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Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell
Guías y Manuales
“Vía ferrata ” (Castillo de Salvatierra)
Algo sobre las vías ferratas
Por Juan M. Maestre

Podría extenderme mucho sobre el significado o definición de lo que es una vía ferrata, pero lo simplificaré indicando que hoy se considera así, en términos generales, a un itinerario deportivo equipado con anclajes, peldaños, cadenas, puentes, etc. que cuentan siempre con un cable, como línea de seguridad.
Al tratase de itinerarios a mitad de camino entre el excursionismo y la escalada, a mi juicio, hay que considerarlos como pasajes muy fáciles para un escalador que domina las técnicas de progresión y seguridad y peligroso para los excursionistas sin ningún tipo de preparación técnica, que acceden a ellos, en ocasiones, completamente solos.
Hay bastante escrito sobre este tipo de itinerarios, si bien no existe acuerdo sobre el origen de estas vías, que unos atribuyen al capitán Antoine de Ville, quien siguiendo las ordenes del Rey Carlos VIII, alcanza en 1492 la cima, hasta entonces inaccesible, del Mont Aiguille, en Francia, con ayuda de unas escaleras.

Más creíble y cercano a nuestra actual filosofía, encontramos el hecho de equipar en 1843 la vía normal del pico Hoher Daschein de 2.996 metros, en Austria con la única finalidad de hacerlo más accesible.
Las más conocidas ferratas tienen su origen durante la primera guerra mundial en Las Dolomitas entre los años 1914-1918 y nacieron ante la necesidad de situar emplazamientos de artillería y vigilancia entre las fronteras de Italia y Austria, principalmente. En aquel momento, en mi opinión, es cuando nace el concepto de ferrata. He tenido ocasión de subir algunas de ellas en la zona de Las tres cimas de Lavaredo y también en el Monte Cristallo y son verdaderas vías ferratas al uso actual, si bien, la finalidad de entonces era belica.
Hoy en día son las Dolomitas, el referente de esta actividad y muchos son los itinerarios que suben a sus más altivas montañas, así se explica que el término italiano de “vía ferrata” sea el adoptado por todo el mundo montañero.
En España, podríamos decir que los primeros hierros para facilitar la superación de un paso rocoso fueron colocados en el valle de Ordesa en 1881, hoy conocidas como “clavijas de cotatuero” Se equiparían luego otros pasajes del pirineo con idéntica finalidad. Hay autores que sitúan la primera ferrata en la sierra de Guara en 1954, donde se equipó, el que hoy se considera el primer itinerario lúdico-deportivo de España con la utilización de 240 clavos de 20 centímetros de longitud y algunas grapas, para superar los 200 metros de desnivel de la Canal del Palomo. Posteriormente, en 1993 en la montaña de Monserrat se equipa la que otros consideran la primea vía ferrata moderna.
Como vemos, todo es relativo y seguramente nunca nos pondremos de acuerdo, pues ¿donde colocamos nuestra Cara Norte del Cid, equipada con cable mucho tiempo antes en los años 80? Otra vez podemos apreciar que hay autores que se atreven a escribir la historia sin ningún respeto por la verdad, y así es muy posible que en otras partes de España, existieran muchos itinerarios de idéntico corte deportivo.

Ferrata de Salvatierra

Se llama así por las ruinas del Castillo de Salvatierra, situado en la cresta de la montaña que domina la ciudad de Villena y su imponente castillo. Este castillo de altura, de origen musulmán, debía cumplir funciones estratégicas de vigilancia y control de la vía de paso del Vinalopó, pero la cercanía de las poderosas fortalezas de Villena, Biar y Sax hizo que declinara rápidamente, siendo abandonado en los primeros tiempos de la reconquista. Hoy sólo quedan escasos vestigios de la parte inferior de un torreón y algunos pequeños tramos de su muralla. Su estado es ruinoso totalmente.

Apertura

Este itinerario fue equipado en agosto del año 2005 por el Equipo de Nativos, Guías de Montaña y Trekking: Leandro Francisco Irles Ramón, Francisco Beltrán Ortín y Miquel Mas Navarro. Estos mismos guías, previo pago (30 euros en 2007) (existen también otras empresas), te llevan a superar los 115 metros de recorrido de la vía y sus 53 metros de desnivel. Se editó un tríptico en septiembre del mismo año con el patrocinio de la concejalía de Turismo de Villena.

Situación y Cómo llegar

 


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Su situación la encontramos en la sierra de la villa, orientada al sur y pegada a la ciudad de Villena y su imponente castillo. La ciudad de Villena se encuentra situada en la provincia de Alicante, junto a la autopista Alicante-Madrid a 22 kilómetros de Elda y unos 57 de la capita de Alicante.



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Frente al Castillo de Villena, en la franja de tierra sobre el túnel de la autopista se encuentra el paraje Las tres cruces, hasta donde podemos acceder en vehículo. Existe una explanada para aparcar.
También podemos salir desde el mismo castillo de Villena y cruzar la franja de monte hasta alcanzar, después de subir unas escaleras el inicio del sendero PR-CV 312, el cual se encuentra señalizado y donde encontraremos igualmente el plano que nos informa sobre la vía ferrata.

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Desde este punto subimos un tramo de escalones que nos sitúan en el camino que da acceso hasta las tres cruces, junto a las cuales hay un restaurante y que ya es visible muy próximo a nuestra izquierda, nada más dejar las escaleras.
Para tomar el sendero correctamente, nada más acceder al camino lo tomaremos durante unos metros hacia el lado derecho y justo en la misma curva donde comienza a descender, veremos un desdibujado sendero que asciende unos metros para girar hacia la izquierda. Este es el más recomendable.

Pero si tomas la opción de ir hasta las tres cruces deberemos tomar el camino en cuesta que parte al frente y que se observa en la fotografía. En realidad es un atajo de bajada que se une a la verdadera y cómoda senda, antes mencionada, que transcurre entre un joven pinar hasta que alcanzamos el poste indicador.
En este punto nos encontramos debajo del Castillo de Salvatierra en su cara Norte, cuyo collado rocoso es bien visible desde allí y que es nuestro objetivo
 
El sendero es empinado y al final rocoso, encontrándonos con un corto tramo de la senda, donde una gruesa cadena, hace más cómodo la superación de ese paso, si bien realmente no es necesaria.
El collado rocoso bajo las ruinas del castillo de Salvatierra es el lugar idóneo para equiparse.

Desde allí se divisa el inicio de la vía ferrata en su parte más vertical y también
el espolón cimero por donde transcurre la segunda parte.



Es el momento de revisar la reseña de la ferrata, siguiendo la descripción que hacen sus equipadores:
Ficha técnica
Longitud(recorrido): 115 metros.
Desnivel: 53 metros.
Dificultad: AD (algo difícil)
Cuerda: No es necesaria salvo si se quiere bajar por la línea de rápeles.
Material: Arnés de escalada bajo de cintura, Sistema disipador (importantísimo) con mosquetones “K” CE para ferratas, Casco, guantes y botas de montaña.
Horarios:
 
Aproximación: 45 minutos
Ferrata: (para 2 personas) 45 minutos
Regreso: (por el sendero PR-CV 312) 1 hora
Tiempos orientativos para grupos con alguna experiencia. Estos dependerán del tamaño del grupo, forma física, etc.

Descripción

Vía ferrata corta pero con gran variedad. Aunque no plantea grandes dificultades, si podemos decir que nos encontraremos en la obligación de usar varias técnicas de progresión: trepada vertical, pequeños desplomes, travesías, descenso por peldaños, cruce de un puente de cable de acero, etc. La vía está equipada íntegramente con peldaños. 94 en total, con lo que el ideal para iniciarse. Está cableada en su totalidad y la distancia más larga entre anclajes es de 4 metros en algún punto (lo normal son 2 o 3 metros) con lo que el riesgo es muy reducido.
La vía se inicia tras una aproximación en descenso desde el collado del Castillo de Salvatierra (150 m.) en la que encontramos en la mayoría del recorrido unos pasamanos de cable de acero.
Comenzamos la vía trepando por un tramo muy vertical (1), que rápidamente nos lleva hasta una corta travesía horizontal bajo un pequeño desplome (2) situado a unos 13 metros del inicio. La vía presenta aquí un gran ambiente (patio) a causa de la pendiente de la montaña que sitúa la parte sur de la población de Villena a nuestros pies.


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Tras superar el desplome seguimos por otro tramo muy vertical de unos 15 metros hasta una amplia repisa (3). Desde ésta, accedemos en apenas unos peldaños a otra inmediatamente superior que desemboca en un puente (4) a base de cable de acero de diferentes diámetros, de unos 8 metros. Éste cruza un pequeño barranco a poca altura, aunque, si miramos al sur, nos dará la sensación de estar suspendidos en un gran vacío.
Tras cruzar el puente accedemos a la segunda parte de la vía, con menos pendiente y una pequeña travesía en la zona central (5). Seguimos por un tramo algo inclinado de baja dificultad hasta llegar muy cerca del final (6) donde nos encontramos con el último paso técnico de la vía. Un pequeño desplome que no debe presentar mayor dificultad.
A la derecha de la salida (7) según llegamos, podemos ver los primeros anclajes de la línea de ráppeles que, por el barranco nos lleva al inicio de la vía.


Relato de la ascension

Habíamos llegado al collado, bajo la torre del castillo de Salvatierra. Allí comienza la “romería” de montañeros y el collado estaba lleno de gente equipándose para iniciar el recorrido. No sabría decir si eran guías con sus clientes, aunque creo que no, dado que casi nadie lleva puesto un disipador en los anclajes, algo IMPORTANTISIMO, tanto que antes de seguir con el relato de mi experiencia sugiero al lector se detenga en las normas de comportamiento, las cuales figuran también en el tríptico mencionado y que son las siguientes:

Normas de comportamiento en vías ferratas
1) La ascensión de vías ferratas es una actividad con riesgos que el ferratista debe tener en cuenta y asumir.
2) Hay que mantenerse siempre asegurados al cable.
3) Evitaremos aglomeraciones y la presencia de más de un ferratista entre anclajes, sobre todo en tramos verticales.
4) Hay que progresar con cuidado evitando las caídas de piedras.
5) En caso de tormenta no haremos la vía. Si ya estamos en ella, hay que salir lo más rápidamente posible. La gran cantidad de metal puede atraer rayos.
6) La vía ferrata debe ser recorrida en sentido ascendente. Para bajar existe una línea de ráppeles por el barranco.
7) Es importante llevar el equipo necesario (disipador, casco, arnés, guantes y botas) ropa adecuada a la época del año, comida y agua.
8) Es imprescindible contar con una cierta condición física.
9) Conviene estar familiarizado con el vacío ya que el itinerario discurre por algunas zonas con mucha sensación de altura (patio).
10) Se requiere cierta disciplina a la hora de realizar las maniobras de progresión y aseguramiento correctamente, para evitar accidentes. Las prisas aumentan el riesgo.
11) Si no se está familiarizado con la escalada, lo mejor es ir acompañado de un experto o un profesional que nos vaya explicando las maniobras, son muy simples pero no debemos dar lugar a equívocos. Hay mucha gente que no sabe usar el disipador y se juega la vida de forma inconsciente.
12) No meteremos los dedos por los anclajes, si caemos nos los lastimaríamos gravemente.
13) Hay que intentar que el peso descanse en los pies.
14) No enredaremos los brazos y/o las piernas con los cabos del disipador para que, en caso de caída, realicen bien su cometido.
15) La responsabilidad, tanto civil como penal por la ascensión de la vía ferrata y sus consecuencias, será del usuario. Así mismo el usuario es el responsable de daños que pueda sufrir u ocasionar a terceros por el uso de la vía ferrata.

¡ATENCIÓN!
EL USO DE CABOS DE ANCLAJE SIN DISIPADOR PUEDE OCASIONAR, EN CASO DE CAIDA, LA ROTURA DEL MATERIAL DE SEGURIDAD Y GRAVES LESIONES EN EL 100% DE LOS CASOS.

Recuerda que es obligatorio el uso de:

DISIPADOR: Mejor un sistema homologado, con cabos de anclaje y mosquetones para vías ferratas. Jamás lo uniremos al arnés con mosquetones.
CASCO: Zonas de roca descompuesta y/o la presencia de ferratistas sobre nosotros pueden provocar la caída de piedras.
ARNÉS: De escalada. En caso de niños, lo mejor es un arnés integral.
GUANTES: Para no cortarnos con cables deshilachados o peldaños de acero.
Se recomienda usar botas de montaña.

Un inciso, por favor

Bueno, bueno, en mi opinión lo que deben tener presente todos cuantos intervienen en éstas vías, ya sean profesionales o expertos, es que no podrán eximir su responsabilidad, simplemente con imprimirlo en un folleto, ya que el hecho de tener título, no les excluye de responsabilidad, más bien lo contrario, así que hablemos claro. Lo mejor es practicar el montañismo con tus mejores amigos. Tampoco se van a “ir de rositas” las autoridades municipales que han contribuido a propagar este tipo de actividades, el día que, (ojala nunca llegue) ocurra algún accidente.
En mi opinión el haber sacado de los centros de montaña el aprendizaje del montañismo para profesionalizarlo con la colaboración de las propias federaciones de montaña ha sido el desencadenante del jaleo actual, donde conviven verdaderos profesionales, con gentes que sólo son peseteros pero como eso, mucho me temo que no va a tener solución mientras la gente no vuelva a tener conciencia de asociacionismo, mejor será que continúe con el relato de mi excursión.:


El collado es un buen lugar, si la hora es la apropiada, para tomar algo de alimento y así lo hacemos nosotros. Dejamos que pasen una buena parte de los grupos que ya estaban en el collado y una vez satisfecho nuestro apetito partimos tras ellos.

Esté primer tramo, está equipado con un cable, si bien no presenta mayor riesgo que una pendiente algo inclinada, que como se observa puede cruzarse tranquilamente andando en un trazado de ligero descenso, el peligro lo da la larga pendiente de roca en caso de una caída desafortunada, pues la verdad es, que lo más probable es que un resbalón nos dejase sentados en el sitio, ya que no hay pendiente bastante para que una persona medianamente ágil, no pueda pararse inmediatamente.
He de aclarar, que teníamos varias razones para decidirnos a realizar la ascensión por el sistema clásico de progresión en escalada; esto es, encordados a la manera tradicional, realizando la progresión simplemente subiendo por las grapas y colocando tres seguros sobre los anclajes en el primer tramo, mediante cintas de escalada, para llegar a montar la reunión en la repisa. La primera razón es que no disponemos de disipadores. La segunda, es que siempre prefiero asegurar a mi compañera/o por mis propios medios, ya que considero es un valor añadido, ante cualquier eventualidad que pueda surgir. No pretendo dar lecciones a nadie, pues se observará que no llevamos ni casco ni guantes, ya esto obedece a una costumbre antigua, que bien se puede considerar una mala costumbre, pero que sigue siendo lo que nos da mayor sensación de libertad de movimientos. Reducimos este peligro aguardando a que nadie se encuentre en el tramo por delante de nosotros, ya que, como he dicho, la vía transcurre en diagonal hacia la izquierda, aunque no es eximente del peligro, ya que pudieran rodar piedras desde la cima. Seguramente son manías, pero de igual manera, no suelo subir ninguna roca sin ir provisto de una cuerda y me ha ido bien en los últimos 40 años. Por el contrario, el sistema de anclajes y ascensión en sólo no elimina un vuelo, que en esta vía según se indica por los propios equipadores, al distanciarse los seguros tres metros entre sí, podría producir una caída de hasta seis metros con el consiguiente desamparo del accidentado, al que cabe la posibilidad de tener que ayudar a descender. ¿Qué haremos sin una cuerda? Es importante que sepamos lo que estamos haciendo en todo momento y no creo que llevar a excursionistas totalmente novatos, por estas rutas y en sólo, aún con disipadores, sea una buena idea, aunque lleven casco y guantes. Pero como son manías de superviviente, allá cada cual con sus propias responsabilidades y las ejercidas sobre los demás. Curiosamente fuimos mucho más rápidos que el resto de chicos jóvenes que allí habían aquel día, y conste que la rapidez, no es precisamente una de nuestras manías, más bien todo lo contrario, en parte, debido a una edad que ya no está para muchas prisas. Escandalosamente mucho más rápidos, lo cual no es, ni mucho menos normal y da muestras de la bisoñez de la gente que accede a estas rutas. Es elemental que a más tiempo en pared, mayor exposición.
El primer tramo de la pared comienza vertical. Un pequeño desvío a la izquierda y se desploma ligeramente durante un metro, más o menos, para retomar la vertical todo el tramo está perfectamente equipado con el cable y provisto de peldaños amplios y cómodos, salvo uno, precisamente coincidente con el desplome. No es problema. La ruta tiende a trazar una línea inclinada hacia el lado izquierdo todo el tiempo, lo cual la hace un poco incómoda.

La verticalidad desciende al llegar a una amplia repisa, algo inclinada,donde un flanqueo hacia la izquierda nos lleva a superar un pequeño resalte donde una gruesa cadena nos ayuda a alcanzar el rellano desde donde hay que descender un poco para alcanzar el puente de cables, muy robustamente instalado, al término del cual continua hacia la derecha el trazado de la ruta. En la foto vemos detrás al siguiente ascensionista ligeramente más alto, en el rellano antes de bajar al puente y se puede ver a otro montañero debajo del puente, donde se encuentra instalado el segundo ràppel.


Después del puente, la pared ya no tiene la misma verticalidad y el tramo es realmente cómodo y disfrutón En la foto vemos dos escaladores en el primer tramo, uno más arriba, casi en la cima y también, debajo, otros dos preparándose para el segundo tramo del ràppel.

Este tramo hasta la cima es, como he dicho, muy cómodo y se supera sin ninguna dificultad con rapidez existiendo la posibilidad de efectuar también un relevo en una repisa algo inclinada y de tierra que hay antes del tramo final. Desde allí, gira la ruta ligeramente hacia el lado izquierdo para superar un pequeño resalte de roca.

Superado ese punto se accede directamente sin más dificultades a la cumbre rocosa, desde donde, además de las antenas situadas en la verdadera cima de la montaña, muy próximas, puede disfrutarse de un buen paisaje sobre los valles del Vinalopó. No está mal la ruta. Muy bien equipada con excelente y sólido material.
El descenso, preferimos hacerlo dando un rodeo desde las antenas por el camino de cemento (seguir rombos en verde hasta el final de la recta y fijarse en el desvío del sendero) que nos devuelve hasta la ciudad paseando tranquilamente.

Enero 2007

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