
o mecánicas, que se caracterizan por la centralización del
control y de la autoridad, un elevado grado de especialización
de las tareas, elevada formalización de roles y normas, comunicación
predominantemente vertical y control de la información por parte
de la autoridad jerárquica que es la que toma las decisiones. |
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En relación a los miembros de la empresa, podemos encontrar
varios mecanismos básicos de coordinación: de adaptación
mutua, mediante el cual todos los miembros se repartirían el
trabajo de acuerdo a sus funciones, y estructura y trabajador se coordinarían
entre sí; de supervisión directa, en el cual un grupo
de personas dirigirían y coordinarían el trabajo de otras;
y de estandarización, coordinación por medio de pautas
determinadas, lo que reduce la necesidad de control y supervisión,
(Mintzberg, 1998).
… Somos conscientes de que las teorías humanistas han sido tradicionalmente criticadas por su falta de cientificidad, por ello queremos contribuir con nuestro proyecto a cubrir esta laguna y combinar la práctica de la psicología científica, que implica la recogida y análisis de datos, con la atención, tanto clínica, como social de las personas, en el amplio marco de una concepción humanista. El bienestar social, la salud y la mejora del individuo en particular, son las metas viables y valiosas que alientan nuestra organización. Según argumentan Quintanilla y Bonavía (1993) en su teoría acerca del “Desarrollo Organizacional” de una empresa, el hecho de que un grupo de personas, como los integrantes de este proyecto, compartan y aporten su esfuerzo para hacer de esta idea una realidad augura un buen comienzo, pues ponen todo su empeño y su trabajo por una meta común y permite un desarrollo pleno y un sentimiento de realización en la persona. En relación al estudio del entorno organizacional, se puede observar que hemos tratado de realizar un estudio cuidadoso y meditado acerca de los objetivos que persigue nuestra empresa, con el fin de poder integrarla eficazmente en el entorno que deseamos, es decir, nuestra empresa persigue unos objetivos y para poder llevarlos a cabo, todos los elementos que participan en él tienen que estar bien sincronizados. Uno de los objetivos es la creación de una casa rural, para ello el emplazamiento debía ser en un entorno rural donde el cliente se sienta en contacto con la naturaleza y el medio ambiente; además, las características del alojamiento han de dar lugar a unos valores que defiendan la filosofía de la empresa, como son la tranquilidad, el orden, la calma, la serenidad, etc, para ello todas los componentes y elementos que componen el alojamiento en sí, son estudiados para ver si son de nuestro agrado y cumplen con este objetivo. Ya que trabajar en un entorno que no sea acorde con nuestra filosofía, podría generar un sentimiento de rechazo y de insatisfacción en el puesto de trabajo. Siguiendo con nuestro estudio, otro de los objetivos que presenta la empresa es ofrecer un servicio de terapias psicológicas para aquellas personas que lo solicitasen, con ello debíamos adecuar las instalaciones con despachos y salas que permitiesen ofrecer este producto de forma eficiente. Por tanto, nos encontramos en un entorno organizacional un tanto peculiar, pues vemos que por una parte ofrecemos un servicio de alojamiento (casa rural) que requiere unas características específicas (emplazamiento al aire libre, número de habitaciones determinadas, etc...) y a su vez debemos integrar y adecuar todos aquellos elementos que permitan un buen funcionamiento y una calidad en el servicio de asistencia psicológica que se oferta de forma paralela. Somos conscientes de la dificultad que implica la puesta en marcha de un proyecto de gran envergadura como el que estamos presentando, no solo por la cantidad de cosas que se deben de realizar, sino por la innovación y la novedad de este tipo de servicios (tan solo encontramos un solo producto de similares características en toda España); pero también somos conscientes de que centrándonos en un producto y tratando de ofrecer un servicio de calidad, conseguiremos atraer la atención de aquellos clientes a los que dirigimos nuestro producto. La estructura que presenta la empresa, según Mintzberg (1979) y su modelo, se podría calificar de un ambiente dinámico y complejo, pues requiere una estructura orgánica flexible que permita una descentralización del poder y un funcionamiento mediante la coordinación entre los diferentes miembros que componen la sociedad. Para ello sería fundamental (y esa es nuestra intención) que los trabajadores que integramos la empresa tengamos un carácter multiprofesional, con alta participación en las decisiones que se tomen y una comunicación multidireccional que nos permitan el correcto funcionamiento de la empresa. Es por tanto que los miembros de esta sociedad cooperativa tendrían una coordinación denominada “de adaptación mutua”, por la cual todos se reparten el trabajo, es decir, todos contribuiremos con nuestro esfuerzo en las tareas de admisión, limpieza, organización de actividades, sesiones de terapias, etc. En definitiva llevar las mismas cargas, funciones y compromisos en la empresa, para que entre todos hagamos posible nuestro fin común. En cuanto a la resolución de conflictos que planteamos en el marco teórico, somos conscientes de que al ser una estructura descentralizada, se pueden originar situaciones que si no se resuelven de forma eficaz, pueden dar lugar a crisis que desestabilicen el equilibrio necesario para un correcto funcionamiento de la organización. Es por eso que todos los miembros deben ser participativos y comuneros en la resolución de los conflictos que, con el devenir del tiempo, puedan ir surgiendo de forma inevitable.
Febrero de 2007 BIBLIOGRAFÍA
Mintzberg, H. (1979). La estructura de las organizaciones. Barcelona: Ariel. Mintzberg, H., Quinn, J.B. y Ghoshal, S. (1998). El proceso estratégico. Madrid: Prentice-Hall. Morley y Stephenson (1977). Conflicto y negociación en las
organizaciones, Quintanilla, I. (1987). El hombre en el trabajo: Insatisfacción y Conflicto. Valencia: Promolibro. Quintanilla, I. y Bonavía, T. (1993). Dirección participativa. Madrid: Eudema. Stincheombe, A.L. (1965). Social Structure and Organization, en Handbook
of organizations, |
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Si analizamos la historia del hombre sobre la tierra nos damos cuenta que son muchos los hitos que han marcado su evolución. Los libros, llamados sagrados como la Biblia, y otros equivalentes en otras tantas religiones, cuentan en sus “historias” los hechos que marcaron nuestro pasado. Son muchos los tratados filosóficos y teorías, científicas o no, que deben su base a estos libros sagrados y/o mitologías ancestrales. |
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No es mi intención desmontar teorías ni estudios científicos que han costado mucho esfuerzo, tiempo y trabajo a sus autores. Pero sí me gustaría desmitificar la fe ciega que en muchos casos se profesan a ciertas teorías dentro del ámbito de la psicología. Sabemos y está publicado, por activa y por pasiva, que las publicaciones en psicología son muchas, otra cosa es su calidad. Quizá hay que comenzar desde dentro a priorizar el aspecto cualitativo frente al cuantitativo. También es cierto que para transgredir las reglas primero hay que conocerlas y respetarlas. Es, desde este respeto, desde el que quiero abordar estas divagaciones acerca de la metacomunicación humana. Si tenemos en cuenta que el campo de acción de la psicología
es el hombre y su medio, así como las interacciones que se producen
entre ellos para la supervivencia y el equilibrio de ambos, no podemos
pasar por alto las dificultades que ese equilibrio inestable entraña.
El hombre tiene la necesidad de transmitir sus conocimientos, habilidades
y sentimientos como ser psicobiosocial que es, para así preservar
la supervivencia de su especie. |
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Es aquí donde la comunicación
toma carta de identidad como uno de los hitos históricos y fundamentales
que conforman la evolución del hombre sobre la Tierra. Sirva como
ejemplo “La Torre de Babel”, pasaje de la Biblia en la que
Yahvé les confundió las lenguas, para frenar la evolución
de los humanos, según nos cuentan. Mucho se ha escrito sobre la comunicación y el por qué de ella entre los humanos. ¿Pero hasta qué punto conocemos sus entresijos? ¿Cuándo comunicamos? ¿Con quién y cómo? ¿Qué motivaciones y/o emociones, incluso sentimientos, son los que motivan la comunicación con nuestro entorno? … |
Son muchas las preguntas que hoy nos hacemos en torno a la comunicación y cuales son sus significados. En este trabajo y con la ayuda de algunas publicaciones y estudios realizados a lo largo de la historia voy a intentar aportar luz a algunas de esas preguntas que la mayoría de personas nos hacemos. En la comunicación, uno de los rasgos más sobresalientes en los seres humanos es el lenguaje sin duda alguna. Todas las sociedades humanas, hasta las más atrasadas tienen algún tipo de lenguaje para comunicarse entre ellos, con mayor o menor número de palabras, mayor o menor flexibilidad en sus estructuras o fonemas, pero todas gozan de algún lenguaje útil a sus necesidades. Sólo los seres humanos gozamos del habla, que sirve de vehículo a nuestro particular leguaje de comunicación. Los animales no humanos también se comunican, podríamos decir que tienen sus propios “leguajes”, que en este caso son formas de comunicarse, de intercambiar información que es el fin último de la comunicación. Sería extenso intentar abarcar todos los aspectos del lenguaje
y pensamiento, la capacidad lingüística y peculiar de los
humanos, sus orígenes y estructuras fisiológicas que lo
facilitan, sus genes, las estructuras cerebrales que lo procesan, etc.
Pero sólo me voy a centrar en lo que algunos autores de la sobresaliente
Escuela de Palo Alto, California, como Don Jackson, el polémico
Gregory Bateson o Paul Watzlawick, centraron gran parte de sus investigaciones
y trabajos. La metacomunicación como comunicación de doble
vínculo y su epistemología, así como sus relaciones
con el cerebro y la comunicación ecológica. Decía Gregory Bateson que: “hay un todo envolvente que sobrepasa el recorrido semántico de cada uno de los sustantivos que conforman la comunicación”, serían por consiguiente la mente, el espíritu, el pensamiento, y la propia comunicación, los constituyentes de la dimensión externa del cuerpo, que conforma parte de la realidad de cada individuo. Es a mí entender, en este pensamiento de Bateson, donde Paul Watzlawick fundamenta y da base a sus trabajos posteriores en los que se plantea la hipótesis de que la realidad es el resultado de la comunicación. Seguía diciendo Bateson que: “el cuerpo traspasa el perímetro biológico a través de las extensiones de la mente, de su alcance comunicativo, y los efectos de esas extensiones, de sus trazos informativos, se convierten en instrumentos de cohesión psicológica y social, de interacción, identidad y pertenencia a un contexto dado”. Dicho esto, partamos de la base que todo es comunicación. O dicho de otro modo, para ser fieles a la teoría de Paul Watzlawick, la imposibilidad de no comunicar. Para ello se hace necesario definir todos los términos implícitos y explícitos en la comunicación. En primer lugar para que haya comunicación es imprescindible que haya una interacción entre dos sujetos como mínimo, o bien entre un sujeto y una cosa, material o inmaterial. Por otra parte en toda comunicación tiene que haber una transmisión de datos de mayor o menor intensidad, si fuese poca intensidad se le denomina mensaje, y de mucha intensidad y por un espacio prolongado de tiempo conversación. Si además no existiese la posibilidad de confusión en el mensaje o conversación se convertiría en una comunicación. Por ello, deducimos que en toda comunicación entran en juego una multitud de parámetros y variables que interactúan entre las dos partes que se comunican, cambiando los roles de transmisor y receptor de forma constante y en la mayoría de las veces se ejercen los dos a la vez. Por ello, entendemos que toda comunicación deriva en conducta. Asumido que toda comunicación deriva en conducta y viceversa, estamos ante el manejo de unidades comunicacionales, compuestas de multitud de fluidos (éteres) y modos de conducta, (verbal, tonal, postural, contextual, etc.), y a su vez, unos limitan el significado de los otros. No obstante, todos ellos en conjunto, conforman un todo tan complejo que las posibilidades de comunicar irán desde lo congruente hasta la incongruencia, incluso pueden llegar a lo paradójico. Ya que siempre habrá una conducta, no existe la posibilidad de no-conducta. No hay la posibilidad de no comportamiento, siempre ejerceremos una conducta de acercamiento o de rechazo, de satisfacción o de disgusto, de palabra o de silencio, siempre habrá como mínimo un mensaje, siempre tomamos parte de las cosas, no existe la posibilidad de aislamiento total. Conformamos un todo que interactúa hasta de forma inconsciente. Esta concepción holística de la comunicación implica un compromiso con la sociedad que a su vez entraña graves riesgos de comunicación errónea ya que impone conductas poco coherentes con el sentido verdadero del mensaje que el transmisor ha emitido, o bien el receptor, ha mal interpretado. Según Bateson estas dos operaciones, se conocen como los aspectos “referenciales” y “conativos” entendiéndolos como informe e instrucción respectivamente. La información puede ser válida o indeterminante, verdadera o falsa, pero no por ello deja de ser comunicación ya que lo referencial de su propósito es transmitir los datos al receptor. Por otro lado lo conativo es cómo deben entenderse los datos y dependiendo de cómo se entienda el mensaje dará lugar a un tipo u otro de comunicación y relación entre los comunicantes, orden o sugerencia, imposición, o broma.
Lo importante para nuestra consideración es la relación que existe entre lo referencial y lo conativo en la comunicación, y es aquí donde toma toda su fuerza el significado de metacomunicación. ¿Qué entendemos por metacomunicación? Para que la metacomunicación se dé en forma adecuada, tiene que darse no sólo la condición imprescindible de ser eficaz, si no que ha de darse también la complicidad perceptiva entre el yo y el otro, emisor y receptor. Es por ello, que toda comunicación tiene una parte de contenido y otra que le dé carta de autenticidad, de esta manera el segundo clasifica y consolida al primero. Es este hecho el que conforma la metacomunicación. No obstante encontramos otro tercer axioma de la metacomunicación, ésta depende de las secuencias entre los comunicantes. Para que haya secuencias, como es lógico debe haber un inicio, punto importante e imprescindible de toda comunicación, como demostró Bolzano en sus series matemáticas con letras. Ya que lo que realmente va a influir en el resultado es el inicio, que es lo que marca el punto de partida, las demás relaciones y secuencias pueden ser tan extensas y divagatorias que los resultados pueden llegar a ser infinitos. Toda serie conlleva puntuaciones espúreas, y son éstas las que pueden dar resultados inesperados. Y no por ello, en el tema de la metacomunicación ser resultados no válidos, como sugiere Bateson. El sistema nervioso central de los seres humanos está compuesto de neuronas, que éstas a su vez reciben los llamados paquetes “quánticos de información” que no es otra cosa que los neurotransmisores que viajan a través de todo el sistema nervioso central recibiendo información del exterior, procesándola y enviando dicha información procesada a los distintos núcleos del cerebro. Desde allí, darán las órdenes oportunas al sistema motor para ejecutar la acción más conveniente. En este hecho fisiológico, y en la complejidad del cerebro humano, podemos ver un ejemplo más de lo que podemos llamar metacomunicación. Cuando se producen las sinapsis, debidas a los potenciales de acción, estos “paquetes quánticos” producen a su vez unos potenciales postsinápticos excitatorios o inhibitorios que la neurona acumula para inhibir o producir la descarga de información. Como podemos observar la neurona tiene un comportamiento digital binario, da o no da salida a la información acumulada. Por otro lado, en la comunicación orgánica o biológica es sabido que intervienen otros componentes fisiológicos como son los sistemas humorales o endocrinos. Asimismo se sabe que las modalidades de comunicación de los sistemas neuronales y los humorales, no funciona de la misma forma, estos segundos actúan vertiendo sus compuestos químicos en el torrente sanguíneo o circulatorio. Estos compuestos químicos son magnitudes positivas discretas (analógicas), son análogas a los datos. Por tanto son dos formas diferentes de comunicación que lejos de entorpecer la comunicación se complementan, de forma compleja, pero eficaz. Se deduce por ello, que el propio cuerpo humano tiene dos tipos de comunicación una analógica y otra digital y ambas se complementan. Es aquí donde se basará mi propuesta de trabajo en esta práctica de comunicación “comunicación analógica y comunicación digital en la metacomunicación” Las palabras son signos arbitrarios que se le asignan a las cosas para manejarnos, de manera lógica, con arreglo a la sintaxis del lenguaje, por tanto es una conveniencia semántica del lenguaje. No existe otra correlación entre la palabra y la cosa que es designada por la palabra, como afirman Bateson y Jackson. ¿Qué es comunicación analógica y qué es comunicación digital? ¿Cuáles son sus diferencias?
La comunicación analógica es todo aquello que es comunicación no verbal, tanto la relacionada con la kinesia como las expresiones faciales, gestos, posturas, etc. También se considera comunicación analógica la frecuencia, tono, cadencia, inflexiones y todo tipo de atributos que se puedan inferir, que no sea la propia palabra en sí, esto es, que no sea su significado semántico. Por tanto, la comunicación digital quedaría definida por el significado estricto de la palabra, su significado semántico, no tiene otro contenido que su significado. Si ya sabemos que toda comunicación tiene un significado de contenido y otro relacional, sólo queda ubicar cada una en su justo lugar. Por tanto la comunicación analógica ya que es rica en variedad y contenido le asignaremos el tipo de comunicación relacional, por el contrario, a la comunicación digital, que es estricta en su significado la ubicaremos dentro de la comunicación de contenido. Si, como anteriormente dijimos las dos se complementan tendremos un resultado esplendido, una comunicación amplia en recursos y definitoria en sus intenciones. Esta misma riqueza y complejidad a veces son un obstáculo en la comunicación entre los seres humanos, ya que se pueden dar comunicaciones contradictorias entre lo expresado por una y la otra, o bien que el interlocutor, puede interpretar uno u otro mensaje de forma no correspondiente a las verdaderas intenciones del primero. El material del mensaje digital es de mucha mayor complejidad, versatilidad y abstracción que el material del lenguaje analógico. La comunicación analógica carece de calificadores para indicar el significado de sus expresiones, por ejemplo, una sonrisa puede determinar agrado, felicidad, ironía, y un largo etcétera de sentimientos actitudes ante una conducta de nuestro interlocutor. La comunicación digital, para esta misma conducta, tiene una compleja y versátil infinidad de recursos sintácticos para definir de forma precisa el verdadero significado de la sonrisa, ya que podrá describirla dentro del tiempo, lugar y contexto que se ha producido. Otro problema añadido en la comunicación humana, radica en la traducción de uno a otro tipo de comunicación. Si queremos traducir una comunicación digital a analógica implica una gran perdida de información, y al revés ocurre algo parecido, es difícil conceptuar de forma sintáctica la riqueza de matices que son inherentes en la comunicación analógica. Por tanto podemos deducir los problemas que surgen cuando ambos sistemas de comunicación, obligatoriamente han de coexistir.
En resumen, los seres humanos nos comunicamos de forma digital y analógica. La forma digital se contextualiza por una sintaxis lógica, compleja, versátil y poderosa, que carece de una semántica adecuada en el campo relacional. El lenguaje analógico por el contrario, tiene riqueza semántica pero carece de una sintaxis adecuada para la definición inequívoca del contenido o la naturaleza de las relaciones. Según Watzlawick: “La importancia pragmática, interpersonal, de los modos digital y analógico radica no sólo en su supuesto isomorfismo con los niveles de contenido y de relación, sino también en la inevitable y significativa ambigüedad que tanto el emisor como el receptor enfrentan en lo relativo a los problemas de traducción de una modalidad a la otra. La descripción de los problemas de puntuación se basa precisamente en la metamorfosis subyacente del modelo clásico de acción – reacción”. Las palabras son signos arbitrarios que se le asignan a las cosas para manejarnos, de manera lógica, con arreglo a la sintaxis del lenguaje”, por tanto es una conveniencia semántica del lenguaje que los sujetos tienen para adecuar lo más posible sus necesidades comunicativas que quieren transmitir. No existe otra correlación entre la palabra y la cosa que es designada por la palabra. Más tarde Watzlawick en la definición de metacomunicación, haciendo referencia a los dos tipos de comunicación aseveraría: “La importancia pragmática, interpersonal, de los modos digital y analógico radica no sólo en su supuesto isomorfismo con los niveles de contenido y de relación, sino también en la inevitable y significativa ambigüedad que tanto el emisor como el receptor enfrentan en lo relativo a los problemas de traducción de una modalidad a la otra”. Autor: Apátrida. |
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ANTROPOLOGÍA DE LA SALUD |
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Vivimos en un mundo en donde muchos se empeñan en que todo ha de ser globalizado, pero afortunadamente hay otra parte del mundo que cada vez tiene menos claro el hecho de la globalización, y muchas preguntas sin respuesta. Son hechos que a la antropología gusta estudiar y analizar. Pues todo comportamiento social es atractivo para su estudio, la economía, el trabajo, las migraciones, la salud, la renta per cápita, etc. En definitiva, todo aquello que ocurre en un mundo cambiante y conforma la vida de las sociedades, sus estrategias de supervivencia, y su adaptación al medio en el que se desarrollan. Pero los hechos son tozudos e incuestionables, los datos se dejan marear por la estadística, y muchas veces no sabemos muy bien distinguir, si estamos ante hechos o ante datos estadísticos. Y es aquí, donde me gustaría sumergirme e intentar desmenuzarlos, en la medida de mis posibidades, si en el tema de la hipertensión esencial nos encontramos ante hechos contrastados, o bien, ante datos estadísticos, que la mayoría de las veces, obedecen a intereses particulares y muy bien estructurados. La salud y la enfermedad frente a la economía de los pueblos y las distintas culturas que hoy pueblan la tierra es un capítulo importante a tener en cuenta a la hora de plantearnos cualquier estudio o investigación antropológica. Es aquí, en particular, en donde mis investigaciones sobre la hipertensión arterial esencial quiere profundizar y aportar un poco de luz, si cabe, a mi pregunta; ya que creo que los conceptos de enfermedad y salud, en muchas ocasiones, obedecen a cuestiones y/o planteamientos puramente económicos con intereses mercantilistas. ¿Desde cuándo la hipertensión esencial
es una cuestión médica? Esta pregunta será la que
marcará los límites en la investigación que vamos
ha desarrollar, y a la cual intento dar respuesta al amparo de los documentos
encontrados en las distintas fuentes de consulta.
Por otra parte me ha sido de utilidad el libro “Medicina y cultura”, de Perdiguero y Comelles (eds.), para situar de forma clara y de fácil comprensión el paradigma antropología y salud, en el cual se mueve mi pregunta. También facilita los posibles caminos de futuro de este paradigma, que parece no tener un camino fácil de acotar.
(Blumhagen D, 1980), divide en dos grupos de causas
los factores determinantes de la hipertensión arterial, diferenciando
a su vez dos tipos de hipertensión. En el grupo de causas psico-sociales, define el estrés crónico como principal causante de la hipertensión, (estado ansioso y de alteración nerviosa que produce en el paciente un estado alterado del sistema simpático, que entre otras irregularidades, produce alta presión sanguínea). Y lo divide en estrés crónico externo (el producido por estrés social y medioambiental) y estrés crónico interno (el producido por problemas psiquiátricos y problemas familiares crónicos). Dando como resultado el estado que el diferencia como “Hipertensión”. En el grupo de causas físico-hereditarias establece como causas un variado repertorio de agentes alimentarios, genéticos, sobrepeso, y de conductas que desembocan en trastornos renales y hormonales produciendo la “Alta presión sanguínea”, que es el otro nombre diferenciador de la “Hipertensión” social. Por otra parte, enfoca el hecho de la enfermedad (en
nuestro caso la hipertensión esencial) desde modelos distintos.
1) El método por el que unir lo simbólico
con lo afectivo y lo fisiológico. Es interesante hacer notar que aunque el símbolo “hipertensión” era usado para asociar la experiencia afectiva con eventos fisiológicos, la relación primaria se daba entre el afecto en el pasado, con experiencias afectivas en el presente y en el futuro. 2) El papel del lenguaje a la hora de relacionar
las experiencias sociales con las enfermedades. 3) El uso estratégico del lenguaje
de la enfermedad. 4) Cómo el cambio en el lenguaje médico
se genera dentro de un cambio social más amplio. Toda esta situación y conceptos tan enmarañados quizá produzcan una disonancia cognitiva tan grande que no permita una interacción calmada y fructífera entre las partes. Dando como resultado la imposibilidad de curación de la enfermedad en la mayoría de los casos. Los símbolos pueden ser interpretados de formas muy distintas entre sujetos de una misma cultura, y lo mismo puede ocurrir con el lenguaje y el concepto de enfermedad. El paciente tiene la posibilidad de reconfigurar su explicación fisiológica de la biomedicina, de una forma más acorde con él. Por tanto para Dan Blumhagen la hipertensión debe entenderse como una construcción social, en la que intervienen varios factores que la originan, e incluso varios modelos de interpretación. Con lo cual, la hipertensión esencial se podría decir que es cuestión médica desde los mismos orígenes de la medicina. Entendiendo a esta, como ente que interactúa en la sociedad, sin entrar por el momento en las motivaciones que la llevan a ello. Para García de Alba, y Salcedo Rocha: “la
hipertensión esencial como proceso de salud enfermedad poblacional
reviste gran importancia por la morbilidad y la mortalidad que este síndrome
produce en nuestra población. Esta patología, por tanto,
crea tal cantidad de hechos contrastables en la sociedad que obstaculizan
el conocimiento preciso de la historia natural de esta enfermedad. Y más
si queremos conocerlo desde un enfoque holístico y conciliador
de ideas. Es decir, un estudio ecléctico que no sólo incluya
a las ciencias biomédicas, sino también a las ciencias sociales
y psicológicas. He encontrado bastantes datos que apuntan a fechas de
lo que consideramos, como punto histórico en el que se constata
la hipertensión arterial como cuestión médica. Por
ello, me ha parecido oportuno tomar éste como referencia a mi pregunta
formulada: Sin embargo la hipertensión arterial como entidad
clínica data del siglo XIX, y es un producto de la modernidad.
Ya el dramaturgo francés Jules Romains (1885-1972) en su comedia
“El tiempo de la medicina” señalaba que la hipertensión
arterial era una entidad definida más por números que por
signos y síntomas clínicos convencionales, ubicando la hipertensión
arterial como la enfermedad de la civilización del orden y el progreso
tal como señala el lema de la ciencia positiva de Augusto Conte.
En palabras del epidemiólogo Riessman (1996) “la hipertensión
arterial es una enfermedad invención de las modernas civilizaciones
envejecidas”. Estos datos creo aportan respuestas a mi pregunta ya que se puede decir que la hipertensión arterial esencial, como cuestión médica, se la puede considerar desde finales del siglo XIX y principios del XX, como un producto creado por las sociedades modernas y capitalistas que intentan controlar todo parámetro social en “beneficio” del control colectivo. Pero como toda respuesta, necesita ser validada, en el apartado que sigue intentaré aportas justificantes que den validez a los argumentos presentados en este apartado. Ante la experiencia de los síntomas cualquier persona, en un primer momento, busca una explicación mediante su propio modelo de creencias de salud, también es fácil que dicho modelo lo contraste con el modelo de creencias de salud popular, esto es, el de su entorno social (después de todo el hombre es un ser socialmente condicionado por su cultura, y es ahí donde busca las respuestas). Por otra parte, el ciudadano de cualquier sociedad, (como paciente) tiene derecho a ser informado fehacientemente, si así lo desea, de las cuestiones que afecten a su integridad física, psíquica y social. Pero la realidad es otra muy diferente, casi toda sociedad está establecida en base a estructuras jerárquicas de poder que ejercen el control sobre la mayoría. ¿En qué medida, la salud y la enfermedad, no están relacionadas con esta lucha por el control? La medicina basada en la industria farmacéutica moderna ha hecho que las enfermedades se deshumanicen y las veamos como una fuente mercantil más de ingresos para sus accionistas. Y me baso en esta afirmación, porque si de sanar se tratase, con las nuevas tecnologías y adelantos que hoy dispone el mundo científico occidental y la industria farmacéutica, estoy convencidos que serían muchos menos los seres humanos que hoy, en el año 2007, padecerían enfermedades que estigmatizan y degradan. En el pasado como en el presente, los investigadores (los “currantes” de la ciencia) trabajaban y trabajan afanosamente en conocer, para saber más y dar soluciones a respuestas que no la tienen. Pero este buen hacer, en su escalón inmediato cambia de vía, y lo que un momento antes era blanco, pasa a convierte en gris o gris oscuro. Pasa a un mundo en donde aún hoy, se siguen tirando los excedentes de producción al mar para que no se desestabilicen los mercados de consumo. Ese mundo, en donde a los investigadores se les pagan sueldos miserables, y con los frutos de sus investigaciones, unos pocos, se hacen millonarios. ¿Qué está pasando en la sociedad? ¿Qué estudios sociales y antropológicos son necesarios para saber qué está pasando y cuáles son las soluciones? En la actualidad la población vive un cierto desencanto ante el sistema sanitario y de salud. La insatisfacción que a diario se constata en hospitales, ambulatorios y consultas es algo más que evidente. Cada día son más los diagnósticos de enfermedades que ya nacen con la etiqueta de cronicidad o incurable y menos las que puedan tener unas soluciones más o menos rápidas. Por no hablar de los efectos secundarios de los fármacos sintéticos que envenenan nuestras células. Por ello, la insatisfacción con esta medicina crece día a día, el constructo de salud cambia cada día. Y como prueba evidente de ello, es la creciente campaña de lavado de cara que noche tras noche bombardea nuestros hogares, con series orientadas a reequilibrar el prestigio de las instituciones sanitarias. Y la pregunta sigue zumbando en las cabezas de los enfermos ¿Estoy realmente enfermo? O sólo es que he sido etiquetado para que esta farsa siga su curso y todos podamos seguir viviendo, claro está, unos mejor que otros. Esta brecha en el poder absoluto del sistema sanitario,
ha hecho posible el encuentro con otras muchas terapias y tipos de medicinas
(a mi entender mal llamadas alternativas), que hoy comparten cota de poder
con la medicina científico occidental. Como aval a la respuesta, aporto más datos aclaratorios
obtenidos del trabajo de García de Alba, y Salcedo Rocha: Mi convencimiento en que hay varias ciencias, y la creencia
de que el conocimiento no es único, sino que se va construyendo
paso a paso, día a día, con la praxis. Me lleva a concluir,
en palabras de García de Alba y Salcedo Rocha que la respuesta
a nuestra pregunta está en: Clasificación de la hipertensión arterial en personas mayores de 18 años. CATEGORÍA PRESIÓN SISTÓLICA PRESIÓN
DIASTÓLICA RECOMENDACIÓN En estas presiones sanguíneas que figuran en la
tabla anterior se establecen los distintos tipos de hipertensión
arterial y es desde aquí, que rigen dichas medidas en la presión
arterial el ámbito medico de la hipertensión en el mundo
occidental. Por tanto también podemos confirmar que la hipertensión
como enfermedad tiene sus orígenes nosológicos en la economía
de mercado, debido a las perdidas que tenían las Compañías
de Seguros de Vida. El reconocimiento de que la hipertensión arterial
esencial es una construcción más del hombre y de la sociedad
como instrumento de control social, hacen que hoy este constructo social
de enfermedad, lleve parejo una pérdida de control y autonomía
personal; que hace que los individuos se sientan más vulnerables
ante la sociedad que quiere el control absoluto. Por ello, es urgente
dar respuestas válidas a esta sociedad occidental que parece haber
perdido el norte. Es el desafío que hoy toca solventar a las nuevas generaciones de científicos «puros y duros» y a los de las ciencias sociales, desde un concepto ecléctico y enfoque holístico, ya que todas las formas de sanación tienen su realidad y valores. No sería bueno dejar en el olvido creencias, costumbres y cuanto menos los adelantos científicos que mejoran nuestra calidad de vida. Y muy especialmente, todos aquellos modelos que tienen gran carga de empatía, de relaciones interpersonales y amplia vocación sistémica. Particularmente creemos que estamos a las puertas de un cambio en el saber, la física quántica, los campos mórficos, y otros conocimientos del pasado y del futuro inmediato, traen cosas nuevas que aportar. Hoy, parece ser que los distintos campos de la ciencia se miran con muy buenos ojos y de frente, cara a cara. Esperemos que estos cambios vengan acompañados de la bioética que necesitamos en grandes dosis terapéuticas y que no sean desviados al mundo gris del mercantilismo global.
BIBLIOGRAFÍA.
García de Alba, Javier E. y Salcedo Rocha, Ana
L. Socio Antropología de la Hipertensión Arterial. En: Hipertensión
Arterial en la Clínica. México: Universidad de Guadalajara,
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, [consultado el 8-03-2007],
capitulo 12.2. García de Alba, Javier E. y Salcedo Rocha, Ana
L. Historia Natural de Hipertensión Arterial Primaria. En: Hipertensión
Arterial en la Clínica. México: Universidad de Guadalajara,
Centro Universitario de Ciencias de la Salud, [consultado el 8-03-2007],
capitulo 3.
Mayo, 2007 |
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Si toda materia está compuesta por átomos ¿De qué están compuestos los sentimientos? |
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LA FELICIDAD SUSTRATO DE LA SOCIEDAD FUTURA
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PRESENTACIÓN Si toda materia está compuesta por átomos ¿De
qué están compuestos los sentimientos? No fue ayer, cuando el hombre comenzó su búsqueda. La historia nos cuenta que ya en la Grecia clásica los filósofos, grandes pensadores de ese momento, empeñaron su tiempo e incluso algunos su propia vida, en la búsqueda de la verdad, de la justicia, del equilibrio social y emocional de los individuos. Serían muchos los adjetivos que podríamos poner a estos sentimientos, que el ser humano en busca de no se sabe muy bien qué necesidades, ha invertido e invierte gran parte de su esfuerzo mental. |
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Este trabajo ha nacido a consecuencia de una fortuita experiencia que caló a través de mis sentidos en lo más profundo de mi mente. Fue cuando realizaba un reportaje de televisión sobre la vida que desarrollan algunos colectivos religiosos y más en particular las órdenes religiosas que dedican sus vidas a la oración, el trabajo, la obediencia, la meditación… alejados/as del “mundanal ruido”. Sus caras de felicidad y equilibrio emocional, causaron honda impresión en mis sentimientos. Es por ello, que esta nueva aventura y mi inquietud habitual por el conocimiento de las cosas, estén haciendo posible recuperar dosis de felicidad, que años atrás disfruté. |
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DESARROLLO
Acertada o equivocadamente la creencia generalizada, es que el hombre ansía la felicidad, pero ¿Qué es lo que realmente nos proporciona el sentimiento de felicidad? ¿Qué es la felicidad? ¿Es certidumbre la felicidad? Bertrand Russell, en su ensayo “Conquista de la felicidad” pone de forma acertada el dedo en la llaga con frases como: “Lo que los hombres realmente quieren no es el conocimiento sino la certidumbre… El ser humano debería ser feliz, si bien la gran mayoría no lo es… Viven en el desierto, comen excremento y fornican una vez al año, y se ríen” Si bien estas frases, de forma aislada, no aportan suficiente claridad acerca de la felicidad, son lo suficientemente ilustrativas como exposición del trauma histórico existente entre el hombre y la felicidad.
¿No será que la felicidad es solo cosa de palabras, cuestión de diccionario? ¿O bien efímera ilusión, como se puede deducir de los pensamientos de Sócrates, Platón, Aristóteles y tantos otros filósofos como Kant con sus juicios analíticos, juicios que no han terminado de sacar la felicidad de su madriguera metafísica? A lo largo de la historia, la felicidad ha sido un bien
muy buscado por todos, pero difícil de conseguir. Han ido tomando
el relevo en su búsqueda políticos y filósofos, ha
habido grades revoluciones en su búsqueda, unas dialécticas
como la emprendida por Marx y otras armadas como la Revolución
Francesa. Todas ellas han ido aportando sus avances humanistas, sus beneficios
sociales y estos acontecimientos han ocasionado un desarrollo cognitivo
que no debe cesar en su empeño de búsqueda hacia una sociedad
más optimista. Es en estas últimas décadas, cuando algunos
psicólogos han tomado la iniciativa de explorar otros caminos.
Martín Seligman, propulsor de la psicología positiva centra
sus bondades en dos rotundas afirmaciones expuestas en el párrafo
anterior. Sin que por ello haya que infravalorar los innegables avances
y resultados de la psicología tradicional en enfermedades como
el estrés y la esquizofrenia, entre otros. Esta psicología,
ha decepcionado a muchas personas ya que se esperaba algo más de
ella. Pues las personas necesitamos algo más que corregir nuestras
conductas erróneas. Las personas buscamos la felicidad, la homeostasis,
ese equilibrio emocional y fisiológico que todos los seres humanos
buscamos, incluso de forma inconsciente. En definitiva, la libertad. Algunos pasos se han dado. Es a partir de los años setenta cuando en España se comienzan a reactivar inquietudes de bienestar social que habían estado por unas décadas en estado de reposo involuntario. Comienzan a ganar vida los sentimientos de amor, la sexualidad como relaciones íntimas de afecto. Y no sólo de procreación. A la vez que se iban estableciendo áreas de influencia sociales íntimamente relacionadas con la salud mental, sin duda alguna, se estaban creando nuevas áreas de estudio. Las conquistas sociales de estos años aportan todo tipo de beneficios, materiales, culturales, en la medicina, educación… ¿Sí? ¿Estamos seguros de que esto sea así? Algunos piensan que no es así. Entre ellos Martín Seligman, y dice que: “No es bueno hacer a las personas más ricas, si no se las hace más felices” Y es aquí, donde esta nueva corriente de la psicología positiva toma a la felicidad, como piedra angular de su estudio. En una sociedad tan compleja como la nuestra, muchos son los “preocupados” en dirigir nuestras vidas e intereses, “incluida nuestra felicidad”. Pero es a nosotros, a quien toca conocer, desarrollar y convertir nuestras propias creencias en realidades que nos aporten felicidad. |
Mihaly Csikszentmihalyi, con su teoría
del “fluir” o “experiencia óptima”, hace
otra gran aportación a esta nueva corriente psicológica.
“Tener el control en la vida no resulta nada fácil, y
en la mayoría de las veces puede resultar hasta doloroso”
Son palabras de Mihaly, pero son hechos que a poco que hayamos buceado
en la vida, no tenemos más remedio que dar credibilidad a sus palabras.
Son muchos los ejemplos que vienen a mi cabeza, tanto propios, como ajenos. |
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Cuanto mayor es el esfuerzo para conseguir un objetivo, mayor es la recompensa emocional que obtenemos. Es aquí donde radica la teoría de fluir, en el concepto del flujo, entendido como el estado en el que las personas nos involucramos para hacer conseguir nuestros sueños con la realidad, sin importarnos los obstáculos que haya que superar ni el tiempo que tengamos que invertir en ello. Esta experiencia es tan placentera y absorbente, que casi nada impedirá su meta. Pues en ella, va implícita nuestra felicidad. Quizá sea esto la felicidad, ese tiempo que invertimos en andar el camino que va desde los sueños a la realidad. |
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Los recientes estudios sobre la felicidad, la dotan de rasgos tales como aceptación personal, autoestima, optimismo, control sobre nuestros instintos, extroversión, vida social satisfactoria, implicación en actividades significativas, en definitiva tener la mayor parte del tiempo ocupado en actividades que sean de nuestro agrado y a la vez, nosotros las consideremos de utilidad. Si estas son realmente las claves de la felicidad ¿Quién
puede acceder a ella? No parece sencillo que la calidad de vida que genera
nuestra sociedad occidental, pueda hacernos felices. Pero podemos observar
y deberíamos fijar más nuestra atención en los diversos
colectivos que a pesar de vivir dentro de ella, parecen gozar de mejor
calidad de vida. ¿Dónde radican las diferencias? CONCLUSION Rebuscar los sustratos que puedan asentar las raíces de una nueva y muy posible sociedad, debe ser el arduo trabajo de esta nueva corriente psicológica. Que su Dios, no sea un juez justiciero que sólo otorga felicidad a los que se subyugan a sus mandatos, o a los que se amparan bajo su techo. El papel del psicólogo en la actualidad, es la búsqueda de nuevas hipótesis y la contrastación de teorías que avalen científicamente la felicidad del mayor número posible de personas. Teorías donde las libertades, el compromiso personal, el equilibrio social, etc. den lugar a una sociedad tal, que el establecimiento de la felicidad por habitual y común, pasará desapercibida. No serán posibles los grandes cambios en el rumbo de la humanidad hasta que en los hombres, no se produzca un cambio en su mentalidad. Estos cambios en la mentalidad no serán posibles hasta conseguir el domino sobre la conciencia. Son muchas las pulgas que desestabilizan nuestra felicidad, unas culturales y otras heredadas. Pero si realmente queremos encarar nuevos retos para una sociedad nueva, con un futuro más esperanzador, debemos poner nuestra mente en positivo y comenzar una nueva andadura. Reorientemos nuestros objetivos hacia un medio natural, tomemos el ejemplo de la naturaleza, de los animales que en la mayoría de las veces tienen conductas más racionales que algunos humanos. Es nuestro orgullo cultural y de especie el que nos hace creernos los reyes de la creación. Cuantas veces nos sorprendemos actuando de forma equivocada, influenciados y obligados por unas normas injustas que nos impone nuestra sociedad. Cumplamos las leyes universales, esas que no es necesario que nadie nos dicte, pues todas ellas están impresas en nuestro código genético. Debemos dar el paso, dejar atrás a Aristóteles y tantos otros que si bien es cierto aportaron gran parte de los conocimientos en los que hoy basamos nuestra cultura, también es cierto que poco nos han hecho avanzar. Demos un paso más allá de la teoría, como decía Eduardo Punset en la conferencia de cierre del III congreso de estudiantes de psicología de la U.M.H. “Más del noventa por ciento del conocimiento científico es falso” Yo digo para ser más generoso, que es falso o inexacto. Es el momento de dejar el miedo a un lado, y encarar una nueva sociedad con la espada en la mano, sin apoyos celestiales, sin escudos ni parapetos, sin religiones, sin supersticiones. Debemos ser conscientes del gran esfuerzo que hemos de realizar, nada se consigue sin esfuerzo, nadie va a luchar por nosotros de forma desinteresada, es a nosotros, como seres individuales, a los únicos que debe importar nuestra felicidad, y por tanto es nuestro esfuerzo personal el que nos proporcionará nuestra felicidad, nunca el esfuerzo de los demás. Ya que si esto se consigue de forma individual, por mimetismo y como parte que somos del todo global, nuestra felicidad redundará en nuestro prójimo. Retomando las palabras de Eduardo Punset, y sus paradójicos
recelos ante la ciencia, decía que las emociones no solo son necesarias
en los proyectos de investigación científica, si no, que
no serian posibles sin tener en cuenta las emociones. Es a la naturaleza a quien hay que preguntar sobre todo, es nuestra madre, y ella será la que nos indique el camino más adecuado a seguir. Pero es a nosotros a los que nos toca discernir, contrastar y no a dioses ni salvadores. Somos fruto de la naturaleza, somos entes maduros con autonomía propia y somos nosotros individualmente los que debemos conducirnos por estos caminos angostos que nosotros hemos decidido transitar. Son varias las herramientas que esta nueva corriente psicológica del positivismo esta poniendo al alcance de nuestras necesidades, uno la llama tecnoesfera (capacidad de imaginar y producir pensamientos positivos), otros optimismo, experiencia optima, imaginación, oración mental, meditación, que más da. Otros en cambio dicen que es el trabajo el que realmente hace feliz al hombre, el estar siempre ocupado, sobre todo si el que lo dice es empresario, claro. ¿En qué quedamos, no es el exceso de trabajo lo que produce distrés, agresividad, depresión, angustia vital, infelicidad en definitiva? Por tanto lo mejor será escuchar a todo el mundo, pero sólo escoger aquello que nosotros hayamos racionalizado como positivo y tengamos la plena seguridad de que aportará felicidad para nosotros y los demás, venga de donde venga. Para ello se hace necesario tener la capacidad de control sobre uno mismo y sobre su entorno. Sobre uno mismo porque hay que tener claro en qué consiste la felicidad y cómo se consigue. El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de la consecución de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés. Autor: Apátrida |
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UNA VISIÓN DE LA EUTANASIA Definición Como otras muchas palabras de nuestro vocabulario, la palabra eutanasia
debe sus raíces al Griego, así: el término griego
“eu” significa (bien, en todos
los sentidos de la vida) y el término “thánatos”
tiene como significado (muerte). Son estos dos términos
griegos los que dan significado a la palabra española eutanasia,
(buena muerte). Este término, que hoy ha evolucionado, y que
cada estamento, organización o individuo en particular, da un
significado u otro según el interés o prebenda que obtenga
del tan lucrativo invento de la vida y la muerte. Para la Asociación Española “Derecho a Morir Dignamente” es: “Acción u omisión destinada a provocar la muerte de un enfermo, debidamente informado de su estado y pronostico, a petición libre y voluntaria de éste, y con el fin de evitarle sufrimientos que le resulten insoportables”.
Historia. La eutanasia tiene una historia tan dilatada como los seres humanos
sobre la tierra, es cuando esta especie animal, llamados humanos, adquirimos
la conciencia de la muerte cuando se tiene la necesidad de un buen morir. Tipos de eutanasia Dependiendo de las filosofías y/o creencias acerca de la vida
y la muerte se dan distintas divisiones o tipos de eutanasia, pero no
dejan de ser divisiones o diferencias semánticas sobre el mismo
hecho. En este trabajo me centraré para su división en
el acuerdo del Comité Científico de la Sociedad Internacional
de Bioética: “Solo existe un tipo de eutanasia y consiste
en una intervención activa y directa para provocar
a un enfermo, generalmente con grandes sufrimientos y en fase terminal,
la muerte que pide libre, reiterada y razonablemente. Este comité
no considera eutanasia las erróneamente denominadas: Perspectivas Desde la Medicina hay dos posicionamientos claros y diferenciados: La Psicología no puede quedar al margen del conflicto social
de la eutanasia, por el momento no ha tomado un posicionamiento claro
y contundente ante la situación actual que según parece
a todos desborda. Su labor está consistiendo en afrontar el problema
desde una óptica informativa a los pacientes y familiares que
lo demandan. En la actualidad, los poderes políticos, que en definitiva son
los encargados de aprobar la ley de la eutanasia parecen hacer oídos
sordos a este conflicto social, sólo demuestran sensibilidad
en el problema haciendo vanas promesas en épocas electorales.
Países pioneros En Bélgica también está aprobada la despenalización
de la eutanasia. La normativa es similar a la holandesa,
en cuanto a los requisitos y al control del procedimiento legal, pero
va acompañada de otra ley sobre cuidados paliativos a
enfermos terminales que plantea una alternativa a la eutanasia. En Australia, el Territorio del Norte, aprobó en 1995 el Acta
de Derechos de los Enfermos Terminales, que legalizaba la eutanasia,
pero que fue revocada el 23 de marzo de 1997. Esta
decisión se tomó tras una controvertida votación
en conciencia en la Cámara Regional que se ganó por 38
votos a 34. La eutanasia en España Circunstancias que han permitido plantear el problema de la
eutanasia
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Orden |
Razón |
Génesis |
Porcentaje |
1 |
Pérdida de independencia | Psicológica |
57 |
2 |
Pobre calidad de vida | Psicológica |
55 |
3 |
Estar preparado para morir | Psicológica |
54 |
4 |
Desear controlar el proceso de morir | Psicológica |
53 |
5 |
No encontrar sentido a la continuidad de la existencia | Psicológica |
47 |
6 |
Dolor físico | Física |
43 |
7 |
Pérdida de dignidad | Psicológica |
42 |
8 |
Verse a sí mismo como una carga | Psicológica |
38 |
9 |
Fatiga | Física |
31 |
10 |
Incapacidad para cuidar de sí mismo | Psicológica |
31 |
11 |
Incapacidad para practicar actividades placenteras | Psicológica |
43 |
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En este estudio realizado en el estado
de Oregón en los años 1998 y 1999. Únicamente aparecen
los argumentos en los que coincidieron, como mínimo, un 33% de
solicitantes. Consecuencias de la práctica de la eutanasia Conclusiones ¿Cuál debería ser el papel
a interpretar desde el ámbito de la psicología? ¿Es sólo a nosotros, como profesionales
de la salud, a los que nos toca asumir el papel de
Vivo sin vivir en mí,
Bibliografía: Psicología del desarrollo. Autor: Apátrida
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