amarguillo.com
Francisco Máñez Iniesta
Petrer, 1943
|
Paco Máñez. Autodidacta. Se inició
en el Círculo Juvenil Villa en la década de los
50. No es raro leer su nombre en actas fundacionales de “El
Club de la Juventud”, “Asociación Ciudadana
y Cultural”, “Aula de Cultura de la Unión de
Festejos”, ni en colaboraciones en actos festeros y culturales.
Fue Director en los “Juegos Florales Provinciales del Hogar
del Pensionista”, guionista y co-director en muchos reportajes
videográficos, como “Sinfonía Hispano Árabe”,
que obtuvo diploma en Berlín en 1.992; año en el
que también concluyeron “Alucinaciones”; una
ambiciosa producción que mereció una buena critica
en Japón, dentro del JVC Festival. Guionista en muchas
películas sobre la fiesta petrerí, como “Centenario
de la Comparsa de Marinos”, y realizador de varios reportajes
sobre su comparsa de Estudiantes, incluyendo “Amigos”,
el primer The Boñ audiovisual. Guarda con orgullo la medalla
de Oro de los Estudiantes.
|
|
| Otros
eventos festeros han salido de su pluma, como “La Rendició”,
representación teatral – histórica de tradición
anual en el castillo, conocida por todos. En la noche del Cincuentenario
de los Moros Nuevos, se representó “Luces en la Antigua
Medina de Bitrir” y, también, el Centenario de las
Abanderadas, contó igualmente con su lírica colaboración.
Algunas de sus obras siguen inéditas, como “Villa Petraria”,
“Saharaui” y otras escenificaciones y adaptaciones teatrales.
Vicepresidente de la Unión
de Festejos, con el irrepetible Hipólito Navarro, buscó
acentuar los rasgos históricos locales de la fiesta. Redactor
del periódico “Villa”, “La Verdad”,
“Nuevo Ciudad”, “El Carrer”. Articulista
incansable y curioso por “las historias de su pueblo”.
Colaborador en las revistas locales. Presentador en varios programas
de Radio Petrer, colaborador en Radio Elda y tertuliano indispensable
en las hondas (radio o TV) cuando se habla de fiesta y cultura,
“sus pasiones”
Pregonero de las Fiestas de Moros
y cristianos de Petrer en el año 2.003, e incansable ensayista,
que cual ancestral “bitririano” da a luz a sus regalos
literarios, al frescor de su casa en la montaña dominando
el valle que le vio nacer. Allí suenan más cercanos
los ecos tristes y alegres del valle, pero como en el aíre,
tampoco en su corazón nunca ha habido fronteras, por todo
ello, yo os lo presento “desde Petrer al mundo”. Disfrutadlo.
Juan Manuel Maestre
|
|
|
amarguillo.com
Francisco Máñez
Iniesta
La Rendició
|
Edición de 1998
– 136 páginas Textos en castellano
y en valenciano Colecció MOSAIC
Editado por la Concejalía de Cultura del Exmo. Ayuntamiento
de Petrer
Edición preparada por Salvador Pavía
Fotografías de Heliodoro Corbí, Cruces-Hernes y Archivo
Municipal
Impresión Graficas Arenal, S.L. Petrer |
Autor: Francisco Máñez
Iniesta |
| El libro,
tras una pequeña introducción histórica contiene
el texto integro, primero en castellano, y luego en valenciano,
lengua en la que viene representándose en el castillo de
Petrer anualmente, con motivo de la celebración de la “Festa
dels Capitans”.
La primera representación
tuvo lugar el 20 de Noviembre de 1.983, siendo desde entonces uno
de los actos más representativos del día de la “media
fiesta” de los Moros y Cristianos, Fiesta espectacular, cuya
celebración tiene lugar, también cada año,
a mediados del mes de Mayo. |
|
|
| Dos
momentos de la primera representación |
ANTECEDENTES
HISTÓRICOS DE LA LLEGADA DE JAIME I A PETRER
Eminentes historiadores han dicho
repetidamente que si hay algún pueblo en el mundo que no
conoce su propia historia es el español. “En España,
la historia y la leyenda han caminado siempre inseparables y revueltas".
Torres Fontes, autor de la obra La reconquista de Murcia en 1266,
inicia su investigación aclarando que " no se sabe mucho
de este acontecimiento de tanta trascendencia, igualmente deja mucho
que desear lo poco que se sabe de todo cuanto se relaciona con las
vicisitudes por las que atravesó el reino de Murcia en los
años 1264-1266 y la labor conquistadora de castellanos y
aragoneses".
Partiendo de esta evidente premisa,
constituye un reto para el neófito que pretenda bucear en
ese estrato oscuro que configuró la nueva partida de los
destinos de estas tierras y de gentes del siglo XIII.
Del libro de crónicas de
Jaime I conocemos la síntesis de lo ocurrido en esta villa
en noviembre de 1265 y si bien se desprende de la crónica
que la conquista de Murcia fue un paseo militar, aquí, Jaime
I, para conseguir su propósito, tuvo que negociar la rendición
de los sarracenos en dos sesiones debido a la terquedad de ambos.
Pero, aparte de esto, ¿qué sabemos más?,
¿Qué circunstancias gravitaron en torno al rey de
Castilla y los sarracenos para iniciar la insurrección de
1264? ¿Qué sabemos de aquellos musulmanes del antiguo
Bitrir perteneciente al reino musulmán de Murcia?
Desde el año 711 a 1492 sabido
es que el poder político fue pasando lentamente de manos
musulmanas a cristianas. La mayoría de los peninsulares abandonaban
el cristianismo para convertirse al Islam y luego volvían
al cristianismo. Historiadores hispanistas británicos señalan
que las gentes carecían de interés por la reconquista,
tenían relaciones amistosas con los musulmanes y se mostraban
de forma hostil y traidora con sus correligionarios. Cuando atacaban
a los musulmanes, iban tras el robo del ganado, de fincas y otras
riquezas y, aunque peleaban en nombre de Dios, eran a menudo crueles
y alevosos. Cuando estaban en paz con los musulmanes, los reyes
cristianos luchaban entre sí y contra sus nobles.
Pero partamos de un punto concreto
para otear los acontecimientos que tuvieron que ver en el reino
musulmán de Murcia. Centrémonos en el momento en que
la decadencia almohade es evidente y la presión de Fernando
III es cada vez más fuerte en las fronteras musulmanas. Como
consecuencia de ello y a su vez, debido a que los destinos de los
musulmanes estaban en manos del Califa que gobernaba en Marrakech,
consideran la inutilidad del mando y deciden volver a un gobierno
propio que atendiese sus necesidades y parar el avance cristiano.
La reacción anti-almohade
estalló en junio de 1228 desde el castillo de Ricote, alzándose
como caudillo un descendiente de los antiguos reyes de Zaragoza
Ibn Hud, el cual amplió sus dominios a toda la España
musulmana. Ante este nuevo peligro que suponía la reunificación
de Al-Andalus, el rey Fernando III activó su lucha y en tan
sólo dos años la nueva iniciativa sucumbía.
Asesinatos, intrigas, venganzas, convulsionaron el reino de Murcia,
donde el poder ejecutivo era tan cambiante como vulnerable y anárquico.
El resplandor de Al-Andalus agonizaba ante la gran noche acechante
e incierta. Córdoba se entregaba sin lucha a Fernando III,
después de tomar Baeza, Úbeda y Andujar.
En 1243, un grupo de jinetes mandatarios
musulmanes, silenciosos y cabizbajos cabalgan raudos hacia Toledo
en busca de un joven príncipe llamado Alfonso. En ellos,
las esperanzas se habían desvanecido y mantener la lucha
era vano. Era el momento de negociar. El príncipe Alfonso
con sus veintidós años y su afán de triunfo
podría ser válido como interlocutor con Castilla,
regida por su padre Fernando III. Ante él, se le propuso
la soberanía del reino de Murcia y las condiciones que solicitaban.
El heredero de Castilla aceptó la propuesta y acordaron reunirse
nuevamente en Alcaraz para fijar definitivamente las posiciones.
Informado el rey y con instrucciones precisas, el infante Alfonso
acudió a Alcaraz dispuesto a firmar el pacto con los musulmanes
del reino de Murcia a cuyo frente de la delegación iba Ahmed,
hijo de Ibn Hud. Si bien el documento no ha sido hallado, por los
datos que proporcionan otras crónicas del momento, en el
documento firmado en Alcaraz consta que Castilla se quedaría
con la mitad de las rentas del reino de Murcia. Tenencia de los
principales castillos del reino. Apoyo militar a Castilla en el
caso de que ésta entrara en guerra. Cese de toda negociación
musulmana con el exterior sin conocimiento de Castilla. A cambio,
los musulmanes tendrían protección militar, se respetarían
sus títulos, propiedades, religión, instituciones,
lengua, usos, costumbres y cuanto significara la continuidad de
su pacífico vivir.
Cuando Ahmed, después de
firmar, dejó la pluma sobre la mesa, el reino de Murcia terminaba
de comprar la paz y el protectorado de Castilla. En ese preciso
momento se habían convertido en mudéjares renunciando
a su libertad y soberanía. Habían pagado un alto precio,
pero a cambio habían salvaguardado su identidad y su fe.
Podrían seguir gobernándose a sí mismos, acuñar
moneda, mantener su ejército. A pesar de ello, no todos los
arraeces del reino de Murcia prometieron obedecer los pactos y parte
de la población herida en su orgullo hicieron caso omiso
y siguieron, como pudieron, resistiéndose a la ocupación
Castellana.
En 1252 las campanas de todas las
catedrales cristianas tocaron a muerto y desde sus altares se entonaba
el réquiem por Fernando III. El orbe cristiano le concedería
para la posteridad el don de ser canonizado " porque nadie
como él tuvo una idea tan religiosa de la reconquista".
El príncipe Alfonso es coronado como rey de Castilla, Asturias
y León. Es el año 1257.
El flamante rey Alfonso, desde el
inicio de su reinado tuvo problemas económicos que empezaron
a ponerse de manifiesto en la Asamblea Parlamentaria de Sevilla
el mismo año de su coronación. La Asamblea aprobó
normas económicas restringiendo los gastos de la corte real.
Se exigía un nuevo comportamiento económico más
austero. Solamente al rey se le permitía vestir de grana,
seda o gasa, con la excepción de caballeros recién
ordenados y novios. Se establecieron normas exactas a los tipos
de ropa vestidas por miembros de la corte, clérigos y amanuenses.
No fue suficiente y posteriormente hubo que atajar la glotonería
de la corte indicando que sólo se podrían servir en
cada comida dos platos de carne y dos de pescado. También
las celebraciones serían restringidas. A pesar de las medidas
extraordinarias los gastos crecían y fue el mismo Jofré
de Loaysa quien explicó lo que estaba ocurriendo. “El
rey incurría en gastos increíbles, sobre todo debido
a sus aspiraciones imperiales y tuvo que exigir servicios a los
hombres de su reino e importantes tributos desacostumbrados".
A todo ello habría que añadir que la nobleza consiguió
imponerse sobre la monarquía consiguiendo que el rey Alfonso
rompiera con la política que había llevado su padre
de mantener la población musulmana con los privilegios que
los pactos les otorgaban.
La nueva política de Alfonso
confirmó lo que temían los arraeces que estuvieron
en desacuerdo con los pactos, Castilla no cumpliría los pactos.
Los pactos fueron un ardid para mantenerlos quietos mientras se
culminaban otras campañas. La entronización de Alfonso
como rey fue nefasta para los musulmanes murcianos. El nuevo rey
empezó a desligarse de los pactos con su política
de castellanización y población del territorio murciano.
Pero existía una figura agravante que le recordaba al rey
Alfonso el pacto de Alcaraz. Éste era el rey de Murcia. Alfonso,
otorgándose tributos que no le correspondían, sustituyó
al rey y nombró a otro hudilla que pudiera manejar mejor.
También nombró señoríos del mismo modo,
entre ellos a Jofré de Loaysa, señor de Petrer.
Se habían destapado las cartas.
El rey Alfonso se mostraba implacable. Ahora se temía lo
peor. La presión fiscal comenzaba a asfixiarles y comenzó
la huida hacia Granada. Ciertamente a los musulmanes murcianos no
les quedaba más opción que recurrir a Abu Al-Ahmar
de Granada, pero ello supondría continuar con el enfrentamiento
con Castilla, de nuevo la guerra sin esperanza. Se propuso recurrir
al Sumo Pontífice de la Cristiandad pensando que era la única
fuerza capaz de contrarrestar las injusticias del soberano castellano
y le obligara a respetar el pacto firmado en Alcaraz. Todo fue en
vano. La insurrección era incontenible y se contaba con el
apoyo de Granada. Pero Granada, a pesar de contar con refuerzos
africanos temió verse aplastada por las tropas castellanas
y optó por pedir una tregua con la promesa de no ayudar a
los rebeldes de Murcia, incluso prestar su cooperación armada
para reintegrar el territorio murciano a la corona de Castilla.
Los sarracenos murcianos eran abandonados a su suerte por el rey
de granada después de haberles incitado a rebelarse contra
Castilla.
A los sarracenos no les quedaba
más opción que continuar con la insurrección
iniciada en 1264, que junto con la andaluza hizo arder el sureste
de la península. El rey Alfonso, impotente, pidió
ayuda por mediación de su mujer doña Violante a su
suegro el rey Jaime I de Aragón, el cual accedió a
socorrerle después de salvar las objeciones que sus nobles
les plantearon, pues no veían beneficio alguno en ayudar
al rey castellano. "Ayudar al rey Alfonso es ayudarnos a nosotros
mismos".
Mientras todo esto ocurría,
en la medina de Bitrir, que es como los musulmanes escribían
en nombre de Petrer, sus habitantes también se sublevaron
contra el representante del rey Alfonso, Jofré de Loaysa,
pues esta población pertenecía al reino de Murcia.
Bitrir fue una medina (pueblo) con
todas las características propias del urbanismo musulmán.
Su fortaleza enclavada en el punto más alto de la medina,
les protegía de inminentes asedios, además de mantener
una comunicación permanente durante el día con humo
y fuego en la noche, ante situaciones peligrosas con los pueblos
vecinos. La fortaleza y la medina estaban protegidas por grandes
murallas que la circundaban; también tenían su mezquita
donde los musulmanes oraban y escuchaban el sermón todos
los viernes y muy cerca de ella los baños donde purificarse.
Tampoco faltaba en Bitrir el zoco o mercado donde transcurría
la actividad comercial y también, apartado del núcleo
de la población, estaba situada la industria alfarera con
el fin de no molestar la paz y el sosiego de la población
musulmana tan dada al disfrute y la armonía.
En este marco medieval los habitantes
de Bitrir, como ya sabemos, también corrieron la misma suerte
que sus hermanos musulmanes del reino de Murcia, pues Jofré
de Loaysa y sus hombres siguieron la misma política que todos
los mandatarios a las órdenes del rey Alfonso, que violentaba
los derechos de ellos, motivando la sublevación que consiguió
el dominio de la medina y la fortaleza.
Así estaban las cosas hasta
que el rey Jaime I desde Biar, pueblo fronterizo del reino de Valencia,
inicia acompañado de un poderoso ejército la campaña
de Murcia, llegando hasta las afueras de Petrer, donde instaló
su campamento el día 18 de Noviembre del año 1265.
Desde allí hace llamar y recibe a los musulmanes de Elda
que le prometen rendirse al infante don Juan Manuel - hermano del
rey Alfonso -, a cambio de que el ejército no entre en la
población. También recibe a dos sarracenos viejos
de Petrer y tras una densa negociación establece los pactos
y la rendición. A la mañana siguiente, día
19 de Noviembre el rey entró con sus caballeros en la población
e hizo subir su estandarte al castillo estableciéndose la
paz.
Una vez conquistado todo el reino
de Murcia con la ayuda de Jaime I, la política del rey Alfonso
volvió a endurecerse, siendo a partir del año 1266
cuando se inició la etapa definitiva de imposición
de la cultura cristiana sobre la musulmana. Nuevamente la desesperación
se iba acrecentando ante el incumplimiento de los pactos, lo que
determinó que muchos musulmanes decidieran exilarse al reino
Nazarita de Granada ( último reino musulmán de España),
otros prefirieron abandonar la península para siempre, presintiendo
la expulsión definitiva que más tarde llegaría
en el año 1609.
F. Máñez Iniesta
|
|
amarguillo.com
Francisco Máñez
Iniesta
EL "ALETEO" DE
DON JUAN MADRONA |
Creo que no sería
un improperio decir públicamente que don Juan Madrona es
junto a Mollá, Doroteo, Hipólito y Amat, uno de nuestros
mejores patriarcas de la cultura de Petrer. El nombre de don Juan
Madrona siempre ha estado inserto en cuantas publicaciones se han
realizado junto a estos pro-hombres enamorados de la cultura. Hace
ya muchos años él ya lo dijo, cuando le sorprendimos
paseando en una noche de estío por nuestras viejas calles
con rancio sabor a alboradas perdidas, "Aquí me siento
como en mi casa". ! Qué buen halago nos propinó
aquella noche a cuantos nos acercamos a saludarle¡
Por todo ello, ahora que su nuevo
libro " Aleteando" sale a luz nos alegra sobremanera que
haya sido nuestra Caja de Crédito la que haya propiciado
el milagro de esta edición. Porque en" Aleteando"
don Juan, vuelve a abrir su corazón por todo aquello que
ama y sus poemas son como lágrimas derramadas de felicidad
y dolor. El sentimiento de este hombre de 93 años es verdaderamente
auténtico y generoso porque él ya no necesita nada,
su vaso está ya colmado y sus oídos tampoco pueden
escuchar ya nuestras palabras vanas .
La pasión de don Juan Madrona
por la cultura musulmana que antaño floreció en nuestro
suelo hispano, nuevamente se hace patente en "Aleteando".
Su poema Medina Al-Azahara conmueve y revive en mi espíritu
los mismos sentimientos de pasión y dolor que él siente
y plasma en su desbordante lírica- sintiéndome como
él -abrumado por sus mismas interrogantes.
Don Juan en "Aleteando"
también, canta a Petrer, a sus viejas calles, a la fiesta,
a las Abanderadas, al monte del Cid, al chorrico de la Almadraba...y
en su poema "Tríptico Amistoso" culmina su más
ardiente deseo para Elda y Petrer, que es fraterno y hermoso, propio
de quien con intensidad a vivido en su propia sangre los avatares
y alegrías de las gentes del valle, de las que, de tantas,
fue su venerado profesor y hoy todavía le recuerdan con verdadero
afecto.
Felicidades don Juan. Felicidades
por el libro y por toda su dilatada vida dedicada a la docencia
y a la cultura sin fronteras. Felicidades por haber podido vivir
plenamente sin renunciar nunca a amar. Porque es patente que usted
amo ! y cómo! El salón de actos de la caja de Crédito,
repleto de sus amigos de ambas poblaciones sólo le devolvimos
una pequeña parte del afecto y cariño que usted durante
toda su vida departió. Felicidades querido Don Juan Madrona.
Octubre-96
|
|

Don Juan Madrona en el acto de
su nombramiento como Hijo Adoptivo de Elda
|
|
amarguillo.com
Francisco Máñez
Iniesta |
MEMORIA DE MIS INOLVIDABLES AMIGOS
:
|
| DON JUAN MADRONA
EN SU ÚLTIMO
VUELO
Don Juan Madrona aleteó su espíritu
hacia las regiones excelsas del infinito. Voló la voz de
esta tierra; Voz docente y cálida, caricia susurrante, viento
apacible fecundo… Este valle sabe mucho de su espíritu
y de su riqueza que abonó con verdadera pasión en
sus alumnos y en cuantos le escucharon o leyeron, sabiendo que aquella
semilla germinaría en ellos, brotando con fuerza en cuantos
le creyeron.
Sus trazos se quedaron enredados
en las hojas doradas del triste otoño y su huella quedará
perenne en los verdes parajes… en las cimas de nuestras emblemáticas
montañas que tanto surcó. Alma lacerada que se impregnó
de tanta belleza y dolor del mundo que ya abandonó. Con su
vuelo definitivo el valle ha perdido un pedazo muy importante de
sensibilidad, de humanidad, de poesía, de alegría,
de luz… Jamás se borraran las huellas de este viejo
profesor, siempre jovial, cargando con el peso doloroso de cien
años de historia, vividos instante a instante, llenos de
acontecimientos dolorosos y de pocos instantes de inmensa alegría.
Dolor inacabable, mortificante ante la contemplación de este
mundo malherido. Instantes de alegría vivificadora cuando
en su intimidad y silencio confortaba su espíritu ante la
contemplación de la Creación.
Don Juan amó el milagro de
la vida; adoró la naturaleza y se rindió turbado ante
la belleza. De todo ello cargó sus alforjas, llenando su
espíritu para compartirlo con sus alumnos que también
fueron sus hijos y con la sociedad que la acogió; pues en
el jardín de la vida cada vez crecían más espinos
y el aroma de las rosas cada vez más olían a sangre
inocente. Triste futuro para aquellos jóvenes que ven repetirse
en sus hijos los mismos presagios de este mundo que no ha escuchado
a sus poetas y ha olvidado su historia. Triste adiós el de
su despedida e un tiempo inquietante e incierto para la humanidad.
Se nos fue el amigo, el profesor,
el poeta. En todos nosotros vació sus alforjas, sus valores,
sus acciones que no dejaron de subir logrando resultados brillantes
en sus alumnos, pero insuficientes para que su riqueza mejorara
la calidad del espíritu humano que tan inquietantemente golpea
con las drogas a nuestra juventud que tanto amó. Nada más
que decir, nuestro es el fracaso. El fue un soldado, un franco tirador
que desde su atalaya, desde su escuela, luchó con las armas
de la cultura para que el mundo que ya dejó no fuese así.
Ahí reside su grandeza. Descase en PAZ.
F.Máñez Iniesta |
|
| |
Francisco
Máñez Iniesta |
| SEMBLANZAS:
Francisco Rodríguez
Martín:
“MI
AMIGO PAQUITÍN”
Evocar
la ausencia de Francisco Rodríguez Martín, es iniciar
el retroceso de un largo viaje que nos conduce a instalarnos en
el tiempo y en el espacio medio siglo atrás, situarnos en
los primeros albores de nuestra infancia, en aquel Petrer, todavía
envuelto por las nubes grises de la posguerra. Los niños
que vivíamos en la plaza del pueblo y sus aledaños,
siempre fuimos los mismos, nadie se marchaba y nadie nuevo ocupaba
aquel espacio durante el tiempo que duró nuestra infancia,
a excepción de los que, despiadadamente, la muerte nos robaba.
A mi me quitó a mi hermana María del Remedio y a mi
amigo “Paquitín” a su hermana Inmaculada, mi
amiga inseparable desde que ella y yo, nacimos en un mismo instante
de un 12 de Marzo del mismo año, a escasos metros de separación
el uno del otro, en el marco entrañable de la plaça
de Baix.
Francisco Rodríguez Martín
“Paquitín” fue el amigo mayor de los niños
de la plaza de Baix a pesar de que era mayor que nosotros. Era nuestro
amigo mayor, el cautivador que ante su llegada todos corríamos
hacia él. El sabía de nuestra admiración y
nos satisfacía contándonos anécdotas de su
vida en el seminario que nos divertían y embelesaban, allí,
sentados todos en uno de los bancos de granito que habían
enfrente de su casa, la casa de nuestros queridos maestros don Paco
y doña Concha, a la sombra de uno de aquellos árboles
que nos protegían del sol y a su vez en invierno permitían
que nos calentase. Entonces, los niños vivíamos más
tiempo en la plaza que en nuestras casas.
Verle por primera vez con sotana fue todo un acontecimiento, pues
nunca habíamos visto a un joven con sotana, si bien es verdad
que le veíamos muy poco, dado que sus estudios le retenían
casi todo el año en el seminario. En aquel tiempo, él
constituía el prototipo de lo que a todos nos hubiese gustado
ser. Simpático, buenazo, juguetón, inteligente, atractivo
para las chicas y parlanchín a pesar de su tartamudez. Cuando
venía al pueblo los niños de la plaza lo celebrábamos
como una fiesta. Recuerdo lleno de orgullo verle en el púlpito
de la iglesia hablando sobre el día del seminario, pues aquella
persona tan importante que hablaba en aquella tribuna donde solían
hablar los curas importantes, era “Paquitín”,
nuestro amigo mayor, el amigo de todos los peques de la plaza.
Cumplidos los 13 años, aquellos niños nos íbamos
incorporando al mundo laboral abandonando la plaza y la infancia
para siempre. Supimos que mas tarde cambió de carrera y prosiguió
estudiando periodismo. A partir de este momento se abrió
un paréntesis en nuestras vidas hasta pasados bastantes años
después, siendo sorprendido gratamente ante la noticia de
que dirigía el periódico provincial Primera Página.
También supimos de las ediciones secuestradas por la censura
y las multas que invalidaron su continuidad, pues fue notorio que
su periódico se equiparaba con el diario Madrid que también
sufrió el mismo tratamiento y destino.
Posteriormente, allá por el año 1973 Juan Ramón
Montesinos me invitó a incorporarme al periódico comarcal
Vinalopó – Nuevo Ciudad, como fotógrafo y redactor
local, pues su cobertura era ampliada además para Elda, Monóvar
y Sax, semanario que dirigiría Rodríguez Martín,
el amigo mayor de mi infancia. Allí pude comprobar sus especiales
dotes periodísticas. Todos los colaboradores jamás
olvidaremos la seguridad que nos daba para redactar o fotografiar
los hechos locales y con qué maestría y profesionalidad
redactaba los editoriales y lidiaba las cartas de los que se sentían
aludidos ante titulares como estos: “Al jefe local de sanidad,
no le gusta el cine”. “Se asfaltó el garaje particular
del secretario de Ayuntamiento”…
Recuerdo que en una ocasión me tocó cubrir fotográficamente
el recital de Ovidi Montllor, comprometido cantautor por las libertades
el cual actuó bajo la mirada de la policía social.
Llegado el momento, presenté en la redacción un copiosa
colección de fotos para que eligiera cual se publicaba. Todavía
no sé por qué, - aunque lo sospeché por aquello
de que, “si no quieres caldo toma tres tazas”,- en la
página local, apareció la noticia del recital y el
resto de ella repleta de las fotos de Ovidi en sus distintas expresiones,
prácticamente todo el carrete.
También recuerdo la última vez que le vi. Fue en los
buenos tiempos del período del Aula de Cultura de la Casa
del Fester. Su intervención en la sesión de disco-
forum sobre la música Sefardita fue una sesión multitudinaria,
que convocó su presencia, más que el tema de la música
y canciones de los judíos españoles en su diáspora,
aunque también es verdad que Paco nos ofreció una
interesante charla que le pagamos con un bocadillo-cena, café
y copa en el bar del Fester. Charla apoyada con unos excelentes
discos grabados en Estados Unidos, donde seguramente compraría,
además de música de Jazz, genero musical incipiente
en aquellos tiempos, en que volcó su verdadera pasión
musical. Fueron notorias las sesiones de música y baile de
Jazz en casa de su amigo el arquitecto Ventura Navarro, y las exclamaciones
de Angelina, la madre de Ventura al verlos bailar: “mireulos,
están endemoniats”
Querido Paco, aunque vivirás siempre en nuestro recuerdo
como “Paquitín”, sé que al final de la
vida, todos regresamos a encontrarnos con la infancia, si bien es
verdad que nunca la dejamos ni nos desprendemos de ella. Creo que
la vida es como un círculo en cuya circunferencia empezamos
a caminar y acabamos encontrándonos con el principio. En
ese principio, en nuestra infancia y juventud estás tú,
iniciando el camino de tus sueños dejando tu profunda huella,
labrando el inicio de tu historia personal, con su lucha, asumiendo
conquistas y errores. Pero sobre todo, con tu inmenso amor, soñando
con una humanidad que convive en un mundo mejor.
De aquella familia que tanto nos marcó a los niños
de la plaza, sólo nos queda tu hermano Jesús Ángel,
que tantas muestras de amor le ha dado a este pueblo y tan orgullosos
estamos de compartirlo con él, sobre todo, en estos momentos
de constatación de tú vivo recuerdo que siempre prevalecerá
en nuestros corazones.
F. Máñez Iniesta.
|
|
|
|
ENERO
Enero llegó deslumbrante de luces,
con lluvias risueñas y tempestuosos vientos.
La luna de Enero es la más brillante.
Cuando desciende su luz de plata,
Resplandece
cual día azulado donde las sombras y las dudas
se agrandan sobre la faz de la tierra
ante el gran misterio.
La luna de Enero es la más
pura y brillante,
la más fría y misteriosa, también.
En Enero,
los días se alargan mordiéndole un trozo cada vez
más grande a la
noche,
y cuando aparece el ocaso místico,
en el horizonte se enciende la gran hoguera dorada que alumbró
la
Creación.
En la fría noche, la bóveda
celestial es de un azul más transparente,
los luceros brillantes parpadean con más intensidad.
Ante tanta magnificiencia el hombre secumbe ante su soledad.
En las luces deslumbrantes de Enero,
desde que el Sol produjo el milagro de la creación
se guardan más nítidas todas las imágenes de
todos los días.
Imágenes de almas ensombrecidas y perdidas...
de risas y llantos de niños...
de amor y bondad compartida.
Todo está escrito en las luces
brillantes de Enero.
De lejos, contemplo al pueblo, parece
dormido,
mas el bronco latido de su corazón estremece las estrellas.
Han cesado los ruidos y los vehículos que ocupan todas las
calles en el
frenético caos del cada día.
No se ven las maldades que embrutecen
la vida cada día.
Sólo se presienten sus sombras alargadas cargadas de pavor,
ni tampoco los sueños y las esperanzas
que todavía mantiene al ser humano erguido.
Levemente,
un humo denso se escapa de alguna chimenea
donde el fuego tibio calienta los cuerpos exangües, desnudos…
Es la hora nona que preconiza la agonía del día.
Es la hora de la incomunicación ante un televisor que escupe
toda la
irracionalidad de este mundo.
Es la hora en que el triste vacio te lleva a la cama vencido,
después de haber enterrado los sueños rotos de cada
día.
Enero 1996
Entre nubes
Entre nubes, montañas y luces
crepusculares tenues y cegadoras.
Lejos de prosaica gravedad que nos atrapa inexorablemente
bajo la luz de las lunas y soles que bañan mi morada de roca
volcánica,
Curtida de tormentas inclementes de lluvias y vientos de siglos.
Amplísima perspectiva que
divisa el pueblo que se ama con pasión.
Realidad meridional exacta y cúmulo de vivencias
perturbadoras en las que acabas sucumbiendo.
Visión cegadora de los parajes
del cielo,
Un pueblo que no sucumbe en la lejanía,
Sino que se funde con el infinito,
Junto a soles y estrellas que alumbra la vida en la noche austral.
Ser del Ser de la bóveda estelar…
Entre nubes, montañas y luces crepusculares cegadoras,
el silencio lo llena todo, es sinfonía y canción eterna
que seguirá sonando hasta el final de las horas.
Testigo de la llegada del último halo de luz de vida, de
ser…
Principio vital que se derramó
sobre los surcos de las aguas y la tierra.
Aquí, en la hora final, finiquitando el tercer acto de tu
vida.
Fundiéndose con las lágrimas y los gozos en silencio
con el otro.
En el momento supremo de sentir la
verdad o la mentira de la vida,
De ver si lo deseado es lo cumplido,
Y saber si la fidelidad humana es el pensamiento de tu ser
plasmado en la vivencia final del largo camino.
¡Vivir… vivir…vivir!
¿Necesidad de vivir o de ser?
Venimos a la vida que dejaron otros,
marcándonos dilemas oscuros
Aquellos que nos antecedieron.
Seremos nosotros mismos cuando vivamos
en sí mismo,
sin cruzar la línea que marca la verdad traicionada.
F. MÁÑEZ INIESTA
|
|
|