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Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell

Memorias de expediciones

 

Kupenda na Kilima 93

Kilimanjaro 5895

 

Diario resumido de la expedición. Extracto del diario de Juan M. Maestre


La traducción de “Kupenda na Kilima” de la lengua Kiswahili significa “Amor y Montaña” y fue la consecuencia de el, “ya está bien” de nuestras esposas, cansadas de pasar los veranos solas, mientras los maridos andábamos por esas montañas del mundo. Dado que ya conocía la zona del Kilimanjaro, decidimos tres socios del Club Alpino Eldense, compaginar las tribulaciones y alegrías del viaje a África, con las damas, compaginando turismo y montaña.

 

 

El Viaje

5 de Agosto:
A la estación del ferrocarril nos traslada en una furgoneta el bueno de Miguel Español. A pesar de ser las 6 de la mañana, han querido venir a despedirnos algunos familiares y amigos. En Chamartín, vemos a un grupo de Elche que también se dirige al Kilimanjaro. Ellos van con una agencia, nosotros, fieles a nuestro estilo, por libre. A la total aventura. Llegamos de noche a la capital Griega, Atenas, que digo yo, ¡valla vuelta más tonta!, pero el billete barato es lo que tiene. Noche en Atenas. Romántica velada junto al mar.

6 de Agosto:
Otro gran madrugón. Vuelo sin problemas, aunque el avión se ha movido mucho. Todos los españoles van con guía, menos nosotros, noto que eso crea una sensación de indefensión u orfandad entre las chicas, sobre todo porque saben donde dormirán y nosotros no tenemos ni idea. “Esto es así chicas”. “La aventura, es la aventura”. En Nairobi, del primer hotel al que nos lleva el taxista, salen corriendo. Lo solucionamos buscando uno más “decente” y un restaurante mejor. Nairobi me devuelve el olor de África, que ya tenía olvidado.


7 de Agosto:

Hemos dormido bien, pero decididos a equilibrar el presupuesto nos cambiamos de hotel. El resto del día es agenciarnos un vehículo para ir a la frontera de Namanga y gestionar los visados. El resto un paseo por la city, que se ha desmejorado en unos pocos años. El flamante palacio de Congresos, característica torre de la ciudad, esta hecho una ruina. Uno de los más famosos y legendarios restaurantes de Nairobi, el “Foresta Magnética” nos tira para atrás, porque Manolo lleva pantalón corto, pero el “Twing” que ya conocemos nos vuelve a dar de cenar muy bien. La vuelta al hotel apresurada y aún así a Isa le roban una pulsera. De noche se ve todo negro.

En puerta del “Carnivore”: Isabel Martínez, Manuel Ruiz, Asunción Paez, Maruja Perea, Juan M. Maestre y Juan Vte. Valero.
En puerta del “Carnivore”: Isabel Martínez, Manuel Ruiz,
Asunción Paez, Maruja Perea, Juan M. Maestre y Juan Vte. Valero.

8 de Agosto:
Mientras nos conceden el visado nos decidimos por un de safari fotográfico en el “Nairobi Park” y una estupenda comida en el “Carnivore” Los bailes típicos ayudan la digestión de tan extrañas carnes. La fotografía que le hice a mi chica, junto a un guerrero Massai, no tiene desperdicio. El “Grepon Hotel” nos acoge. De él me gusta que cada planta esté protegida con rejas, a pesar de parecer una cárcel. Un guardián abre cada planta a medida que va subiendo el cliente por las escaleras, porque no hay ascensor. “Barato y seguro”, sólo es un buen sitio para dormir.

9 de Agosto:
El consulado de Tanzania en Nairobi todavía no tiene listos los visados, y tampoco logramos cerrar un trato justo con las agencias, así que decidimos contratar sólo el viaje hasta Arhusa. Las mujeres tienen todo el día peluquería para peinarse “afro”. A la mía ya le llaman “Mama Safari”. Hay alegría en el grupo que ya se está adaptando al ritmo africano.

10 de Agosto:
Día ajetreado. Tenemos los visados y partimos hacia Tanzania por carretera. En la frontera de Namanga, hemos de cambiar de vehículo y en Arhusa otro coche nos traslada hasta Marangu, al “Kibo Hotel” que ya conocía, pero que se ha vuelto carísimo. Preferimos dormir en el camping del hotel, que cuesta diez veces más económico.
El día ha sido de los de no parar. Hemos dado toda la vuelta al Kilimanjaro. Nos consuela que pronto estaremos en nuestra “salsa”.

 

La peculiar aldea de Marangu, en la ruta normal al Kilimanjaro
La peculiar aldea de Marangu, en la ruta normal al Kilimanjaro


11 de Agosto:
Primer disgusto. La tal Marina, manager del Hotel, tiene una desfachatez que impresiona. Después de decirnos que hoy podríamos entrar al parque, hoy nos dice que mañana. Hemos intentado sacar directamente el permiso, como ya hice en 1980 y nos dicen que es imposible y hemos de pasar obligatoriamente por un Tour Operador. La sinvergüenza de Marina nos deja la amenaza velada de que si no le contratamos a ella la entrada al Parque, nos tendremos que marchar del hotel. Por la noche celebración del cumpleaños de mi chica con tarta y todo que he mandado traer de Moshi. Veremos que pasa Mañana.

 

Cumpleaños de “Mama Safari” en el Kibo Hotel
Cumpleaños de “Mama Safari” en el Kibo Hotel

 

12 de Agosto:
Como puede existir gente tan sinvergüenza. Hoy tampoco podemos entrar al parque. Hemos mandado a “Tomar por el culo” literalmente a la ladrona, que viene con el cuento de que el Director del parque ha dicho que hasta el día 20 no podremos entrar. ¡Cuánto sinvergüenza! Decidimos hacerlo a nuestra manera. A la manera que siempre lo hemos hecho, evitando a los de siempre: Los burócratas, corruptos y ventanilleros, que en todos los países existen. Abandonamos el Hotel y nos instalamos en la misión religiosa que tiene el “Hostal Pentecostés” y negociamos la entrada al parque, por la puerta de “atras” con uno chicos de la aldea de Marangu. Arriesgamos un dinero 1.410 dólares USA que vemos como entregan a escondidas a un guarda del parque. El resto del día fue un calvario pensando que nos pueden haber estafado. Si no entramos mañana en el parque ya no tendremos apenas tiempo para realizar la ascensión.

13 de Agosto:
En el desayuno nervios. Pero a las 8 aparecen los chicos ¡Alegría! Con una camioneta nos llevan hasta la entrada del parque y “MILAGRO” nuestros nombres están en el libro de registro del parque. Encima nos hemos ahorrado muchísimo dinero. Repito ¡Cuantos sinvergüenzas hay en todas partes! Comenzamos nuestra marcha por la selva tras entrar en el área del Parque. Nos acompañan tres porteadores y un guía que no necesitamos, pero que es obligatorio.
El recorrido es por un selva paradisíaca de ancho camino entre la foresta y faltando poco para llegar al primer refugio, se convierte en un marcado y ancho sendero. El “Mandara Hut” se levanta en un claro del bosque, compuesto por cabañas de madera junto a una gran cabaña central que sirve de comedor y estar. Mis compañeros van de excursión al cráter “Anuli” cercano al refugio y mi chica y yo, cansados de haber estado saludando todo el día a la gente con la que nos cruzábamos, hemos decidido recorrer el camino de mañana, esta misma tarde y la selva me ha parecido distinta por lo solitaria. Casi de noche regresamos al refugio.

 

Monos en la selva del Kilimanjaro
“Mama Safari” en estado puro
Monos en la selva del Kilimanjaro y “Mama Safari” en estado puro

 

14 de Agosto:
Hay niebla, pero cuando esta se levanta podemos apreciar la masa del Kilimanjaro a mitad de nuestro camino hacia el “Horombo Hut”, el segundo refugio en la marcha de aproximación a la montaña. Instalados en el refugio, por la tarde volvemos a repetir la experiencia del día anterior recorriendo en solitario parte de la marcha del siguiente día. Hay demasiada gente en los trayecto y te pasas todo el tiempo saludando en distintos idiomas. ¡Que diferente de mi primer viaje a estas montañas! El desencanto fue total, cuando llevé a mis compañeros a ver la puesta de sol sobre el Kilimanjaro. Cien japoneses se habían adelantado y aquello fue un asco de atardecer. Nos tuvimos que ir lejos, intentando captar la solitaria magia del momento; cuando el Kilimanjaro se torna rosado. Allí juré nunca más ir a una montaña famosa. El Turismo lo ensucia todo.

 

El desierto del Shadle, cerca del Kilimanjaro
El desierto del Shadle, cerca del Kilimanjaro

 

El mapa del Klimanjaro Nacional Park
El mapa del Klimanjaro Nacional Park

 

15 de Agosto:
La última marcha de aproximación al Kilimanjaro en el tercer día, es la más penosa. Se va ganando altura y luego está el Shadle, arido terreno, especie de desierto que nunca acaba, hasta llegar al “Kibo Hut”, el último y frío refugio al pie mismo de la montaña, situado a 4.703 metros de altitud. El dolor de cabeza, es seguro si no se ha logrado una buena aclimatación. El grupo está bien al cincuenta por ciento. Apenas comemos y algunos no pueden dormir bien.

 

Notas de viaje. Desniveles y distancias entre refugios
Notas de viaje. Desniveles y distancias entre refugios
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16 de Agosto:
A la una menos diez de la madrugada “Franco” como curiosamente se llama nuestro guía nos coloca en fila india en la misma puerta del refugio, ante nuestra risa. Comenzamos a paso muy, muy lento; casi nos dormimos a causa del cansancio acumulado, pero la cosa funciona y ganamos altura y todo parece apuntar que conseguiremos alcanzar todos juntos, la cumbre. El espejismo se va desvelando sobre los 5100 metros cuando Maruja se tira al suelo a dormir presa del mal de altura. Ella y yo nos bajamos al refugio. Poco después baja también Asun, pero los tres restantes continúan hasta la cima y alcanzan con los primeros rayos del sol. Objetivo cumplido.
A las 11,30 de la mañana regresan de la cumbre. Me alegré mucho por Isa, y naturalmente también por Manolo. De Juan Vicente, estaba muy seguro. Brindamos por la cumbre y regresamos al refugio Horombo. Con el descenso de altitud ya se encuentran todos bien.

 


En la cima del Uhuru Peak, Isa, Franco, Juan Vicente Valero y Manuel Ruiz


17 de Agosto:
Desde el Horombo, bajamos hasta el Mandara y seguimos hasta la entrada del Parque donde buscamos un vehículo que nos llevase al Hostal Pentecostés donde lo primero fue una buena ducha y después una cena con tortilla de patatas incluida. Estamos cansados pero muy contentos.

 


Con el objetivo cumplido, la relajación es total

 

18 de Agosto:
Nos despedimos de los chicos de Marangu y por la tarde viajamos hasta Arhusa, para anular el safari que pensábamos hacen al “Ngorongoro” y que ya no haremos por falta de tiempo. El chofer con el que habíamos quedado para regresar a la frontera de Namanga no aparece y nos quedamos a dormir en Arhusa donde las mosquiteras son imprescindibles. Me paso la noche sujetándola bien bajo el peso del cachón.

19 de Agosto:
Jhon, el chofer sigue sin aparecer, por lo que cansados y ya muy entrada la tarde contratamos un taxi que nos lleva a los seis y todos lo bultos hacia la frontera. El retorno rodeando el Kilimanjaro al atardecer fue muy especial. La frontera de Namanga de noche, un caos, pero pudimos contratar otro taxi que nos llevo a Nairobi, en un no menos “alucinante” viaje nocturno hasta la misma puerta del “Grepon Hotel”. Es media noche cuando el guardia nos saluda. Jamás creí que diría ¡Por fin en Nairobi!, pero lo dije.

20 de Agosto:
Día para comprar regalos a los niños y la familia, relajarse y disfrutar de la ciudad, algo complicado por la vorágine en la que la envuelven los “matatus” abarrotados de gentes que vienen y van.

21 de Agosto:
Más pasero y relax. Acabar las compras y jugar a las cartas. Estamos de turistas totales. Un café en la terraza del “New Stanley” nos sitúa en el ojo de la sociedad turística internacional.

22 de Agosto:
Visita al Mausoleo de “Jomo Keniata” y con mucha suerte pudimos ver al presidente actual que llega en una gran limusina azul. El respetuoso silencio de las multitudes en la calle es total. Decidimos cenar en el “Foresta Magnética” y allí fuimos con nuestras mejores galas para ver que cerraba los domingos y hoy era domingo. Los bocadillos del New Stanley tampoco están mal. Y el pastel es exquisito. Nos estamos aburguesando.

 

El famoso restaurante “Foresta Magnética” nos desilusionó
El famoso restaurante “Foresta Magnética” nos desilusionó

 

23 de Agosto:
El día es de los de hacer preparativos para el regreso. Por fin podemos comer en el Foresta Magnética, que nos desilusiona. Está viejo y guarro. Más paseos haciendo tiempo para recoger nuestros equipajes y sus excesos para irnos al aeropuerto tres horas antes de la prevista para el vuelo. El exceso de equipaje lo colamos con una propina y por fin nos vemos dentro del avión.

24 de Agosto:
El regreso igualmente vía Atenas y luego Madrid y traslado a la estación del ferrocarril. A las 3,10 de la tarde volvíamos a ver nuestro querido valle. Habían sido unas vacaciones diferentes en las que pudimos combinar “Kupenda na Kilima” Había descubierto a mi mejor compañera de viaje y “Mama Safari” nunca más volvería a quedarse sola.

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