14 de Agosto:
Hay niebla, pero cuando esta se levanta podemos apreciar la masa del
Kilimanjaro a mitad de nuestro camino hacia el “Horombo Hut”,
el segundo refugio en la marcha de aproximación a la montaña.
Instalados en el refugio, por la tarde volvemos a repetir la experiencia
del día anterior recorriendo en solitario parte de la marcha
del siguiente día. Hay demasiada gente en los trayecto y te pasas
todo el tiempo saludando en distintos idiomas. ¡Que diferente
de mi primer viaje a estas montañas! El desencanto fue total,
cuando llevé a mis compañeros a ver la puesta de sol sobre
el Kilimanjaro. Cien japoneses se habían adelantado y aquello
fue un asco de atardecer. Nos tuvimos que ir lejos, intentando captar
la solitaria magia del momento; cuando el Kilimanjaro se torna rosado.
Allí juré nunca más ir a una montaña famosa.
El Turismo lo ensucia todo.

El desierto del Shadle, cerca del Kilimanjaro

El mapa del Klimanjaro Nacional Park
15 de Agosto:
La última marcha de aproximación al Kilimanjaro en el
tercer día, es la más penosa. Se va ganando altura y luego
está el Shadle, arido terreno, especie de desierto que nunca
acaba, hasta llegar al “Kibo Hut”, el último y frío
refugio al pie mismo de la montaña, situado a 4.703 metros de
altitud. El dolor de cabeza, es seguro si no se ha logrado una buena
aclimatación. El grupo está bien al cincuenta por ciento.
Apenas comemos y algunos no pueden dormir bien.

Notas de viaje. Desniveles y distancias entre
refugios
Pincha en la imagen para ampliar
16 de Agosto:
A la una menos diez de la madrugada “Franco”
como curiosamente se llama nuestro guía nos coloca en fila india
en la misma puerta del refugio, ante nuestra risa. Comenzamos a paso
muy, muy lento; casi nos dormimos a causa del cansancio acumulado, pero
la cosa funciona y ganamos altura y todo parece apuntar que conseguiremos
alcanzar todos juntos, la cumbre. El espejismo se va desvelando sobre
los 5100 metros cuando Maruja se tira al suelo a dormir presa del mal
de altura. Ella y yo nos bajamos al refugio. Poco después baja
también Asun, pero los tres restantes continúan hasta
la cima y alcanzan con los primeros rayos del sol. Objetivo cumplido.
A las 11,30 de la mañana regresan de la cumbre. Me alegré
mucho por Isa, y naturalmente también por Manolo. De Juan Vicente,
estaba muy seguro. Brindamos por la cumbre y regresamos al refugio Horombo.
Con el descenso de altitud ya se encuentran todos bien.

En la cima del Uhuru Peak, Isa, Franco,
Juan Vicente Valero y Manuel Ruiz
17 de Agosto:
Desde el Horombo, bajamos hasta el Mandara y seguimos hasta la entrada
del Parque donde buscamos un vehículo que nos llevase al Hostal
Pentecostés donde lo primero fue una buena ducha y después
una cena con tortilla de patatas incluida. Estamos cansados pero muy
contentos.

Con el objetivo cumplido, la relajación
es total
18 de Agosto:
Nos despedimos de los chicos de Marangu y por la tarde viajamos hasta
Arhusa, para anular el safari que pensábamos hacen al “Ngorongoro”
y que ya no haremos por falta de tiempo. El chofer con el que habíamos
quedado para regresar a la frontera de Namanga no aparece y nos quedamos
a dormir en Arhusa donde las mosquiteras son imprescindibles. Me paso
la noche sujetándola bien bajo el peso del cachón.
19 de Agosto:
Jhon, el chofer sigue sin aparecer, por lo que cansados y ya muy entrada
la tarde contratamos un taxi que nos lleva a los seis y todos lo bultos
hacia la frontera. El retorno rodeando el Kilimanjaro al atardecer fue
muy especial. La frontera de Namanga de noche, un caos, pero pudimos
contratar otro taxi que nos llevo a Nairobi, en un no menos “alucinante”
viaje nocturno hasta la misma puerta del “Grepon Hotel”.
Es media noche cuando el guardia nos saluda. Jamás creí
que diría ¡Por fin en Nairobi!, pero lo dije.
20 de Agosto:
Día para comprar regalos a los niños y la familia, relajarse
y disfrutar de la ciudad, algo complicado por la vorágine en
la que la envuelven los “matatus” abarrotados de gentes
que vienen y van.
21 de Agosto:
Más pasero y relax. Acabar las compras y jugar a las cartas.
Estamos de turistas totales. Un café en la terraza del “New
Stanley” nos sitúa en el ojo de la sociedad turística
internacional.
22 de Agosto:
Visita al Mausoleo de “Jomo Keniata” y con mucha suerte
pudimos ver al presidente actual que llega en una gran limusina azul.
El respetuoso silencio de las multitudes en la calle es total. Decidimos
cenar en el “Foresta Magnética” y allí fuimos
con nuestras mejores galas para ver que cerraba los domingos y hoy era
domingo. Los bocadillos del New Stanley tampoco están mal. Y
el pastel es exquisito. Nos estamos aburguesando.

El famoso restaurante “Foresta Magnética”
nos desilusionó
23 de Agosto:
El día es de los de hacer preparativos para el regreso. Por fin
podemos comer en el Foresta Magnética, que nos desilusiona. Está
viejo y guarro. Más paseos haciendo tiempo para recoger nuestros
equipajes y sus excesos para irnos al aeropuerto tres horas antes de
la prevista para el vuelo. El exceso de equipaje lo colamos con una
propina y por fin nos vemos dentro del avión.
24 de Agosto:
El regreso igualmente vía Atenas y luego Madrid y traslado a
la estación del ferrocarril. A las 3,10 de la tarde volvíamos
a ver nuestro querido valle. Habían sido unas vacaciones diferentes
en las que pudimos combinar “Kupenda na Kilima” Había
descubierto a mi mejor compañera de viaje y “Mama Safari”
nunca más volvería a quedarse sola.