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Artistas
Eladio Fernández-Mazarambroz Avilés

Villafranca de los Caballeros, 18 de febrero de 1959



Eladio
nació en Villafranca de los Caballeros, en el seno de una familia humilde, laboriosa y honesta ocupada en la noble labor de convertir en pan los rubios granos candeales que veía crecer, desde la altura de los siglos, el travieso Amarguillo.
Comenzó a trabajar el hierro en 1972 bajo el recio magisterio de D. Juan Serrano Beteta con quien aprendió, sudor mediante, las ancestrales técnicas de la metalurgia artesana y antigua.
Sus brazos de niño se fueron templando entre brasas de carbón vegetal, crecían y se endurecían bajo el peso del martillo, doblegando la tenacidad del metal y asimilando sus propiedades para afrontar una vida que no pintaba cómoda ni fácil.
En aquellas fraguas, lúgubres y austeras, descubrió la secreta música de los yunques, la sincronía precisa del trabajo en equipo golpeando “a tres machos”, desveló los misterios gremiales que le permitirían domesticar el hierro para que este, a su vez, domesticara la tierra y siguiera posibilitando, para bien o para mal, la construcción del mundo de los hombres.

Dice, agradecido de sus maestros, que le enseñó a templar el “Tío Tomás”. Con él supo encontrar la tonalidad exacta, el rojo cereza del que nacían herramientas nuevas para tratar con la aridez del mundo.
Fe, ese elemento químico de número atómico 26 y sus aleaciones, apenas ocultaban ya ningún secreto para Eladio cuando este alcanzó las postrimerías de su infancia. Después vino aportando sus conocimientos y su fuerza de trabajo a diversas empresas del sector metalúrgico donde tuvo que lidiar con tecnologías nuevas, modernas y emergentes sin dejar nunca, eso sí, de elaborar su propia obra. Las rejas, cancelas, muebles, figuras, esculturas y diversos objetos salidos de sus manos pueden verse y admirarse en múltiples lugares de la región.



Como todo buen artesano, Eladio ha establecido una relación intensa y recíproca con la materia que modela de suerte que esta ha ido también modelándole a él. Fruto de esta simbiosis es el afloramiento de una personalidad rica en matices, moderadamente bohemia y desbordante de curiosidad por las ciencias, las artes y las letras. Es por eso que, no pocas veces, su obra se sitúa en la siempre imprecisa frontera que separa la artesanía del arte y, en ciertas ocasiones, la rebasa.

Actualmente Eladio Fernández-Mazarambroz Avilés vive y trabaja en Camuñas dedicado, entre otras cosas a materializar en hierro las fantasías de Cervantes.

F.C.S.


Mucho se ha escrito acerca del arte y los artistas en todas sus facetas. Pero es bien distinto, cuando la vida nos sitúa cerca de uno de ellos. Cuando podemos ver al artista en su taller, podemos tocar su obra en el proceso de creación, cuando lo conocemos, cuando es un paisano nuestro, y podemos compartir momentos de su vida con la nuestra. Podemos ver sus momentos vitales, sus inquietudes, sus virtudes, sus ilusiones y los momentos de incertidumbre que todo ser humano atravesábamos a lo largo de nuestra vida y mucho más cuando por sus venas corre la inquietud creadora.
E n estos momentos, es cuando realmente nos asaltan las dudas si nos encontramos ante un artista.
Artista, es todo aquel capaz de enfrentarse a un folio o lienzo en blanco. O como en este caso, ante una plancha de metal. Y con su capacidad creadora la transforma, la moldea hasta sacar el alma de todo elemento, que por humilde e inanimado que pueda parecernos, ellos son capaces de sacar al exterior ese alma que nos habla, nos transmite.
En definitiva, artista es aquel que entiende el idioma de la naturaleza y sabe transmitirlo a los demás, bien por símbolos o en su lenguaje más genuino. Para que así, todos seamos capaces de entender el alma y la belleza del mundo.
Para mi, eso es ser artista. Aunque sea paisano nuestro y tomemos cerveza junto a él, y no salga en la Enciclopedia de la Historia del Arte.

Los artistas tienen la valentía y el talento suficiente para transmitir sensaciones e ideas a los demás, traspasan las barreras del miedo, de lo estático, de la tradición, de tantas y tantas cosas, que a los que no somos artistas, nos tienen atados de pies y manos a los pilares inamovibles de historia.
Vamos viendo en esta página, como el capítulo de artistas crece, y son paisanos nuestros, personas que tienen mucho que contarnos, son transmisores y autores del bagaje cultural de nuestra tierra, que a todos pertenece.
Todos tenemos un poco de locos, dejemos salir esas pulsiones de locura, que en la mayoría de los casos es el lenguaje del arte.
Mi deseo para ti Eladio, es que no decaiga ese fuego de tu fragua interior y que Vulcano siga alentando tus ilusiones y tu alma creadora.

IGOMO


 


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