| Cuentos
y relatos |
Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell |
| “La
Mochila ” |
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Ya no lleva armazón
de hierro. No es de lona gris ni son sus refuerzos de cuero. Es ahora
más cómoda, más ligera, de más resistencia
al peso; de fibra de alegres colores, de otra marca, de otro modelo…
pero sigue en el mismo invisible bolsillo, como oculta máquina
del tiempo, guardando para su dueño los mismos instantes que antaño
encerrasen los primeros modelos. |
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Sí, lo sé, no estamos
ya en aquella dorada época del alpinismo apellidado luego de romántico.
Ya sé que esto “no mola”, que suena a cursi y “carrozón”
pero tampoco estas líneas son un regreso hacia el recuerdo. Son
el presente vivo de un sentimiento que queda cuando ya casi todo ha cambiado,
sufriendo la inevitable transformación que el paso del tiempo impone,
y así también la mochila es hoy diferente, en su hechura
y en su forma, pero no en su “alma” que ha perdurado impune
al paso de los años, quizá porque el “alma”
es la misma, o tal vez porque es el mismo espíritu el que la porta.
Hoy igual que ayer, no es para el montañero un saco que se carga con más o menos cosas dentro, no es sólo un objeto es algo más, mucho más que eso. En ella guardó sus esperanzas de ilusionada juventud, aquella su primera marcha de aquel su primer campamento, del maravilloso viaje al Pirineo, que fue con la alta montaña su primer esperado encuentro, su anhelado y secreto sueño… De ella sigue sacando lentamente con el cansancio del regreso, los recuerdos agradables, las vivencias de cada instante, de cada momento ¡Por qué están allí! Revueltas entre el equipo, entre los restos del alimento que tal vez no comió por no haber tenido ni tiempo. Ella sigue siendo sufrida cabecera de sus sueños bajo el brillante firmamento, calor para sus helados pies sobre la nieve en el invierno. Con ella ¡cuantos bellos momentos vividos! ¡cuantos variados sentimientos!... Por eso, aunque ya no sea de lona ni tampoco los refuerzos de cuero, hoy, igual que ayer, sigue siendo la misma para su dueño, el montañero. |
Invierno de 1980, al regreso del Kilimanjaro Juan M. Maestre |