Petrer
1919 |
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Que
Nació en el Petrel de 1919, estudió en Albacete y que fue
a la guerra, aunque no pegó un tiro, lo ha contado él mismo
en su libro “Memorias de un presidente”. Que trabajó
profesionalmente como Procurador de los tribunales y que fue el PRESIDENTE
con mayúsculas del Centro Excursionista ya lo saben todos los eldenses.
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| De él se ha dicho casi todo sobre su labor en
pro de la juventud, del deporte en general y del parque de montaña
que lleva su nombre; razones más que suficientes para que la
historia le tenga por hombre inquieto, comprometido y capaz. Pero casi nadie sabe del Daniel Esteve montañero, el que luchó en los momentos difíciles de la transición entre excursionismo y montañismo, apostando por el futuro de la escalada y del alpinismo, y aunque no eran santos de su devoción como practicante, defendió con su hábil pluma y recta palabra el avance deportivo y tecnológico que también se estaba produciendo en la montaña. Siempre dijo que un domingo sin excursión era un domingo perdido y creo que nunca supo donde empezaba el Centro y donde su propia vida, de tal suerte que la fue mezclando hasta fundirla inseparablemente. Se quejó de haber llegado tarde a este deporte, pero le sobró tiempo para dejar su impronta inconformista. Los artículos recogidos en esta página son la obra del Daniel Esteve montañero, quien desde sus inicios, bien directamente o usando algún seudónimo, alumbró el camino del vanguardismo montañero. Notará el lector el empuje vehemente en sus comienzos y el sosiego y sabiduría de sus últimos relatos, pero siempre su innegable amor hacia los espacios abiertos donde sobresale su espíritu de viajero incansable. Daniel Esteve, seguramente será recordado por el nombre de un parque de montaña por los habitantes del valle, como él gusta nombrar, y también como indiscutible personaje en la historia de Elda por los más cultos eldenses, y espero que los amantes de la cultura al aire libre disfruten como yo del MONTAÑERO, de su sincera pluma y su verbo directo y fácil. Juan Manuel Maestre
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| Año 2006 Bodas de Oro del C.E.E. |
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Publicado en el Boletín
del C.E.E. de Julio a Diciembre de 1.999 |
| En el año 2.006 el C.E.E. cumplirá sus Bodas de Oro. | |
![]() Año 1957 |
Es momento de planificar
tal acontecimiento. No debe desaprovecharse de destacar tal efeméride.
El Centro Excursionista Eldense significa un hito en la historia local,
que la posteridad juzgará como se merece. Nació en época
clave en nuestra ciudad, que se irrigó el compromiso, la responsabilidad
de estimular, amparar, proteger, encauzar a una juventud trabajadora,
sin rumbo, con trabajo, dinero y supo ilusionarla y ofrecerle oportunidad
de mirar con esperanza el futuro en el deporte.
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Basado en estos anales, creo, es hora, pese a los años que faltan, de preparar el acontecimiento. Tiene el Centro muchas secciones que deben colaborar y preparar dentro de su especialidad una programación de calidad, de esplendor, fruto de años de trabajo, afán y entusiasmo de sus respectivas directivas o delegaciones. Son varias las Federaciones regionales y nacionales a que están adscritas, y es motivo, o causa, para solicitar el desarrollo de campeonatos. Montaña, también con tiempo, entiendo que debe solicitar el otorgamiento de los campeonatos, marchas, cursillos de escalada, etc., y prepararlos con esa categoría y calidad tantas veces demostrado, a lo largo de los 40 años de existencia, que convirtieron al C.E.E. en uno de los de más prestigio dentro de la nación. Incluso estudiar y preparar una salida
de envergadura a puntos estratégicos de alta montaña de
nuestro planeta, para la que cuenta con expertos y avezados escaladores. |
Y sobre todo, con tiempo,
estudiar la obtención de unas posibilidades económicas que
no graven al Centro: rifas, loterías, festivales, etc., que con
los años que quedan puedan crear un depósito que permita
con holgura, comodidad y alegría, desarrollar tantas y tantas actividades
que a lo largo de ese 2.006 puedan celebrarse y dejen a nuestra sociedad
en el nivel y categoría merecido, y que le corresponde por derecho
propio. La fecha parece lejana, pero en realidad está a la vuelta
de la esquina. Entiendo que la directiva, que tiene la última palabra,
pueda estudiar el asunto, y si lo estima conveniente, designar una comisión
que inicie su desarrollo. |
![]() Posiblemente Año 1.957, en el Pantano de Tibi |
| Daniel Esteve Presidente de Honor del C.E.E. |
| COMENTARIO | de Juan Manuel Maestre |
La
última fotografía fue publicada con este artículo
fechándola en el año 1.957, pero en el álbum fotográfico
de Daniel Esteve, costa como año 1.960. Aparte del detalle a confirmar,
esta es otra de las ideas con las que Daniel aconsejó a sus sucesores
en la dirección de la entidad, y que a la hora de redactar este
comentario (10-08-2006) nada he escuchado al respecto, lo que me hace
suponer que la actual directiva ha considerado como fecha oficial el 11
de Febrero de 1.957, que fue la fecha en la que se encargó a una
comisión integrada por Pascual Navarro, Francisco Antonio Vera,
Miguel Pérez, José Pérez y José Poveda, presidida
por Francisco Prats para que gestionasen los trámites oficiales
y constituir la sociedad. No se ha considerado la fecha de la primera reunión que tuvo lugar en el aljibe “El Bicho” meses antes en 1.956, que es la fecha apuntada por Daniel Esteve. Para ser legalistas, el C.E.E. como sociedad, no existió oficialmente hasta el 6 de Septiembre de 1.958. Puede que sea esa la que celebre la actual directiva, desde luego a su libre albedrío sin atender el consejo y los datos que Daniel Esteve aporta en su libro “Memorias de un Presidente” |
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Prehistoria del Centro "La del Alba sería..." |
Todo movimiento
por lo general, tiene un motor impulsor y una idea o filosofía
que lo alimenta y encauza.
Corría el principio de la década de los 50, un hombre en Elda, de vocación pedagógica, enamorado y dedicado a la enseñanza, con tesón y por cuyas aulas pasaron cientos de jóvenes eldenses, que conservaron a lo largo de los años, el orgullo, la satisfacción, de haber sido compañeros en la Academia y alumnos de la misma. Don Juan Madrona, a quien todavía Elda no le ha dedicado merecido homenaje, que no tiene una calle (otros, desconocidos en la ciudad, la tienen). Este hombre inculcó a sus alumnos afición por la naturaleza, por la práctica del excursionismo y montañismo.Actividad que siguieron practicando en grupos afines y a lugares idóneos de nuestra geografía local, sin orden ni concierto, con la sola finalidad de pasar el día juntos y expresar con entera libertad sus pensamientos. Esto fue siempre básico en el excursionismo. No quisiera relacionar nombres por temor a olvidar a algunos, pero están entre los 48 socios fundadores del C.E.E. Uno de ellos Oscar Santos, hombre idealista, ilusionado, con clara y futuras ideas, romántico, fue quien aunó estos grupos activos y los encauzó a un orden, fue entonces cuando se establecieron contactos con el Centro de Alcoy. Un acontecimiento, un tanto anecdótico, les reunió en una clara actividad montañera. Un corredor noveldense había subido corriendo hasta la cumbre de los Chaparrales y nació con tal motivo una competición, en la que varios quisieron participar y que organizaron los deportistas de Novelda, a ella acudieron invitados estos grupos eldenses, y en la que alguno tomó parte. Los encargados del itinerario, su marcaje y cuidado se perdieron, no obstante se puede considerar como una de las primeras manifestaciones deportista-montañeras celebradas.
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Todo este movimiento canalizó en una reunión celebrada en el Aljibe de Los Chaparrales (vulgo de El Bicho-algún día hablaremos del origen de este nombre) en donde se trató de una posible sociedad montañera. Se había contactado con montañeros de Alcoy, que les ilustraron en las actividades que realizaba aquél centro. Incluso se celebró una actividad espeleológica, posiblemente la primera, en la sierra de La Almorquí, asesorados un tanto por los de Alcoy, en la que Pascual Navarro, con el escaso, casi nulo, material, efectuó un descenso y en cuya actividad compareció el Sr. Madrona, que demuestra el Laxo de unión con los antiguos alumnos y su afición a tales lides. En la calle Gral. Saliquet nº 7, (propiedad de Rafael Brufal), se celebró la primea reunión de estos aficionados en la que se acordó cerrar contacto con Alcoy y tratar de formar en Elda una delegación de aquel grupo.
Otro grupo de aficionados a la naturaleza, en Elda, acudía al Pantano y sus más asiduos los Tarzanes (Joaquín, Gregorio y Navarro), allí acudían también los “pioneros” de la montaña entusiasmando a aquellos, que se integraron. Se inició la confraternidad, el compañerismo, que siempre fue lema del C.E.E. Madrona fue el motor que impulsó, y Oscar Santos, el romántico, el filósofo, que ordenó, estructuró y concienció, aquel movimiento deportivo que había de convertirse en algo interesante e importante en la vida de la ciudad a lo largo de décadas: EL CENTRO EXCURSIONISTA ELDENSE. Daniel Esteve |
| COMENTARIO | de Juan Manuel Maestre |
Este
artículo de Daniel, es el único que se remite al nacimiento
del Centro Excursionista Eldense. Su título de Prehistoria del
C.E.E. es muy acertado. Es una pena que hasta la fecha no exista debidamente
documentada y contada con mayor detalle la crónica de aquel entrañable
e histórico tiempo. |
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Fue Santiago Payá Hernández, nº 708 de socio del C.E. de Alcoy y nº 14 del C.E.E., quien pensó y proyectó el citado escudo. Presentamos en este trabajo los esbozos originales de aquel proyecto que, admitido por los escasos socios, fue aprobado como escudo oficial del C.E.E., que todavía perdura y que, siendo sencillo, es expresivo y muy representativo de nuestro valle. Dichos bocetos del escudo fueron llevados por el Sr. Miguel Pérez Beltrán a su buen amigo el Sr. Álvaro Calpena que, como buen dibujante, fue el que le dio la forma y color definitiva. Daniel Esteve Poveda
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| Memorias
de un Presidente |
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Historia del
Centro Excursionista Eldense 1956 - 1981 |
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| Presentación (Manuel Serrano González –
(Concejal Cultura Sanidad y Medio Ambiente Elda) Fecunda labor social (Vicente Rico Navarro y Juan Poveda López – Caja de Crédito Petrel) El Centro Excursionista, una gran familia (Rafael Tapia Valdés – CEE) Prólogo (José Soler Carnicer – Presidente F.V.M. 1971-1978) Pequeña introducción a una gran obra (Alberto Navarro Pastor – Cronista oficial de Elda) Introducción (Daniel Esteve). |
| I El Deporte II Montañismo I III Montañismo II IV Nacimiento del CEE V Comienzo de la andadura VI Crisis VII Segunda etapa VIII El Lido IX Refugios X Reyes Magos en montaña XI Arqueología XII Cumbres XIII Sencillez y deportividad XIV Primeras comuniones en montaña |
XV Conflictos XVI Nacimiento del Club Alpino Eldense XVII Biblioteca XVIII Ciudad Deportiva XIX El Equipo XX Las secciones XXI Parque de Montaña “Daniel Esteve” XXIII Anecdotario XXIV Desastres XXV Dimisión XXVI Testamento XXVII Prensa XXVIII Ideas que no cuajaron XXIV Cuadro de honor Epílogo |
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Tomo II
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| COMENTARIO | de Juan Manuel Maestre |
Cuando
Daniel me entregó uno de los originales de esta obra y me invitó
a la presentación del libro, respiré aliviado. El regalo
de incalculable valor sentimental para mí, vino a liberarme de
la promesa que un día le hice, para continuar esta obra, en el
caso de que él no la hubiera acabado.
Afortunadamente “Memorias de un presidente” que hoy es una obra indispensable para el conocimiento de la historia del Centro Excursionista Eldense, y por lo tanto también para el montañismo local en sus inicios, fue preparada minuciosamente durante muchos años por su autor y vio la luz en 1999. Es la crónica indiscutible de los 25 primeros años de la sociedad y a mi juicio como tal debiera haber sido presentada por la entidad y sin embargo Daniel, lejos de entrar en polémicas con el presidente que le precedió y su junta directiva, siempre ha dicho que no podía titularla como “Historia del Centro” porque la historia precisa de una mayor perspectiva... Nadie se lo cree. Debió haber sido titulada como hacen todas las entidades montañeras del mundo que valoran su historia y a los hombres que la hicieron posible. Es tan absolutamente natural que los montañeros eldenses la definen así: “HISTORIA DEL CEE” y se mire como se mire, quiéranlo o no, sus detractores, la verdad sólo tiene un camino. Pero Daniel morirá siendo un caballero, alejando de la sociedad que ama cualquier atisbo de egoísmo o falta de honor y yo también callaré por respeto al que siempre cariñosamente he llamado mi “padre montañero”, pero como dijo aquél ¡Que no me vengan tocando mucho las narices! Si
tenéis ocasión haceros con estos ejemplares que son indiscutible
obra de lectura y consulta sobre el montañismo local. |
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No hay obra sin Hombre Publicado en el número 32 del Boletín del C.E.E. de Octubre-Noviembre-Diciembre de 1.994 |
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El Centro Excursionista ha tenido verdaderas e interesantes pruebas de ello. Hubo época que en el Centro llegamos a tener 32 secciones dedicadas a otras tantas actividades. Nos referimos a las décadas de los 50 y 60 del presente siglo. Época en la que era complicado desarrollar una actividad del género que fuera, con grandes limitaciones, y vigilancias, sin embargo nuestro Centro, ignoro por qué razón, tenía plena libertad y facultades para su desarrollo. Hay quien habla de dictadura, de restricciones, de censuras, y como Presidente del Centro, en aquella época, puedo decir con notable orgullo que esto no se dio en nuestra sociedad. Nadie nos exigió nada, nadie nos puso cortapisas de ningún género, jamás se me llamó la atención, como Presidente del Centro, a toda nuestra actividad del género que fuera. Y en este ambiente se desarrolló en el Centro toda clase de actividades. Recuerdo que hubo una sección de cine forum, de teatro, que tras las actuaciones se organizaban unos coloquios con entera libertad de dialogo, llegando incluso a temas cruentos y violentos pero siempre en el más estricto sentido democrático, aquello fue, en cierto modo, el cultivo que luego en el cambio dio lugar a nuevas orientaciones democráticas. Volviendo al tema: hubo secciones que se desarrollaron con pulcritud y razonamiento: CORAL, hombre clave el Sr. Ballester. Sin él no hubiera conseguido el Centro, dentro de esta sección, sus triunfos provinciales e incluso internacionales, paseando el pabellón del Centro por nuestra nación y Europa. Esa sección de FILATELIA, que gracias a Sierras, Alemany y otros llegó a un listón nacional tan alto, de tanta categoría y calidad, sin olvidar a quienes lo hicieron con anterioridad, poner la sección a punto del elevado nivel conseguido. Esa sección de NATACION, con merecimientos provinciales y nacionales, gracias a quienes se desvelaron por ello. Son varios los que se ocupan de ello y lamentaría que alguien se molestara por no nombrarlos, pero sí quiero destacar a una persona, que olvidando ser empleado de la Ciudad Deportiva se excedió en sus obligaciones y contribuyó al desarrollo de la sección, hoy orgullo del Centro y destacado en sus atribuciones provinciales y nacionales. Se trata de Vicente Cabanes que lleva muchos años, no quisiera decir cuantos por temor a equivocarme, pero que gracias a él y a otros que colaboran con dedicación e interés, han dejado el pabellón del Centro muy alto. Sentiría mucho molestar a alguien, que también ha contribuido y no le nombre. Entre todos se ha llegado a la altura que hoy tiene el Centro. Dentro del capítulo origen de este trabajo está Santiago Chorro, que elevó al Centro a la categoría nacional, e incluso a participar en campeonatos europeos. Él es nuestra insignia de Oro nº 1 del Centro. Ni olvidar a Pepico Amat que dedicado al deporte y entrenador del equipo de balonmano, lo mantuvo en Primera División, dando todo lo que de él dependía en bien de este deporte y de nuestro Centro, él es la insignia nº 2 del Centro, amén de su dedicación al gimnasio y al entrenamiento de cuantos se entregaron a esta modalidad. Y no podemos olvidar a Juan M. Maestre, Antonio Riquelme, Domingo Botella, y tantos y tantos (por favor no molestaros a quienes no os nombre, pero que estáis en mi corazón). Ellos fueron capaces de elevar al Centro en su aspecto de Montañismo y Escalada, a la más alta categoría nacional, recorriendo y escalando todas las montañas y paredes más impresionantes de nuestra geografía, la europea y la mundial, sin olvidar a nuestro hijo, el sin par, estimulante, ejemplar y querido CLUB ALPINO de Elda, al que queremos, apreciamos y del que nos enorgullecemos. Y que podemos decir de esas secciones de FUTBOL, FRONTENIS, BALONCESTO, TIRO CON ARCO, etc. Etc. (y aquí hay muchos etc.) que tantos días de gloría dieron y dan, a nuestro Centro. Tampoco quiero olvidar a ese equipo, dedicado a la redacción del Boletín Oficial del C.E.E., vehículo entre el Centro y sus socios, que gracias a él, nos enteramos de nuestra actividad. Y que de forma callada, abnegada, nos informan. No tienen obligación alguna, pero impregnados del espíritu de nuestra sociedad, se desviven por los demás, y ello es digno de encomio. Creo que bien vale una distinción. Hay muchos más “hombres” que se desviven por los demás en Rabosa, en la Ciudad Deportiva, en las distintas y numerosas secciones, pero ni mi memoria, ni mi conocimiento actual de la marcha de la sociedad me da pábulo para destacarlo. Pido por ello disculpas a quien se pueda sentir ofendido por este olvido y me enorgullezco, de haberos presidido durante veinte años y haber contribuido en la medida de mis fuerzas y con mi máximo cariño, al desarrollo de vuestras actividades, en la que todos juntos, con amor, con cariño y deportividad hemos contribuido a este C.E.E., que es nuestro orgullo y nuestra razón de ser. Daniel Esteve Poveda |
| Joaquín Payá González | “TARZAN” |
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In Memorian |
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| Publicado en el Boletín del C.E.E. número 27 de Marzo-Abril de 1.993 | |
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Socio nº 113, ingresado el 12 de Agosto de 1.959,
a los 51 años de edad.
Curioso personaje enamorado hasta la saciedad de la naturaleza, que contemplaba llenando su soledad con exquisito y sensible espíritu que explosionaba en sentidas y emotivas manifestaciones literarias, que su gran timidez impidió se publicaran; creo que el Centro Excursionista, al que amaba, le hicieron vencer algo esa timidez, y recuerdo, con verdadero agrado, una charla que nos dio en aquellas memorables noches del local social, tratando sobre una escena de la vida en el primitivo poblado del Monastil, que más tarde plasmó en un trabajo literario que se publicó en el nº 8 del Boletín Informativo del Centro “Cumbres”, de 25 de Enero de 1.962, y que por su delicadeza, gran detalle y poética imaginación, traigo a colación en esta dedicatoria al amigo Joaquín que el día 4 de Abril actual nos dejó para seguir su ruta celeste al más allá. El trabajo lo tituló “Los Neolitas”, y dice así:
Joaquín Payá 29-12-61 |
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Como aquellas poesías
que dedicó a todos los montañeros y a su amigo Manuel Díaz
Cuenca: |
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“AMOR AL ÁRBOL SOLITARIO” |
El ascender
a la montaña
es un ejercicio que fortalece, templa el espíritu, y rejuvenece al corazón, de espinas y cizaña. ¡Que grata la paz de la
cima Paseando por entre los pinares Al contacto con sus vitales
elementos |
Hay que amar y conocer
al solitario árbol de la montaña. Es casi siempre un añoso
pino Hay que mirarlo muy de cerca Escuchar en el silencio profundo Hay que mirarlo en la hora augusta Hay que amarlo y admirar su
fortaleza |
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En Enero de 1.972, cuando paseaba por
las inmediaciones de la vía férrea, con su perrita “Enjoma”,
cercano a su residencia en el Pantano, al intentar salvar al animal de
ser arrollado tuvo la mala fortuna de ser lanzado por la locomotora, ocasionando
su caída rotura por varios sitios del brazo derecho y magullamiento
general. Trasladado a Villena en el propio tren y más tarde ingresado
en el Hospital Provincial de Alicante. En Junta Directiva de 11 de Enero
de 1.972, teniendo en cuenta que el Centro Excursionista constituye una
gran familia, no puede permitir que uno de sus miembros sufra penuria,
y se acordó abrir una suscripción para atender sus mínimas
necesidades y ayudarle hasta que se resuelva su situación. Destacó
en ello los alumnos del Colegio Academia Vera a quienes se les felicitó
en persona de su Director Don Pablo y el 19 de Junio de aquel mismo año,
se le hizo entrega de una placa de reconocimiento y agradecimiento por
su rasgo humanitario. Trascendió a la prensa y se recibieron donativos
hasta del extranjero.
Colaboró intensamente con la Sección de Arqueología del Centro, tanto en excavaciones como en estudios y archivo, y laboratorio o taller de reconstrucciones. Formó parte del equipo que estudió, preparó y publicó la Carta Arqueológica de Elda. Aparece en la placa que se fijó en el Museo Arqueológico de Elda, cuando se hizo entrega del mismo a la ciudad, en su representación genuina: El Exmo. Ayuntamiento, y en la que figura la lista de los componentes de la Sección Arqueológica del Centro. Dedicó un trabajo a los excursionistas, fiel reflejo de su amor a la naturaleza y su profundo y sensible espíritu en su contemplación, y dice:
“LOS OJOS SON VENTANAS POR DONDE ASOMA EL ALMA PARA VER”
Causó baja en el grupo de los “Tarzanes”, del que queda Gregorio y Navarro. Fue un hombre bueno que nos deja un dulce recuerdo de amistad. DESCANSE EN PAZ D.Esteve – Abril-93 |
| José Pérez Martínez | “Pepito Pérez” |
| Socio fundador nº 22 del C.E.E. |
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IN MEMORIAM |
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Fue miembro de la comisión designada
por el centro para realizar las gestiones precisas en la creación
oficial del mismo. Perteneció a la Junta Directiva Provisional.
Fue elegido para vocal de la primera Junta Directiva del C.E.E. en 8 de diciembre de 1.958, siendo designado por la misma como vocal de Camping, al frente de la cual realizó innumerables actividades, época en la que esta sección tuvo notable éxito y gran número de participantes, valiéndole la concesión del Premio a la actividad montañera, entregado en el acto celebrado en la Sala Rex en 12 de marzo de 1.959. Enamorado del Centro, en el que colaboró con entrega y entusiasmo, aportó ideas e iniciativas: sugirió, en Junta General Ordinaria de 5 de julio de 1.959, la instalación de un cepillo pro-biblioteca; propuso para bibliotecario a José Poveda Yago, demostrando su celo por este medio cultural, que siempre presentó inconvenientes y que no se desarrolló a lo largo del tiempo del C.E.E., en la misma Junta General propuso que se estudiara la concesión de una póliza de seguro colectivo de accidentes. Por unanimidad se le nombró vicesecretario del Centro y también secretario de la Acampada Provincial otorgada para celebrar al Centro. Por sus desvelos y entrega sincera y entusiasta al centro, se le concede mención honorífica, que se le entrega en el acto celebrado en la Sala Rex el 7 de mayo de 1.961. Fue en varias ocasiones, miembro del Jurado Calificador de premios, con vigencia anual. Encargado de la venta, en sorteo entre los socios, de las tiendas de campaña, cuando se acordó por la Directiva la eliminación de las mismas por sus problemas. Con Alfonso Navarro, Rogelio García, Luís Blasco, Juan Español, Alberto Beltrán, Pedro Ortega, Oscar Santos e Ireneo Juan, formó parte de la comisión designada por Junta General Ordinaria de 19 de junio de 1.964 para el estudio sobre la adquisición, en propiedad, de un edificio para local social. Propuso la creación de un bar en el local social para creación de ambiente. De nuevo en 16 de julio de 1.965 se le nombra vocal de Camping. Colaboró en cuantas marchas, campamentos y actividades montañeras se desarrollaron en el Centro, en sus primeros años. Prestó auxilio a los participantes en la marcha nocturna al mar del 28 de agosto de 1.972. Molestias y enfermedades de los últimos años le tuvieron algo alejado del Centro, aunque aún se le veía en ocasiones con Francisco González “Villena” (q.e.p.d.), hasta que cruenta enfermedad lo alejó de nuestra compañía y el 18 de julio descansó en el Señor. A su esposa e hijo, también montañeros, mejor campistas, a quienes se les veía en cuantas actividades de este género, tanto locales, provinciales y regionales se celebraban, nuestro más sentido pésame y grato recuerdo por su amor a la montaña y al Centro. Descanse en paz. Daniel Esteve Poveda |
Sencillez y deportividad (Datos para la historia del C.E.E.) A Ricardo Montesinos |
| En el montañismo regional hay creado
un problema. Anualmente se celebra una Acampada de la que se encarga una sociedad montañera de la región: |
I.- |
En Pí Alt. 1.959. |
II.- |
En Aitana. 1.960. |
III.- |
En Castellón de la Plana (Desierto de las Palmas). 1.961 |
IV.- |
En Alcira. Valle de la Murta. La Casella. 1.962. |
Realizadas por Centros Excursionistas
de Játiva, Alicante, Castellón y Alcira. Cada cual con mayor
esplendor, en sitios asequibles, populares, de fácil acceso, como
corresponde a Acampadas, pero lejos del sentir montañero, austero
y deportivo, son más bien reuniones masivas, de solaz esparcimiento,
de animados fuegos de campamento y familiares, en donde el acampador goza
de la naturaleza del lugar y de su libre albedrío, sin más
miras montañeras; los organizadores se esfuerzan en facilitar actuaciones
y hacer grata la estancia a cambio de complicaciones y de dispendios económicos
que elevan los presupuestos e impiden a cualquier Centro concebir propósito
de organizar.
El gasto de la IV Acampada en La Casella fue del orden de las 40.000 pesetas (año 1.962), en ella hubo atracciones multitudinarias, con tablado de música y bailes folklóricos, alumbrado y concurrencia de centenares de personas que acudieron de la vecina ciudad de Alcira. Fue entonces cuando nos propusimos dar un giro de 180 grados a lo establecido, en lo que había desbocado aquella entrañable actividad, la más importante de nuestro montañismo regional. Había que cambiar y lo propusimos a la Federación que nos dio disco verde convencida de su necesidad. Se cambió Acampada por Campamento, se huyó de lugares fáciles y se elevó a la montaña. Había que ascender a nuestro reino deportivo; buscar lugares de no fácil acceso, a donde se llegara con relativa dificultad y en cuyos Campamentos se desarrollara nuestra actividad, excursiones que nos permitieran conocer el lugar y en el que tuviéramos nuestra convivencia y, sobre todo, que cualquier Centro, por humilde que fuera no se sintiera desplazado y pudiera ofrecer con sencillez lo mejor y más agradable de su zona y con escasos medios llevarlo a efecto. Con este lema de SENCILLEZ Y DEPORTIVIDAD iniciamos la no fácil andadura del V Campamento de Montaña del Reino de Valencia, y con esta base y condición indispensable, solicitamos, y nos fue concedida en la Asamblea de Presidentes, en La Casella, la organización de esta V edición, que en principio fue Acampada y que cambiamos por el de Campamento. No fue sencillo. Conocido nuestro espíritu mediterráneo, y más nuestro noble sentir eldense, se pretendió en principio desbordar las anteriores ediciones de esta actividad y deslumbrar a los que asistieran, a toda la región, por entender, como siempre hemos pensado, ser los mejores. Había que luchar contra ello, desviar intenciones y propósitos y relegarnos a nuestro lema de Sencillez y Deportividad. A nivel popular y universal sin discriminación alguna, convocamos opiniones y reuniones, todos pudieron opinar, proponer y discutir. Se celebraron a campo abierto, ampliamente democrático, diálogos, conversaciones, propuestas, y ello a lo largo de meses, sin llegar a concreción alguna. Hubo propósitos inusitados, fantásticos, como la de (y no voy a dar nombres) celebrarla en El Poblet, montar un tablado en donde actuara la Banda de Música de Elda, la pinada iluminada con luces de colores, elevar la pared del pantano y llevar barcas que sirvieran de solaz esparcimiento a los acampadotes, amén de la pertinente propaganda que atrajera a los ciudadanos de nuestra población. Estábamos a finales del año 1.962, a un paso de su realización y toda la fuerza se nos iba en palabras y tiempo inútilmente perdido. Hubo que designar un equipo que se responsabilizara y trabajara en tiempo y forma. Recorrimos nuestra zona y hubo que desecharla por no hallar lugar idóneo. La normativa era que el Centro organizador
pudiera desarrollar la actividad en el lugar que eligiera. Era base primordial
que el paraje fuera de montaña, de elevada situación, de
no fácil acceso a vehículos, centro de excursiones, marchas,
escaladas y en el que se pusiera a disposición de los acampadores,
vituallas y medios necesarios, itinerarios, guías para que aprovecharan
el tiempo en actividades montañeras y la de descanso en instrucción
y fuego de campamento, improvisado y natural. |
![]() Paraje de Fontanelles |
Lo hallamos en Fontanelles,
del término de Biar. Los antiguos viveros del Distrito Forestal
es el lugar elegido. Situado a 875 metros de altitud, 2º, 57`y 40``
de longitud, y 38º, 38`y 56`` de latitud; Coordenadas Lambert y 857,4
y X 454,5. Estribaciones de Sierra Mariola, tiene orientación de
SO a NE y ofrece alturas superiores a mil metros: Cabezo Gordo (1.061),
Loma Rasa (1.029), Fontalbres (1.023), Cerro de la Cruz (1.154), Vista
Bella (1.112), Alto de los Castillones (1.169), Cabezo de la Silla (1.186)
y Reconco (1.206). |
Se obtuvo permiso del Servicio Forestal del Estado (hoy ICONA). Lugar idóneo, de complicado acceso en aquel entonces, con pobre caudal de agua, pero suficiente bien administrada y organizada como se demostró y una zona bellísima poco conocida. Desde el Santuario de Biar, donde quedaban los vehículos, un tractor trasladaba los equipos al Campamento, un economato puso a disposición de los acampadores toda clase de artículos alimenticios (Genaro Vera y su familia se ocuparon de este menester que salió a la perfección). Una marcha sistema Dufour, excursiones con guía, escaladas en peñones próximos con intervención de equipo de socorro de montaña y fuego de Campamento hizo que la permanencia resultara un éxito y se consiguiera que durante el día los montañeros estuvieran entretenidos en actividades, el Campamento vacío y por la noche la actividad de fuego nutrida y amena. Se había conseguido nuestro propósito que también lo era de la Federación y en la que estaba interesado la Nacional. A ella acudió Eduardo Calvo de la Riba, Secretario Nacional que quedó prendado de lo mucho conseguido en el cambio de actividad y con los pocos recursos que contamos, pero en lugar de montaña media incomparable. Y en cuanto al presupuesto hubo unos gastos de 7.914 pesetas y se ingresaron 5.875 pesetas, con un déficit de 2.039 pesetas, que se debió especialmente al pago que se hizo al Distrito Forestal por dieta y locomoción del Ingeniero a la entrega y retirada del lugar que importó 1.340 pesetas, no corriente en esta actividad y que hubiera convertido el saldo normal en 699 pesetas, muy lejos de las 40.000 de La Casella. SENCILLEZ Y DEPORTIVIDAD, éste, que fue el lema de este Campamento, se convirtió en lo sucesivo en el lema de nuestro Centro. Las cosas sencillas, sin complicaciones, siempre pensando en el más débil, y siempre pensando también en nuestro deporte, el montañismo, para el que nada hace falta, unas buenas botas y una mochila, en todo caso, y mucha ilusión y ganas. He dedicado este trabajo a Ricardo Montesinos porque él, con su equipo, su tenacidad y entusiasmo, hizo posible que a la clausura del Campamento a cada montañero se le entregara un ejemplar del número 23 del Boletín Informativo CUMBRES, edición especial editado por el equipo móvil en el mismo Campamento en la tarde del día 22 de Abril de 1.963, cuando se estaba realizando la Marcha sistema Dufour. He traído a colación este momento de nuestra historia en la que dimos una orientación al montañismo que se desfasaba, trayéndolo a sus cauces, marcando una directriz, que perdura, por ser esencia del mismo, como tantas otras en las que influimos, sin algaradas ni aspavientos, en el ritmo de nuestro deporte, como en otras oportunidades os iré dando a conocer. Amigo Ricardo, que te ayude en tu convalecencia este recuerdo a tu entrega por nuestro deporte, que sin duda ha llenado los mejores años de tu vida. |
A continuación,
extracto unas intervenciones del Secretario Nacional, señor Calvo
de la Riva y del Presidente de la F.V.M., Antonio Daza, plasmadas en aquel
Boletín número 23, editado en el Campamento por el equipo
móvil de CUMBRES. |
| Pregunta al señor Daza: __¿Qué te ha parecido el desarrollo del V Campamento y si éste ha seguido la idea que la Federación tiene para esta clase de actividad? R.__ La Federación había depositado toda su confianza en el C.E.E. para la organización de este V Campamento y de modo alguno se ha sentido defraudada, éste ha sido el resultado del esfuerzo de toda una Sociedad que se ha volcado de lleno para darle a nuestro Campamento sencillez y, a la vez, mantenerlo dentro de la categoría a que se ha hecho acreedor. El lugar elegido francamente bueno, en el que con medios, casi por completo naturales, se ha realizado todo. P:__ ¿Crees que este Campamento no lo podría organizar cualquier otro Centro de la Región por muy modesto que fuera? R.__ El C.E.E. nos ha demostrado que sí, con esto
no quiero decir que sea una Sociedad modesta, sino que ha puesto todo
su interés y lo ha conseguido, en hacer un Campamento que sin grandes
dispendios económicos no desmerezcan de la categoría que
nuestra Región tiene, como también nos confirmó el
Secretario de la F.E.M. Es decir, cualquier Sociedad de nuestra Federación
consideramos puede realizarlo sin que ello signifique un problema de tipo
económico, barrera que en la mayor parte de las ocasiones se podría
haber hecho casi infranqueable para alguna de nuestras Sociedades. Así,
repito, cualquiera de nuestras Sociedades está en condiciones de
realizar nuestro Campamento Regional. |
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Asistieron 412 acampadores pernoctando, 98 tiendas montadas y 21 Sociedades asistentes. Rafael Roca, Delegado que fue de la F.V.M., antes de la creación de la F.V., compuso una poesía en aquella ocasión que, por su belleza, quiero plasmar a continuación:
AL CASTILLO DE BIAR ¡Ah! ¡Señor Alcalde si vieras tu
Castillo! Con este aire de romance Por fuera, la montaña, En silencio la barbacana, Las caballerizas sin alazanes, El vencejo en el alero En el patio de armas
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Comentario
de Juan M. Maestre Debió ocurrir así también en aquellos años, cuando “los mismos” (se regeneran por ciclos estos parásitos) empezaron a convertir el contacto con la naturaleza en un circo, hasta que el Vº campamento mandó a hacer puñetas a los mercaderes del templo y devolvió su esencia al montañismo. Daniel fue uno de aquellos que se atrevieron a cortar de raíz aquellas “fiestas” en la montaña. No comenta Daniel en su artículo detalles significativos, como la prohibición de hacer sonar la radio en alto o participar en los fuegos de campamento a profesionales, aspectos que ya estaban siendo habituales en aquellas acampadas. Nos da una idea, aunque levemente y sin estridencias de las batallas que tuvieron que librar con aquellos señores de la comodidad, pero finalmente, aquella batalla, en aquél ciclo, la ganó el montañismo, desterrándolos. Quiera Dios que pronto podamos volver a echarlos, hoy son adictos a la Visa, y ocupan el poder. Chupópteros federativos, la lacra actual que quiere oprimir al montañero. Pero, como ayer, siguen equivocándose, al montañero no le oprimen, pues no llegan ni a verlo de lejos, encerrados en su espejismo de circo. No lo saben. No pueden saberlo. Como aquellos, estos de hoy tampoco son montañeros |
| Parque de montaña “Daniel Esteve” |
| Bodas de plata de su creación – 1.971 – 1.996 |
Publicado en el Boletín del C.E.E. en los números 38 de Abril-Mayo-Junio de 1.996 y 39 de Julio a Diciembre de 1.996 |
Rabosa es una zona montañosa ubicada en el término municipal de Petrel, circundada por Cachuli, Calafate, los Rasos de Catí (Peñas Montesas), Las Ventetas, Las Almadravas y Foya Falsa. Lugar en el que anhelaba tener alguna obligación de visitarlo, con asiduidad, encariñar a la gente montañera hacia estos lares tan singulares de nuestra geografía montañera. Hubo oportunidad de arrendar una cueva, con pretensión, y ánimo, de adquirir su propiedad, para ilusionar a los montañeros. |
![]() Entrada al Parque de Montaña Daniel Esteve |
Una de las encantadoras noches pasadas,
con mi esposa, en la finca de sus padres (en aquel entonces), de Las Almadravas,
coincidí con Trifón Martínez, vecino de Benimaclet,
empleado de la Tabacalera, y propietario, en documento privado, de la
cueva de Els Nadalets, al pie de los Castellarets, en una accidentada,
y apartada vertiente, que desde el collado de Nadalets, desciende, vertiginosa
y difícilmente, al nacimiento, balsa y antigua huerta dels Nadals
(perteneciente a Las Ventetas, que fueron propiedad de mis padres hasta
el año 1.943); digo, que en una de aquellas veladas invernales,
al amor de la lumbre, buena y acogedora cocina baja de toda casa de campo
(de las que ya no se puede disfrutar), conseguí del señor
Martínez, presente, que arrendara al C.E.E. su cueva.
El arriendo era sencillo: adecentar, cuidar y proteger la cueva y sus aledaños, con obligación de dejársela libre en la época de caza. Aquello fue la “cuña” para su posterior adquisición. La arreglamos, acondicionamos, amueblamos y realizamos cuantos trabajos de albañilería fueron necesarios. No creo que su propietario hiciera uso de la cueva; y un buen día nos ofreció su compra. El precio fueron 8.000 pts. No había más título que un documento privado, el vendedor había fallecido y por tanto había adquirido su condición de público. Además de la cueva había unos terrenos, bancales en escalinata hasta el barranco, perdidos y los aledaños montañosos. Unos 100 jornales de tierra. Se otorgó escritura el 29-10-64 y pude conseguir su inscripción en el Registro de la Propiedad como finca nueva. José Navarro Méndez, constructor de obras, y socio fundador del C.E.E., dirigió las obras, sencillas: pavimento del suelo, refuerzo de paredes, saneamiento, arreglo del aljibe y fortalecimiento de la puerta, amén de una serie de trabajos que se realizaron en la explanada y el lugar que llamábamos “solarium”, sitio donde daba el primer sol de la mañana y en donde plácidamente almorzábamos en aquellas mañanas invernales. El acopio de materiales era dificultoso. Hasta el collado de la Almadrava se llegaba en vehiculo, pero a partir de aquí, hasta la cueva, el sendero era muy accidentado, difícil, con pasos obligados. Había una zona de descanso, una pequeña oquedad, en donde almacenábamos el material para, en segunda expedición, llevarlo a la cueva, por el “paso de Otelo” (así llamado por el vértigo que el amigo Otelo tenía). Los sacos de cemento, de 50 kilos, se dividían en dos de 25 kilos, y con unos arneses especiales, y a la espalda, se transportaban, y lo mismo los ladrillos, el yeso, y cuanto era necesario, como más tarde las camas o literas que adquirimos ex profeso, o las mesas, bancos y demás enseres y utensilios que allí llevamos. Y no digamos del agua necesaria, que se subía desde la rambla y nacimiento de los Nadals, en bidones, y con gran esfuerzo, por aquel endiablado sendero, hasta la cueva; y no digamos de la arena precisa que había también que subir de un rincón, de vertedero, donde la había y que sin senda y por las inclinadas vertientes se subía a la cueva. Fueron días inolvidables, llenos de ilusión, en los que el C.E.E., lleno de vida y de alegría, contribuía, masivamente, sin complejo, sin reparo y con verdadero entusiasmo. La primera piedra ya estaba colocada, ya no nos podíamos ausentar de esta zona. Se hicieron otras tentativas; quisimos arrendar Mirabuenos, entablamos contacto con su propietaria y con su administradora en Petrel, sin éxito alguno. La usaba en el verano, ilusionadamente, y no había cabida para nuestra intención. A nivel de Federación, insistimos en la conveniencia de obtener, construir y desarrollar un albergue o refugio de montaña, y a tal fin localizamos La Melonera, al pié del Maigmo, cerca de la “Font Trová” (hoy seca). Gestiones ante el Ayuntamiento de Tibi (a cuyo término municipal pertenece), ante la propia Federación Valenciana de Montañismo, Distrito Forestal del Estado (hoy ICONA), dieron como resultado que se nos concediera la pertinente autorización de todos los organismos, y la formulación de los contratos y permisos correspondientes. Entendíamos que el lugar estaba distante de Elda, que aquello debía tener carácter provincial, y mejor regional, y así lo enfocamos. La Federación Valenciana estaba en sus principios, inclinada a ello. La visitaron, dieron su visto bueno, pero cuando llegó el momento de aplicar el hombro, y el bolsillo, nos quedamos solos, y aquello no nos gustó, y entendimos que nuestro Centro tenía muchos problemas y trabajos a realizar, y no era aconsejable gastar energías, y economía, cuando la precisábamos para nosotros. Nuestro abandono, y la falta de interés de la Federación, trajo consigo que un día el Ayuntamiento de Tibi, alegando que no habíamos hecho uso de la autorización anulaba ésta y dejaba sin efecto cualquier idea u otra que tratáramos, o quisiéramos, realizar en “La Melonera”. Hubo otra zona, o finca, que en principio nos agradó; al pie de Las Hermosas, a la entrada de El Esquinal, no lejos del “Pozo del Carlista”, ni de la subida a las Hermosas. Lugar que facilitó Ricardo Montesinos. La casa empezaba a deteriorarse, tenía un aljibe, junto al camino. Pero la idea no prosperó, y se abandonó. Seguíamos circunscritos a esta zona, estimando que nuestra mejor zona para la idea concebida se encuentra entre Castalla, Agost y Petrel. |
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En una excursión
por Catí, Rabosa, Rincón Bello y Almadrava, almorzamos en
Rabosa, junto a la balsa, antiguo lavadero, donde idealicé el lugar
y pensé que era el apropiado para lo que pretendía. Lugar
montañoso, bastante accidentado, extensas pinadas, nacimientos
de agua y buena edificación. Aislado, a donde se llegaba con dificultad,
y que no conduciendo a ningún lugar, era solitario, ameno, en plena
naturaleza y centro de buenas excursiones. |
| En agosto de 1.961, en
el Campamento Nacional de Alta Montaña, organizado por la Federación
de Huesca, y por Montañeros de Aragón, en Granja de Viados,
término de Plan de Gistain, junto al nacimiento del río
Cinqueta, tuve oportunidad de conocer a José Ricardo Abad, ingeniero
agrónomo, presidente de la Federación de Huesca, Jefe del
Campamento, sobrino de los fallecidos propietarios de Rabosa, que solía,
en los verano, venir a Novelda, de donde era oriunda su familia.
Hicimos buena amistad que perduró por nuestra afición a la montaña. Solíamos vernos algún verano. Ambos pertenecíamos a los pioneros de la montaña, a aquella época en que pasar por un pueblo en pantalón corto y mochila era una aventura. “¡Agárrelo! ¡Que no escape!”, le decían a Ricardo, cuando en este atuendo regresaba de Rabosa y pasaba por el paseo de la Explanada de Petrel. O cuando iba yo de la Pedrera a Cabreras, y cruzaba el pueblo de Sax: “¿De donde se ha escapado éste?. Me hablaba del compromiso de venta en documento privado, a un argelino, “pier noir”, sin duda exiliado aquí, que tan sólo había entregado una cantidad, e incumplido el resto del contrato. Pensando que al final podría ser la resolución del contrato, me aventuré a solicitarle la adquisición de la finca para C.E.E., y que en su caso contara con esta petición. En 1.971 me indicó que mi pleito con el argelino se había ganado, que había quedado el contrato rescindido, y que salvo un compromiso con cierto señor, podía contar con la compra, transcurridos 30 días que de plazo había dado al mismo. Quiero creer que dicho interesado era D. Enrique Payá Testor y D. José Navarro Gallego, ya que por aquellas fechas, me llamó por teléfono para indicarme si Rabosa me interesaba a mí, o al Centro Excursionista, y al decirle que al Centro, me indicó que dejaba vía libre y se retiraba de la oferta. Transcurridos los 30 días, Ricardo Abad me indicó que la finca era para nosotros. No habíamos tratado de condiciones, y si quiero destacar que Ricardo Abad me dijo, que como buen montañero y amigo de la naturaleza, no autorizaría urbanización alguna en Rabosa, y quien mejor defendería su idea era el Centro Excursionista. Vino a Elda, y en mi despacho, en la mañana del día 24 de Octubre de 1.971, se establecieron las condiciones, sencillas del todo, y como correspondía a la idea que ambos embargaba. Precio, dijo Ricardo, el mismo del argelino: 800.000 ptas. Se entregó una buena cantidad y el resto a la firma de la escritura. Se hizo público. Apareció en la prensa en grandes titulares y días después hubo interesados que ofrecieron grandes cantidades. Rabosa fue un “milagro”. Uno más en la historia del Centro Excursionista. Lo complicado vino después, para mí, profesional del Derecho, “quijote”, ante el problema que se me avecinaba para dar legalidad a todo aquello. Los propietarios, fallecidos sin hijos, nueve estirpes interesadas, de ellas varias fallecidos sus cabezas de familia, y un total de 29 herederos, Sobrinos. Sinceramente, a mi despacho, viene un cliente con tal problema y veo la forma de escaparme del compromiso, pero por el C.E.E., y en una idea preconcebida por mí, tenía la firme obligación de darle término felizmente. Varios meses se tardó en la tramitación de los expedientes obligados, y después la autorización, los poderes notariales de los 29 herederos, diseminados por el mundo, el más cercano en Novelda y el más lejano en Venezuela. Efectuada la agrupación de fincas y el aumento de superficie de las mismas se otorgó la pertinente escritura ante el Notario de Elda, don Ángel Hijas Palacios. Y no termina aquí la cuestión, pues a continuación, había que luchar contra el fisco, que reclamaba, lógicamente, el impuesto correspondiente. Teníamos, entonces, una Ley del Deporte, creada por Elola, un auténtico “Quijote” del Deporte, que era un poema, no me cansaré de decir que el preámbulo de la Ley del Deporte era algo consustancial, enorgullecedor, noble, sincero, austero y apropiado a las circunstancias y necesidades del momento. En ella encontré resquicios para interesar la exención, y ayudado en la empresa por el entonces Notario en Elda, don Alfonso Fernández Hernández, y el Liquidador del Impuesto de Derechos Reales y Registrador de la Propiedad de Monovar, Don Miguel Manteca, montañero, magníficos amigos, me dieron la pauta para el otorgamiento de los instrumentos públicos y obtener, en definitiva, la exención, que también fue extensiva a las comparsas y obras de la ciudad Deportiva. Se había conseguido plasmar mi ilusión, guardada a lo largo de más de tres años, en completa reserva y silencio. Se había conseguido plasmar una idea: Que cualquier persona del valle tuviera una propiedad en la que pasar días y temporadas, en plena libertad, sin necesidad de “lanzarse” al peligro de las carreteras y aglomeraciones, ni al socorrido abuso de amistades con casitas, o chalets, o terrenos en el campo. Y además en el sitio idóneo, prefijado, en la zona montañosa ideal de nuestra región, y por añadidura, limítrofe con terrenos del ICONA, que alargaba más nuestro parque. De su desarrollo, de las construcciones allí realizadas, etc. No voy a extenderme porque es conocida de todos, estimada, usada y disfrutada, así como de ser parque público, libre para todos, sin más limitaciones que las del respeto a los animales, plantas y cimas. Con unas Normas y Reglamento que el público que acude no tiene en cuenta ni respeta, convirtiéndose ya en un vicio que será difícil de encauzar, pero que sí debiera intentarse. Ello se debe a la benevolencia, nobleza, entrega y servicio a los demás de sus propietarios, los socios del C.E.E., a su hermandad. Pero esto no es el tema que nos ocupa. Francisco Poveda y Francisco González, Paco “Caracol” y “Villena”, fueron los encargados, con la Sección de Veteranos, de estudiar, plantear y desarrollar el programa a realizar. En la Junta General Extraordinaria del
27-11-71, el socio fundados nº 2 del C.E.E., Oscar Santos González,
manifestó textualmente: “Que siendo la obra del Parque de
montaña de Rabosa, una obra de tanta envergadura, que tanto beneficio
ha de proporcionar al pueblo de Elda, y habiendo supuesto su consecución
un trabajo laborioso y de entrega, realizado personalmente por el presidente,
propone que con motivo de cumplir el mismo 10 años al frente de
la presidencia del C.E.E. debe dicho parque llevar el nombre de “Parque
de montaña Daniel Esteve”. Me opuse, pero la General manifestó,
unánimemente, que los acuerdos que la misma tomaba son los que
han de tener valor y no la opinión personal. Se aprobó. |
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| El 8-12-72 se bautiza en Rabosa al hijo del socio, oftalmólogo, Dr. Juan Calvo Castro, por el sacerdote de San Francisco de Sales, don Francisco Coello, y se le impuso el nombre de Juan María (hoy es ya médico). En tal ocasión, y motivo, se recogieron 3.566,50 ptas. Con destino a la campana de la ermita. En 5-6-73, se giró visita al Patrimonio Forestal del Estado (hoy ICONA), delegación de Alicante, tratando de la repoblación forestal, y fueron tantos los inconvenientes y condiciones que llegaban a no permitirnos actividades deportivas, y quedar hipotecados por espacio de 75 años, que lo dejamos estar. |
![]() Ermita de Rabosa |
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En 4-3-75 se aprueba el
Reglamento del parque de montaña.
En 3-4-75, la Delegación Provincial de Alicante de E.F. y Deportes, eleva a la Nacional, nuestra solicitud de 4.000.000 de ptas. Para la construcción de un albergue y mobiliario en el parque. En 31-1-76 inaugura, oficialmente, el parque de Montaña, el Delegado Nacional de E.F. y Deportes, don Tomás Pelayo Ros, en unión del Gobernador Civil de la provincia, Presidente de la Diputación, Delegado Provincial de Deportes, Alcaldes de Elda y Petrel y otras autoridades. Rabosa es un parque de montaña, reserva de la naturaleza, protección a la vida animal y vegetal. Rabosa no es un merendero a donde la gente acude a pasárselo bien, a pie de asiento del vehículo, y las buenas comidas. Rabosa no es eso, aun cuando en parte pueda ser. Rabosa tiene otra proyección,
para lo que se debe hacer un estudio y programar un ciclo de trabajo,
sin prisas, pero con meditación y constancia, amen del adecuado
asesoramiento científico. Amplio estudio que determinaría un plan a seguir, en años sucesivos, sin prisas, pero sin pausas, y haciendo las cosas con calidad y categoría. Esto no creo que se fuera a realizar, pero sería una pena. Y se me ocurre que, en Elda tenemos instituciones que van adquiriendo solera, que son los institutos de Azorín y de Monastíl, y las escuelas de Formación Profesional. Estimo que a ellos puede encargárseles esta investigación, este trabajo, en la seguridad de que daría un resultado positivo, y al menos se eliminaría el estado de ostracismo en que el desarrollo del parque de montaña, se encuentra desde hace años, sin una esperanza de continuar. He de reconocer, con sinceridad y orgullo, lo mucho y bueno que allí se ha hecho. He de felicitar a esos grupos de veteranos que, con entrega, voluntad y sacrificio, tanto, tantísimo, han hecho allí, y a los que en la actualidad están trabajando en el senderismo, excursiones, señalización y propaganda dentro del Parque, que me consta será una obra de arte, de trabajo y de ilusión, pero esta es nuestra actividad principal: el montañismo y el excursionista. Pero me estoy refiriendo al aspecto científico, y en este fallamos. Repito, Rabosa no es un merendero. Rabosa es un parque de montaña, de reserva y protección de la naturaleza, y como tal merece otra consideración, y se le debe prestar otra atención, amén de la primera, también interesante.
Sería conveniente sembrar cereales en algunos yermos, podar olivos y almendros, con la finalidad de que perdure su existencia, y produzcan frutos que sirvan de alimento a las especies animales, pues sin ello no tiene vida el parque, incluso idear algunos abrevaderos. En el año del 25 aniversario de la creación del Parque de Montaña, orgullo, satisfacción y alegría de todos nosotros, me permito lanzar el reto de que se tome la determinación de su desarrollo científico, que venga a redondear, dar plenitud, a la idea básica y primordial de su creación.
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| Comentario de Juan M. Maestre |
Han pasado 10 años
desde que Daniel escribió este artículo. Él mismo,
tiempo después hizo un extenso trabajo de estudio, donde se interesa
todo lo que conviene cuidar en el parque, con la finalidad de que sea
un borrador de trabajo que los técnicos y científicos deberían
acometer. Ese trabajo me consta lo entregó a la Directiva del C.E.E.
sin que hasta la fecha se sepa donde está. El mismo será
colgado en esta página próximamente, a fin de que, como
ya ha ocurrido alguna que otra vez, aparezca un día con la pretensión
de alguien de apropiarse de sus inquietudes e ideas. Su titulo: “Reflexiones
y comentarios sobre un hipotético plan de desarrollo del Parque
de Montaña Daniel Esteve” Se terminó en el año
2000 y emana, además de lo argumentado en el título, el
amor hacia la naturaleza que es innato en Daniel Esteve.
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La Campana de
Rabosa |
![]() |
A las doce
del medio día, siempre a las doce, con regularidad espartana, la
campana de Rabosa lanzaba al aire su sonar que expandía por todo
aquel valle hasta sus últimos rincones: Catí, Ventetas,
Coxi…
El campesino controlaba su tiempo. Eran las décadas de los 20 y 30. La familia Pompeyo, propietarios de Rabosa, así lo tenían establecido. Época en que pocos poseían reloj, en que la gente del campo se guiaba por el sol (bella costumbre que al menos nos hacía levantar la vista al cielo). El antiguo edificio tenía una habitación, independiente, que hacía esquina en la derecha de la fachada, dedicada a capilla, en que oficiaba un sobrino de los propietarios, que era canónigo. Cuando el Centro Excursionista Eldense adquirió Rabosa, se ocupó la capilla formando un amplio salón donde está ubicado hoy el hogar o chimenea baja. Pensóse en construir una capilla en el exterior, adaptada al lugar, y fueron los padres Jesuitas de la Sagrada Familia, en particular el hermano Baltasar, quien nos facilitó los planos y dibujos a imagen y semejanza de otra existente en una casa de la compañía. |
El día ocho de diciembre de 1.972, con ocasión del bautizo del hijo de nuestro querido socio y gran amigo D. Juan Calvo, oftalmólogo, el pequeño Juan María, en el que se reunieron personal sanitario de Elda, y comarcas vecinas, en acto oficiado por Don Francisco Coello, párroco de San Francisco de Sales, pasé el “Cepillo” con destino a la campana de la ermita a construir. Se recogieron 3.556,50 ptas. Fue fundida en Torredonjimeno (Jaén) y en su día se colocó en la torre-campanario, para ello construida. Era propósito que volviera la tradición y todos los días, a las doce del mediodía, se dejara oír su son como latidos de un corazón joven y lleno de vida: la presencia de Rabosa, la existencia del Centro Excursionista Eldense, viril y montañero. ¡La campana de Rabosa! ¡Son las doce! (Exclamaría la gente). No se pudo conseguir. El disciplinarse no es agradable. Hace falta tener amor por una idea y con regularidad y constancia llevarla a efecto. En Roncesvalles, hay un Hospital-Albergue (del siglo XII), para peregrinos, y un hermano de la comunidad religiosa, estaba encargado de hacer sonar una campana, día y noche, sirviendo de guía al peregrino del medievo perdido por aquellos peligrosos lares en su caminar a Santiago de Compostela. La campana subsiste como recuerdo. Pero la campana de Rabosa está muda, enmohecida y sólo conserva su esbelta figura fotogénica. Sería maravilloso, que sonara la campana, que lanzara a los vientos su voz, como llamada celestial de paz y hermandad entre los hombres. Daniel Esteve
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| Comentario
de Juan M. Maestre |
| Reyes Magos en montaña |
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La cabalgata de Reyes que se celebra
en nuestra ciudad en la tarde del día 5 de Enero, víspera
de la festividad de Reyes, con su animación de público y
entusiasmo de los niños, la entrega de juguetes y su inmensa alegría,
hizo concebir a la Directiva del Centro la idea de llevar esta alegría
a los niños del campo. Era el año 1.960 y los campos de
nuestros términos se encontraban poblados, habitadas sus casas.
En Junta Directiva de 21-2-61 se acuerda llevar a efecto la Campaña de Reyes Magos en Montaña, y es la sección de Montaña la encargada de confeccionar una estadística de las familias habitantes en los campos, número, edad y sexo de los niños. A lo largo del año se fueron visitando todos los lugares de nuestro agro. Se designó a Julián Torregrosa y Manuel Díaz para la adquisición de los juguetes y la organización del acto. Colabora el Centro con Autoridades locales F.E.T. y O.J.E. en la cabalgata el 5 de Enero de 1.963, y por primera vez se enciende una gran hoguera en la cumbre de Bolón, a cargo de nuestra sociedad. El trabajo estadístico se había llevado con sigilo a lo largo del año, y en la mañana del día de Reyes, 6-1-62, grupos de montañeros, portadores de juguetes, se desperdigan por toda nuestra geografía local y limítrofe. Produjéronse escenas emocionantes que impresionaron profundamente a los montañeros concibiéndose el propósito de perseverar en esta cabalgata. En el Boletín Cumbres del Centro, nº 8 de 25-1-63 se publicó un artículo de nuestro socio y buen montañero Ricardo Montesinos, que tituló “Llegaron los Reyes donde no los esperaban” y del que selecciono unos párrafos, fiel reflejo de cuanto expreso:
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