Amarguillo | Cultura montañera | Dahellos.com | Fotografías | Artistas | Personajes eldenses | Bonifasi y Montañerico
Certamen Literario "Cuentamontes"
| Citas Montañeras | Senderismo en La Mancha | Rutas de montaña

Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell

Artículos



Dos hombres  

 

A mediados de 1963 (se desconoce la fecha exacta) los eldenses José Navarro Brotóns y José Poveda Yago coronaban por vez primera la pequeña cima calcárea por su arista N.N.O., abriendo la vía Larga. Posteriormente, el día 5 de octubre del mismo año, la misma cordada abría la vía Corta, ambas han quedado como ejemplo de lo sencillo y claro que era el nomenclátor de las rutas trazadas por los primeros escaladores.

 

Ficha de la Vía, manuscrita por Pipona
Ficha de la Vía, manuscrita por Pipona

Viendo la nota manuscrita de esta última ascensión, se observa claramente que desconocían el nombre de la peña, pues escriben “Aguja de la Sierra del Caballo”, pero luego lo tachan, dejando solamente “Sierra del Caballo”, evidenciando el  desconocimiento de cualquier nombre dado al lugar, algo que era normal en aquellos tiempos, cuando pocos reparaba en agujas o paredes de roca, y nadie mostrando interés por la escalada, actividad que acababa de iniciarse en  nuestro valle tan sólo un par de años antes. La nota deja claro que el primero de los escaladores pertenece al Club Montañero Valenciano, un dato que habría de ser decisivo para la posterior formación de una de las cordadas de  escaladores más activos, de los inicios de este deporte en la zona.


Acababa de producirse un desencuentro entre el Centro Excursionista Eldense y el primero de los mencionados, más conocido por el apodo de “Pipona”, el cual siguió escalando con sus compañeros de sección durante un tiempo. Sin embargo, el contacto con otros escaladores murcianos y valencianos, y la recién creada Federación Valenciana de Montañismo con la sección de la E.N.A.M. (Escuela Nacional de Alta Montaña), acabaron por integrar al eldense como monitor de escalada de la nueva escuela, asociado también al Centro Excursionista de Petrer. Poco después destacaba como escalador en el mismo centro Helios Payá Reig “Gatet”, por aquel entonces vicepresidente de la entidad, quien también accedió a la E.N.A.M. como monitor de escalada, para formar cordada con el primero. Ambos se convirtieron en los escaladores más potentes de nuestra zona en aquella primera época. Ellos, la cordada Pipona-Gatet son los dos hombres de esta historia, pioneros de la escalada en el valle.

Arista NNO. Vía larga
Pipona abriendo la vía Corta. Año 1963
Pipona abriendo la vía Corta. Año 1963
Helios Payá, "Gatet" en la vía Pipona
Helios Payá, "Gatet" en la vía Pipona
Una roca  

Aquel espolón, que había permanecido casi ignorado hasta entonces, se convirtió en zona asidua para los escaladores en una época en la que seguían usándose las cuerdas de cáñamo junto a las recién aparecidas, de material impermeable y más resistente, como el primitivo perlón; y las clavijas llamadas “Nacionales” cuya aleación era de hierro dulce y acero. Eran tiempos difíciles y el coste del material elevado: 7 pesetas las clavijas, y 16 los mosquetones llamados “de pera” por su forma oval, pues los “rectangulares” costaban la friolera de 25 pesetas (cinco duros), la misma cantidad que nos daban nuestros padres para pasar el fin de semana. 
A principios de 1964, se abrió a la derecha de la vía corta, la vía Pipona mediante el empleo de estribos, en la denominada escalada artificial, y en 1965 se acometió la cuarta ruta al espolón, y primera por la cara Oeste, con la apertura de la vía “Marina”, por la cordada Pipona-Gatet, que ya escalaban juntos habitualmente. Posiblemente gracias al petrerí, ya sabían que aquella roca desgajada del promontorio, era conocida por los cazadores y vecinos de los alrededores como “La Penya del Corb”, su topónimo original, y efectivamente, recuerdo que en aquellos años solía anidar una pareja de cuervos, bajo la alta cúpula de la gran cueva de roca descompuesta, que se divisa desde el sendero en la cara Sur.

Cara oeste
Cara oeste
Placa en memoria de Pascual Navarro
Placa en memoria de Pascual Navarro
Colocación de la cruz el día 20 de mayo de 1968 Cara este y la cruz en la cima del espolón
Colocación de la cruz el día 20 de mayo de 1968 Cara este y la cruz en la cima del espolón
Dos nombres  

Durante los cuatro años siguientes, ninguna otra vía de escalada sería abierta en el lugar, algo lógico, teniendo en cuenta que aquellos años éramos pocos los escaladores en la zona. El 20 de mayo de 1968 el pequeño collado orientado al S.E., donde el espolón tiene menor altura,  congregó un número desacostumbrado de escaladores y montañeros, con motivo de la colocación de una cruz en menoría del fallecido escalador, y hermano de Pipona, Pascual Navarro Brotóns, fallecido el 17 de abril del mismo año. La cruz, armada con hierros de encofrado, había estado coronando el local provisional de la parroquia de San Francisco de Sales, en Elda, hasta que concluyeron las obras del nuevo templo. El día anterior la habíamos subido, a hombros, desde el camino, junto a los materiales y el agua necesarios para su colocación.
Entre los numerosos asistentes, el señor Medina, presidente del Centro Excursionista de Petrer hizo entrega de una placa recordando al malogrado montañero y aquel mismo día la cordada Pipona-Gatet abrió el filo Sur del espolón, bautizando la ruta con el nombre de Pascual Navarro. La anécdota de la apertura de este difícil itinerario fue la caída protagonizado por Helios al saltarle la primera clavija que había introducido en la roca, afortunadamente sin más consecuencia que un pequeño sobresalto.
A partir de aquel momento y coincidiendo con el relanzamiento de este deporte en el valle, en especial, con la creación en agosto del mismo año, del G.E.C.E. (Grupo de Escalada del C.E.E.), el espolón se convierte en el destino obligado de los nuevos escaladores y en poco tiempo todas sus paredes serían conquistadas por diversas rutas. Esta afluencia mayoritaria de escaladores castellano parlantes y la presencia, coronando la roca, de la cruz de hierro, hicieron aparecer espontáneamente la segunda denominación con la que es conocido también desde entonces el “Espolón de la Cruz”, su segundo nombre.

Con esa dualidad apareció publicada la primera guía de escalada que se editó en la zona, dedicada precisamente a este espolón rocoso, la primera zona escuela de escalada de Petrer y cuna de la escalada local.

 

José Francisco Maestre en la vía "Daniel Esteve" 1969
José Francisco Maestre en la vía "Daniel Esteve" 1969

 

 

Guía de escalada.

Guía de escalada.

José Navarro "Pipona" y Helios Payá "Gatet" en la cumbre del Javalambre

José Navarro "Pipona" y Helios Payá "Gatet"
En la cumbre del Javalambre

 

Dos hombres: José Navarro y Helios Payá, pioneros de la escalada en el valle. Una roca: primera escuela de escalada en Petrer. Dos nombres: Espolón de la Cruz (fácilmente recordable y reconocible) y su verdadero topónimo: Penya del Corb, una historia de ilusiones y esfuerzos, todavía por contar; tal vez la”Crónica de una roca”.

Dos hombres, una roca y dos nombres. Artículo publicado en la revista Festa 2009. Ayuntamiento de Petrer

Amarguillo | Cultura montañera | Dahellos.com | Fotografías | Artistas | Personajes eldenses | Bonifasi y Montañerico
Certamen Literario "Cuentamontes"
| Citas Montañeras | Senderismo en La Mancha | Rutas de montaña

Subir | volver