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II Certamen Literario "Cuentamontes"
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Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell

Artículos

“Petrer, territorio pionero de las vías ferratas
Publicado en Petrer mensual, julio de 2008

 

La definición de una vía ferrata la simplificaré indicando que hoy se considera así, en términos generales, a un itinerario en la montaña equipado con anclajes, peldaños, cadenas, puentes, etc. que cuentan siempre con un cable, como línea de seguridad.
Al tratarse de rutas a mitad de camino entre el excursionismo y la escalada, a mi juicio, hay que considerarlos, en un ejercicio de igual sencillez, como pasajes muy fáciles para un escalador que domina las técnicas de progresión y seguridad, y peligroso para los excursionistas sin ningún tipo de preparación técnica, que acceden a ellos, incluso completamente solos.

Historia
Mucho hay escrito sobre estos itinerarios, si bien no existe acuerdo sobre el origen de estas vías, que unos atribuyen al capitán Antoine de Ville, quien siguiendo las ordenes del Rey Carlos VIII, alcanza en 1492 la cima, hasta entonces inaccesible, del Mont Aiguille en Francia, con ayuda de unas escaleras.
Más creíble y cercano a nuestra actual filosofía, encontramos el hecho de equipar en 1843 la vía normal del pico Hoher Daschein de 2.996 metros, en Austria con la única finalidad de hacerlo más accesible.
Las más conocidas ferratas tienen su origen durante la primera guerra mundial en los Alpes Dolomíticos entre los años 1914-1918 y nacieron ante la necesidad de situar emplazamientos de artillería y vigilancia, principalmente entre las fronteras de Italia y Austria. En aquel momento, en mi opinión, es cuando nace el concepto de ferrata. He tenido ocasión de subir algunas de ellas en la zona de Las tres cimas de Lavaredo y también en el Monte Cristallo y son verdaderas rutas ferratas al uso actual, si bien, la finalidad de entonces era bélica.
Hoy en día son las Dolomitas el referente de esta actividad y muchos son los itinerarios que suben a sus más altivas y encrespadas cimas, así se explica que el término italiano de “vía ferrata” sea el adoptado por todo el mundo montañero.
En España, podríamos decir que los primeros hierros para facilitar la superación de un paso rocoso fueron colocados en el valle de Ordesa en 1881, hoy conocidas como “clavijas de Cotatuero” Se equiparían luego otros pasajes del pirineo con idéntica finalidad. Hay autores que sitúan la primera ferrata en la sierra de Guara en 1954, donde se equipó, el que hoy se considera el primer itinerario lúdico-deportivo de España con la utilización de 240 clavos de 20 centímetros de longitud y algunas grapas, para superar los 200 metros de desnivel de la Canal del Palomo. Posteriormente, en 1993 en la montaña de Monserrat se equipa la que otros consideran la primea vía ferrata moderna.
Como vemos, todo es relativo y seguramente nunca nos pondremos de acuerdo, pues ¿dónde colocamos nuestra Cara Norte del Cid, equipada con cable a finales de los 70? Otra vez podemos apreciar que hay autores que se atreven a escribir la historia sin ningún respeto por la verdad, y así es muy posible que en otras partes de España, existieran muchos itinerarios de idéntico corte deportivo.


Ferratas Alicantinas

Grapas en el primer tramo de la cara norte del Cid

Cómo antes apunté, la Cara norte del Cid en Petrer, fue la primera ruta que se equipó con clavijas de escalada, algunos trozos de estantería metálica (para economizar) y un cable de acero muy delgado. La ruta fue instalada por escaladores eldenses con el único fin de servir de entrenamiento, y transcurre por la vía original de escalada que Domingo Botella y yo mismo abrimos en 1971. Hoy ha cobrado notoriedad en portales de Internet ya que, desde el año 2002 se encuentra re-equipada y aparece entre las ofertas de varias empresas de Multiaventura al precio de 75 euros pax.

El segundo itinerario al que un día se le colocó también un cable, fue la Cara Norte del Maigmó. Como ocurrió en el caso del Cid, y si no me falla la memoria, fue en la década de los 90 cuando se instaló un delgado cable en los 8-10 metros iniciales de pared subiendo desde el collado de Exau, respetándose el resto de la ascensión hasta la cima de la montaña. Actualmente se ha re-equipado, con un cable de buena sección, desde el principio hasta el final y se han insertado con químicos, grapas en la roca a modo de peldaños.
Zona transversal en la Cara Norte del Maigmó, equipado con un cable innecesario
Nadie se atreve a atribuirse la colocación del cable, seguramente por la cantidad de críticas que hay vertidas en los foros montañeros, por haber alterado una ruta muy montañera que yo recuerdo haber bajado y subido desde niño, sin necesidad de ningún apoyo.
Lo que en la Cara Norte del Cid ha supuesto facilitar la subida a personas que nunca se atreverían a escalarla, por peligrosa, en el Maigmó resulta una verdadera “cagada”, a todas luces innecesaria. Su autoría parece venir de una de esas “dichosas empresas”. En Internet hay una que lo oferta en 30 euros pax.

El tercer equipamiento, ya que sería demasiado llamarlo vía ferrata, según me cuentan, fue equipado para una marcha organizada por el C.E.E. con ascensión a la cumbre de Los Castellarets. A principios del año 2005 lo vi casualmente y según creo fue por esa época, tal vez unos meses antes. Se trata de un corto trecho de pared equipado a modo de escala, que acorta la ascensión si se sube desde el barranco de Nadalets, evitando tener que dar el corto rodeo a la muralla de roca por la izquierda, ya que asciende por la pared. No se conocen ofertas de empresas, seguramente por la poca entidad de la ruta. Aquí también recuerdo que subíamos por el mismo lugar sin necesidad de ayudas externas.
Grapas en la subida a los Castellarets
Puente tibetano en la ferata  Castillo de Salvatierra
También en 2005, aunque unos meses después, en el mes de agosto, se equipó la Ferrata del Castillo de Salvatierra en la vertiente Sur de la Sierra de la Villa, en Villena. Sus autores fueron guías de Nativos, una empresa dedicada a estos fines, y su propósito parece ser el mismo. Contó con dinero público del Ayuntamiento de Villena para la construcción y según tarifas publicadas en Internet, la empresa cobra 30 euros pax.

 

La última de las realizadas fue por encargo del Ayuntamiento de Polop de la Marina y la llevó a efecto un prestigioso escalador en Octubre de 2006 quien, dicen que pasó un presupuesto de 37.000 euros para que lo rechazasen y como se lo aceptaron, argumentando razones de ética (que primero no tuvo) se vio moralmente obligado a construirla ¿?. La ruta ha destrozado el Espolón de los ingleses, que ahora se conoce como Ferrata del Ponoig y está ubicada en la Sierra del mismo nombre, dentro del término del municipio antes aludido. Sobre precios, la única referencia encontrada es un combinado ofertado conjuntamente con la del Cid, en 150 euros pax., con lo cual podemos atribuirle como diferencia otros 75 euros. La desgraciada historia de esta vía original de escalada, es la misma que la de Petrer.
Que nadie se extrañe. El mercantilismo llegó hace tiempo a nuestras montañas de la mano de algunos falsos y nefastos expertos y dirigentes; personajillos que al mundo natural no le hacen, ni puñetera falta. Entes cuyo encefalograma me recuerdan al tío Gilito con el signo del dólar (aquí sería el euro) grabado en la frente.
Por último citaré la ferrata de Les Marujes en Peña Roja que, a diferencia de las dos anteriores, fue construida por el Centre Excursionista de Tabernes, y subvencionada por la mancomunidad de municipios de la zona, y aunque no se encuentra geográficamente ubicada en la provincia de Alicante, sí que, por estar muy próxima __en el Sureste valenciano__ ya ha entrado en el nuevo ranking de carreras de ferratas __Que esa es otra__. Lo que ya se ha dado en llamar “La integral de las Ferratas Alicantinas y Valencianas”. Una mala costumbre ésta, la de seguir haciendo carreras en la montaña, creyendo estar practicando el montañismo. El recod de ésta, se encuentra en 9,17 horas de actividad física; 5,58 es el tiempo empleado en el coche para desplazarse, y 2,38 para desayuno y comida; lo cual da un total de 18,03 horas para “La integral de las ferratas: Salvatierra en Villena, Cid en Petrer, Ponoig en Polop de la Marina y Les Marujes en Tabernas de la Valldigna”. Lo dicho: un nuevo invento sin sentido ligado al llamado Turismo Vertical; nueva gilipollez lingüística.


Petrer, territorio pionero

Dos cosas resultan incuestionables en esta especie de catálogo de ferratas alicantinas: la primera que nuestra Cara Norte del Cid y el Maigmó después, fueron pioneras en esta reconversión actual que se está viviendo, de las antiguas y tradicionales vías ferratas, y la segunda que en la mayoría de ellas existe, en su creación, un interés económico por parte de sus constructores y también de las autoridades locales, intentando equipar su territorio para la venta del turismo de interior, de tiempo libre, lúdico, de multiaventura, temático, ecológico, vertical, activo, verde, etc. etc. Una jerga más que añadir a los lamentables senderos PR,V., el otro desgraciado invento gabacho que siguen apoyando los políticos absurdos que los permiten, y cuyo resultado más claro hasta ahora, ha sido la falta de respeto a la montaña, al montañismo y en el caso de las vías ferratas, a los escaladores que las abrieron con limpieza y arriesgado esfuerzo. Ya habrá tiempo de exponer ventajas e inconvenientes, hoy concluiré que aquí en nuestra zona se escribieron, para bien o para mal, los primeros compases de esta moda de “Turismo de Invento” que nada tiene que ver con el montañismo, dicho sea de paso, para que nadie se equivoque.

 

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