Artículos de Daniel Esteve

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Presentación del libro. Daniel Esteve, el hombre y la montaña
Actos de la presentación del libro dedicado a Daniel Esteve "El Hombre y La Montaña"

Lección magistral de Daniel Esteve sobre montañismo, por Octavio José López Lorente publicado en Valle de Elda el 21/12/07

Entrevista a Daniel Esteve y a Juan Manuel Maestre en TV Intercomarcal

Nota de prensa en VIvirdigital

Nota de prensa en el diario Información de Alicante (edición digital)

 

Daniel Esteve
Petrer 1919


Que Nació en el Petrel de 1919, estudió en Albacete y que fue a la guerra, aunque no pegó un tiro, lo ha contado él mismo en su libro “Memorias de un presidente”. Que trabajó profesionalmente como Procurador de los tribunales y que fue el PRESIDENTE con mayúsculas del Centro Excursionista ya lo saben todos los eldenses.

De él se ha dicho casi todo sobre su labor en pro de la juventud, del deporte en general y del parque de montaña que lleva su nombre; razones más que suficientes para que la historia le tenga por hombre inquieto, comprometido y capaz.

Trajo el deporte popular; no un deporte, sino todos los que cualquier mente pudieran imaginar, apoyó inquietudes y demostró que eran posibles en la Elda trabajadora. Animó el gusto por la cultura y el respeto e interés por nuestra historia, y lideró e implantó, tal vez sin saberlo, la avanzadilla de una democracia que estaba ya en la mente, todavía amordazada, del pueblo.

Pero casi nadie sabe del Daniel Esteve montañero, el que luchó en los momentos difíciles de la transición entre excursionismo y montañismo, apostando por el futuro de la escalada y del alpinismo, y aunque no eran santos de su devoción como practicante, defendió con su hábil pluma y recta palabra el avance deportivo y tecnológico que también se estaba produciendo en la montaña.

Siempre dijo que un domingo sin excursión era un domingo perdido y creo que nunca supo donde empezaba el Centro y donde su propia vida, de tal suerte que la fue mezclando hasta fundirla inseparablemente.

Se quejó de haber llegado tarde a este deporte, pero le sobró tiempo para dejar su impronta inconformista. Los artículos recogidos en esta página son la obra del Daniel Esteve montañero, quien desde sus inicios, bien directamente o usando algún seudónimo, alumbró el camino del vanguardismo montañero. Notará el lector el empuje vehemente en sus comienzos y el sosiego y sabiduría de sus últimos relatos, pero siempre su innegable amor hacia los espacios abiertos donde sobresale su espíritu de viajero incansable.

Daniel Esteve, seguramente será recordado por el nombre de un parque de montaña por los habitantes del valle, como él gusta nombrar, y también como indiscutible personaje en la historia de Elda por los más cultos eldenses, y espero que los amantes de la cultura al aire libre disfruten como yo del MONTAÑERO, de su sincera pluma y su verbo directo y fácil.

Juan Manuel Maestre


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Artículos de Daniel Esteve
2006, Bodas de Oro del C.E.E Rabosa 25 años
Prehistoria del Centro La Campana de Rabosa
Orígenes de nuestro escudo Primeras comuniones en montaña
Memorias de un Presidente Pozos de nieve
No hay obra sin hombre Alta Montaña
Sencillez y deportividad Primera salida a los Pirineos, 1958
José Pérez Martínez Segunda salida a los Pirineos, 1959
Competición en montaña Trofeo Delgado Úbeda
R.I.P. a un bello paraje Jubilación en Montaña
Agradable sorpresa "Pocico Alonso" Parque de montaña "Daniel Esteve" Rabosa
El camino de Santiago Joaquín Payá González “TARZAN”
Recuerdos Reyes Magos en montaña

 

Daniel Esteve
Año 2006 Bodas de Oro del C.E.E.
Publicado en el Boletín del C.E.E. de Julio a Diciembre de 1.999
En el año 2.006 el C.E.E. cumplirá sus Bodas de Oro.


Año 1957
Es momento de planificar tal acontecimiento. No debe desaprovecharse de destacar tal efeméride. El Centro Excursionista Eldense significa un hito en la historia local, que la posteridad juzgará como se merece. Nació en época clave en nuestra ciudad, que se irrigó el compromiso, la responsabilidad de estimular, amparar, proteger, encauzar a una juventud trabajadora, sin rumbo, con trabajo, dinero y supo ilusionarla y ofrecerle oportunidad de mirar con esperanza el futuro en el deporte.

Basado en estos anales, creo, es hora, pese a los años que faltan, de preparar el acontecimiento.

Tiene el Centro muchas secciones que deben colaborar y preparar dentro de su especialidad una programación de calidad, de esplendor, fruto de años de trabajo, afán y entusiasmo de sus respectivas directivas o delegaciones.

Son varias las Federaciones regionales y nacionales a que están adscritas, y es motivo, o causa, para solicitar el desarrollo de campeonatos.

Montaña, también con tiempo, entiendo que debe solicitar el otorgamiento de los campeonatos, marchas, cursillos de escalada, etc., y prepararlos con esa categoría y calidad tantas veces demostrado, a lo largo de los 40 años de existencia, que convirtieron al C.E.E. en uno de los de más prestigio dentro de la nación.

Incluso estudiar y preparar una salida de envergadura a puntos estratégicos de alta montaña de nuestro planeta, para la que cuenta con expertos y avezados escaladores.

Y como no, vamos a recordar a esa Agrupación Coral, con Ana Maria, que inició en ella su triunfal andadura; al cuadro artístico de Zarzuela, orgullo y satisfacción, como tantas y tantas secciones de nuestro querido Centro Excursionista Eldense, prestigio de nuestra ciudad, y también de los pueblos del valle.

Y sobre todo, con tiempo, estudiar la obtención de unas posibilidades económicas que no graven al Centro: rifas, loterías, festivales, etc., que con los años que quedan puedan crear un depósito que permita con holgura, comodidad y alegría, desarrollar tantas y tantas actividades que a lo largo de ese 2.006 puedan celebrarse y dejen a nuestra sociedad en el nivel y categoría merecido, y que le corresponde por derecho propio. La fecha parece lejana, pero en realidad está a la vuelta de la esquina. Entiendo que la directiva, que tiene la última palabra, pueda estudiar el asunto, y si lo estima conveniente, designar una comisión que inicie su desarrollo.

Posiblemente Año 1.957, en el Pantano de Tibi
Daniel Esteve
Presidente de Honor del C.E.E
.

COMENTARIO de Juan Manuel Maestre
La última fotografía fue publicada con este artículo fechándola en el año 1.957, pero en el álbum fotográfico de Daniel Esteve, costa como año 1.960. Aparte del detalle a confirmar, esta es otra de las ideas con las que Daniel aconsejó a sus sucesores en la dirección de la entidad, y que a la hora de redactar este comentario (10-08-2006) nada he escuchado al respecto, lo que me hace suponer que la actual directiva ha considerado como fecha oficial el 11 de Febrero de 1.957, que fue la fecha en la que se encargó a una comisión integrada por Pascual Navarro, Francisco Antonio Vera, Miguel Pérez, José Pérez y José Poveda, presidida por Francisco Prats para que gestionasen los trámites oficiales y constituir la sociedad.
No se ha considerado la fecha de la primera reunión que tuvo lugar en el aljibe “El Bicho” meses antes en 1.956, que es la fecha apuntada por Daniel Esteve. Para ser legalistas, el C.E.E. como sociedad, no existió oficialmente hasta el 6 de Septiembre de 1.958. Puede que sea esa la que celebre la actual directiva, desde luego a su libre albedrío sin atender el consejo y los datos que Daniel Esteve aporta en su libro “Memorias de un Presidente”

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Daniel Esteve

Prehistoria del Centro

"La del Alba sería..."


Todo movimiento por lo general, tiene un motor impulsor y una idea o filosofía que lo alimenta y encauza.

Corría el principio de la década de los 50, un hombre en Elda, de vocación pedagógica, enamorado y dedicado a la enseñanza, con tesón y por cuyas aulas pasaron cientos de jóvenes eldenses, que conservaron a lo largo de los años, el orgullo, la satisfacción, de haber sido compañeros en la Academia y alumnos de la misma. Don Juan Madrona, a quien todavía Elda no le ha dedicado merecido homenaje, que no tiene una calle (otros, desconocidos en la ciudad, la tienen). Este hombre inculcó a sus alumnos afición por la naturaleza, por la práctica del excursionismo y montañismo.Actividad que siguieron practicando en grupos afines y a lugares idóneos de nuestra geografía local, sin orden ni concierto, con la sola finalidad de pasar el día juntos y expresar con entera libertad sus pensamientos. Esto fue siempre básico en el excursionismo.

No quisiera relacionar nombres por temor a olvidar a algunos, pero están entre los 48 socios fundadores del C.E.E. Uno de ellos Oscar Santos, hombre idealista, ilusionado, con clara y futuras ideas, romántico, fue quien aunó estos grupos activos y los encauzó a un orden, fue entonces cuando se establecieron contactos con el Centro de Alcoy.

Un acontecimiento, un tanto anecdótico, les reunió en una clara actividad montañera. Un corredor noveldense había subido corriendo hasta la cumbre de los Chaparrales y nació con tal motivo una competición, en la que varios quisieron participar y que organizaron los deportistas de Novelda, a ella acudieron invitados estos grupos eldenses, y en la que alguno tomó parte. Los encargados del itinerario, su marcaje y cuidado se perdieron, no obstante se puede considerar como una de las primeras manifestaciones deportista-montañeras celebradas.

 


Camino del Cid, pioneros del C.E.E.


Todo este movimiento canalizó en una reunión celebrada en el Aljibe de Los Chaparrales (vulgo de El Bicho-algún día hablaremos del origen de este nombre) en donde se trató de una posible sociedad montañera.

Se había contactado con montañeros de Alcoy, que les ilustraron en las actividades que realizaba aquél centro. Incluso se celebró una actividad espeleológica, posiblemente la primera, en la sierra de La Almorquí, asesorados un tanto por los de Alcoy, en la que Pascual Navarro, con el escaso, casi nulo, material, efectuó un descenso y en cuya actividad compareció el Sr. Madrona, que demuestra el Laxo de unión con los antiguos alumnos y su afición a tales lides.

En la calle Gral. Saliquet nº 7, (propiedad de Rafael Brufal), se celebró la primea reunión de estos aficionados en la que se acordó cerrar contacto con Alcoy y tratar de formar en Elda una delegación de aquel grupo.

 


Curiosa foto, Guardia Civil incluida

Otro grupo de aficionados a la naturaleza, en Elda, acudía al Pantano y sus más asiduos los Tarzanes (Joaquín, Gregorio y Navarro), allí acudían también los “pioneros” de la montaña entusiasmando a aquellos, que se integraron. Se inició la confraternidad, el compañerismo, que siempre fue lema del C.E.E.

Madrona fue el motor que impulsó, y Oscar Santos, el romántico, el filósofo, que ordenó, estructuró y concienció, aquel movimiento deportivo que había de convertirse en algo interesante e importante en la vida de la ciudad a lo largo de décadas: EL CENTRO EXCURSIONISTA ELDENSE.

Daniel Esteve
Mayo 1.991

COMENTARIO de Juan Manuel Maestre
Este artículo de Daniel, es el único que se remite al nacimiento del Centro Excursionista Eldense. Su título de Prehistoria del C.E.E. es muy acertado. Es una pena que hasta la fecha no exista debidamente documentada y contada con mayor detalle la crónica de aquel entrañable e histórico tiempo.

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Daniel Esteve

Orígenes de nuestro escudo

Datos para la historia


Publicado en el boletín del CEE núm. 37 de Enero-Febrero-Marzo de 1.996

 


Corría el mes de marzo de 1.957. El grupo de fundadores del C.E.E. habían entrado en contacto con el C.E. de Alcoy, se reunían en la cueva del arenal, efectuaban, los escasos socios, sus salidas domingueras a las cumbres cercanas, colocaban buzones, convocaban un concurso y en una de aquellas reuniones informales se tuvo la idea de crear un escudo, un emblema que sirviera de símbolo.

Fue Santiago Payá Hernández, nº 708 de socio del C.E. de Alcoy y nº 14 del C.E.E., quien pensó y proyectó el citado escudo.

Presentamos en este trabajo los esbozos originales de aquel proyecto que, admitido por los escasos socios, fue aprobado como escudo oficial del C.E.E., que todavía perdura y que, siendo sencillo, es expresivo y muy representativo de nuestro valle.

Dichos bocetos del escudo fueron llevados por el Sr. Miguel Pérez Beltrán a su buen amigo el Sr. Álvaro Calpena que, como buen dibujante, fue el que le dio la forma y color definitiva.

Daniel Esteve Poveda


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Daniel Esteve
Memorias de un Presidente
Historia del Centro Excursionista Eldense 1956 - 1981



Tomo I

CREACIÓN Y DESARROLLO – 319 páginas
© Daniel Esteve Poveda – Caja de Crédito de Petrel – Ayuntamiento de Elda
Impreso en Gráficas Arenal S.L. Petrel en 1999 – 2 Tomos

Contenido:
Presentación (Manuel Serrano González – (Concejal Cultura Sanidad y Medio Ambiente Elda)
Fecunda labor social (Vicente Rico Navarro y Juan Poveda López – Caja de Crédito Petrel)
El Centro Excursionista, una gran familia (Rafael Tapia Valdés – CEE)
Prólogo (José Soler Carnicer – Presidente F.V.M. 1971-1978)
Pequeña introducción a una gran obra (Alberto Navarro Pastor – Cronista oficial de Elda)
Introducción (Daniel Esteve).
I El Deporte
II Montañismo I
III Montañismo II
IV Nacimiento del CEE
V Comienzo de la andadura
VI Crisis
VII Segunda etapa
VIII El Lido
IX Refugios
X Reyes Magos en montaña
XI Arqueología
XII Cumbres
XIII Sencillez y deportividad
XIV Primeras comuniones en montaña
XV Conflictos
XVI Nacimiento del Club Alpino Eldense
XVII Biblioteca
XVIII Ciudad Deportiva
XIX El Equipo
XX Las secciones
XXI Parque de Montaña “Daniel Esteve”
XXIII Anecdotario
XXIV Desastres
XXV Dimisión
XXVI Testamento
XXVII Prensa
XXVIII Ideas que no cuajaron
XXIV Cuadro de honor
Epílogo

 

Tomo II
CRÓNICA-APÉNDICE 279 páginas
© Daniel Esteve Poveda – Caja de Crédito de Petrel – Ayuntamiento de Elda
Impreso en Gráficas Arenal S.L. Petrel en 1999 – 2 Tomos



El contenido es una reseña cronológica que comienza en 1956 hasta 1981, e incluye un apéndice, Bibliografía y también un índice temático.



COMENTARIO de Juan Manuel Maestre
Cuando Daniel me entregó uno de los originales de esta obra y me invitó a la presentación del libro, respiré aliviado. El regalo de incalculable valor sentimental para mí, vino a liberarme de la promesa que un día le hice, para continuar esta obra, en el caso de que él no la hubiera acabado.

Afortunadamente “Memorias de un presidente” que hoy es una obra indispensable para el conocimiento de la historia del Centro Excursionista Eldense, y por lo tanto también para el montañismo local en sus inicios, fue preparada minuciosamente durante muchos años por su autor y vio la luz en 1999.

Es la crónica indiscutible de los 25 primeros años de la sociedad y a mi juicio como tal debiera haber sido presentada por la entidad y sin embargo Daniel, lejos de entrar en polémicas con el presidente que le precedió y su junta directiva, siempre ha dicho que no podía titularla como “Historia del Centro” porque la historia precisa de una mayor perspectiva...

Nadie se lo cree. Debió haber sido titulada como hacen todas las entidades montañeras del mundo que valoran su historia y a los hombres que la hicieron posible. Es tan absolutamente natural que los montañeros eldenses la definen así: “HISTORIA DEL CEE” y se mire como se mire, quiéranlo o no, sus detractores, la verdad sólo tiene un camino. Pero Daniel morirá siendo un caballero, alejando de la sociedad que ama cualquier atisbo de egoísmo o falta de honor y yo también callaré por respeto al que siempre cariñosamente he llamado mi “padre montañero”, pero como dijo aquél ¡Que no me vengan tocando mucho las narices!

Si tenéis ocasión haceros con estos ejemplares que son indiscutible obra de lectura y consulta sobre el montañismo local.


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Daniel Esteve

No hay obra sin Hombre

Publicado en el número 32 del Boletín del C.E.E. de Octubre-Noviembre-Diciembre de 1.994


Emblema del Centro Excursionista Eldense, Fundado en 1957


Esto no es mío. La historia da múltiples ejemplos de ello, pero en el Centro Excursionista he tenido oportunidad de comprobarlo. A lo largo de la historia del Centro, que cuenta con varias décadas, se han dado multitud de ejemplos. Quisiera desgranarlos, dar amplia reseña de ello, pero temo que mi memoria falle y deje algunos, pudieran ser que los de más importancia sin destacar y ello supondría una desconsideración, incluso una ofensa para personas interesadas, pero como se trata de un tema que debe destacarse, plasmar, resaltarlo porque con el tiempo se olvida, pasa a la historia y no es justo que el desvelo de ciertas personas quede sin recuerdo y el homenaje que merece.

El Centro Excursionista ha tenido verdaderas e interesantes pruebas de ello.

Hubo época que en el Centro llegamos a tener 32 secciones dedicadas a otras tantas actividades. Nos referimos a las décadas de los 50 y 60 del presente siglo. Época en la que era complicado desarrollar una actividad del género que fuera, con grandes limitaciones, y vigilancias, sin embargo nuestro Centro, ignoro por qué razón, tenía plena libertad y facultades para su desarrollo. Hay quien habla de dictadura, de restricciones, de censuras, y como Presidente del Centro, en aquella época, puedo decir con notable orgullo que esto no se dio en nuestra sociedad. Nadie nos exigió nada, nadie nos puso cortapisas de ningún género, jamás se me llamó la atención, como Presidente del Centro, a toda nuestra actividad del género que fuera.

Y en este ambiente se desarrolló en el Centro toda clase de actividades. Recuerdo que hubo una sección de cine forum, de teatro, que tras las actuaciones se organizaban unos coloquios con entera libertad de dialogo, llegando incluso a temas cruentos y violentos pero siempre en el más estricto sentido democrático, aquello fue, en cierto modo, el cultivo que luego en el cambio dio lugar a nuevas orientaciones democráticas.

Volviendo al tema: hubo secciones que se desarrollaron con pulcritud y razonamiento:

CORAL, hombre clave el Sr. Ballester. Sin él no hubiera conseguido el Centro, dentro de esta sección, sus triunfos provinciales e incluso internacionales, paseando el pabellón del Centro por nuestra nación y Europa.

Esa sección de FILATELIA, que gracias a Sierras, Alemany y otros llegó a un listón nacional tan alto, de tanta categoría y calidad, sin olvidar a quienes lo hicieron con anterioridad, poner la sección a punto del elevado nivel conseguido.

Esa sección de NATACION, con merecimientos provinciales y nacionales, gracias a quienes se desvelaron por ello. Son varios los que se ocupan de ello y lamentaría que alguien se molestara por no nombrarlos, pero sí quiero destacar a una persona, que olvidando ser empleado de la Ciudad Deportiva se excedió en sus obligaciones y contribuyó al desarrollo de la sección, hoy orgullo del Centro y destacado en sus atribuciones provinciales y nacionales. Se trata de Vicente Cabanes que lleva muchos años, no quisiera decir cuantos por temor a equivocarme, pero que gracias a él y a otros que colaboran con dedicación e interés, han dejado el pabellón del Centro muy alto. Sentiría mucho molestar a alguien, que también ha contribuido y no le nombre. Entre todos se ha llegado a la altura que hoy tiene el Centro.

Dentro del capítulo origen de este trabajo está Santiago Chorro, que elevó al Centro a la categoría nacional, e incluso a participar en campeonatos europeos. Él es nuestra insignia de Oro nº 1 del Centro.

Ni olvidar a Pepico Amat que dedicado al deporte y entrenador del equipo de balonmano, lo mantuvo en Primera División, dando todo lo que de él dependía en bien de este deporte y de nuestro Centro, él es la insignia nº 2 del Centro, amén de su dedicación al gimnasio y al entrenamiento de cuantos se entregaron a esta modalidad.

Y no podemos olvidar a Juan M. Maestre, Antonio Riquelme, Domingo Botella, y tantos y tantos (por favor no molestaros a quienes no os nombre, pero que estáis en mi corazón). Ellos fueron capaces de elevar al Centro en su aspecto de Montañismo y Escalada, a la más alta categoría nacional, recorriendo y escalando todas las montañas y paredes más impresionantes de nuestra geografía, la europea y la mundial, sin olvidar a nuestro hijo, el sin par, estimulante, ejemplar y querido CLUB ALPINO de Elda, al que queremos, apreciamos y del que nos enorgullecemos.

Y que podemos decir de esas secciones de FUTBOL, FRONTENIS, BALONCESTO, TIRO CON ARCO, etc. Etc. (y aquí hay muchos etc.) que tantos días de gloría dieron y dan, a nuestro Centro.

Tampoco quiero olvidar a ese equipo, dedicado a la redacción del Boletín Oficial del C.E.E., vehículo entre el Centro y sus socios, que gracias a él, nos enteramos de nuestra actividad. Y que de forma callada, abnegada, nos informan. No tienen obligación alguna, pero impregnados del espíritu de nuestra sociedad, se desviven por los demás, y ello es digno de encomio. Creo que bien vale una distinción.

Hay muchos más “hombres” que se desviven por los demás en Rabosa, en la Ciudad Deportiva, en las distintas y numerosas secciones, pero ni mi memoria, ni mi conocimiento actual de la marcha de la sociedad me da pábulo para destacarlo. Pido por ello disculpas a quien se pueda sentir ofendido por este olvido y me enorgullezco, de haberos presidido durante veinte años y haber contribuido en la medida de mis fuerzas y con mi máximo cariño, al desarrollo de vuestras actividades, en la que todos juntos, con amor, con cariño y deportividad hemos contribuido a este C.E.E., que es nuestro orgullo y nuestra razón de ser.

Daniel Esteve Poveda

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Daniel Esteve
Joaquín Payá González “TARZAN”
In Memorian
Publicado en el Boletín del C.E.E. número 27 de Marzo-Abril de 1.993
Socio nº 113, ingresado el 12 de Agosto de 1.959, a los 51 años de edad.

Curioso personaje enamorado hasta la saciedad de la naturaleza, que contemplaba llenando su soledad con exquisito y sensible espíritu que explosionaba en sentidas y emotivas manifestaciones literarias, que su gran timidez impidió se publicaran; creo que el Centro Excursionista, al que amaba, le hicieron vencer algo esa timidez, y recuerdo, con verdadero agrado, una charla que nos dio en aquellas memorables noches del local social, tratando sobre una escena de la vida en el primitivo poblado del Monastil, que más tarde plasmó en un trabajo literario que se publicó en el nº 8 del Boletín Informativo del Centro “Cumbres”, de 25 de Enero de 1.962, y que por su delicadeza, gran detalle y poética imaginación, traigo a colación en esta dedicatoria al amigo Joaquín que el día 4 de Abril actual nos dejó para seguir su ruta celeste al más allá.

El trabajo lo tituló “Los Neolitas”, y dice así:

Apretujados alrededor del fuego, los neolitas, hombres, mujeres y niños, comían ávidamente del asado de un caballo joven que en las primeras horas de aquel día de invierno habían dado alcance en una curva del río, cuando el animal, confiado, bebía en las claras aguas del Vinalopó.

Se aproximaba la tramitación del sol por el orondo Bolón. La tribu, acabado el yantar, continuó formando círculo alrededor del fuego. Ahora, la actitud de todos los individuos era tranquila; satisfecha el hambre, mirábanse sonriendo y algunos brazos varoniles buscaban cariñosos los desnudos hombros de sus mujeres. El fuego, mantenido por unos gruesos leños, seguía chispeante, exhalando un fuerte y excitante olor a grasa quemada. Así continuaría hasta que la noche se echara encima. Por lo pronto, las rojas cárdenas llamas, alegraban el colorido ambiente del pueblo neolita, cuyos miembros, unidos y semidesnudos, semejaba en el conjunto, una bellísima estampa salvaje.

Estas reuniones, acogidas por el dulce calorcillo del fuego, era de suma importancia en el aspecto social y cultural. Era el momento de mutuos cambios de impresiones; en él se daba resumen de la lucha y del trabajo de cada día y se elaboraban los proyectos para los días siguientes.

Este pueblo, fuerte, ya entrado en el camino del progreso comprendía ya el exacto sentido de la vida. Organizado y dirigido por un solo Jefe, se convertía en una sólida fuerza. Unidos se defendían contra las fieras, daban caza a los animales, los domesticaban, descubrían los primeros secretos agrícolas, pulían artísticamente los objetos líticos y de hueso y con sus rudas manos, revolucionaban la época primitiva construyendo con un puñado de barro una vasija.

El acontecimiento de todo esto, determinó en la Edad de Piedra toda una época; ¡La época neolitica! Cuyo resultado dejó ampliamente abierto el camino del progreso. Y en todos estos toscos cimientos, el principio del trabajo de nuestros hermanos neolita, se asienta la grandeza de la cultura del mundo actual.

Joaquín Payá 29-12-61

 


 

Como aquellas poesías que dedicó a todos los montañeros y a su amigo Manuel Díaz Cuenca:


“EL ASCENSO A LA MONTAÑA”


“AMOR AL ÁRBOL SOLITARIO”
El ascender a la montaña
es un ejercicio que fortalece,
templa el espíritu, y rejuvenece
al corazón, de espinas y cizaña.

¡Que grata la paz de la cima
bañada por la pureza del cielo!
la mente en ella se abisma
en el juego de la vida y del misterio.

Paseando por entre los pinares
o sentado cara al sol en una peña,
¡Cuánto que la naturaleza nos enseña
por medio de su silencio y cantares!

Al contacto con sus vitales elementos
nos sentimos más alegres y mejores,
más humanos, y en el pensamiento,
se fijan más puros los amores.

Hay que amar y conocer
al solitario árbol de la montaña.

Es casi siempre un añoso pino
hendido en las grietas y duras calizas,
de tronco rugoso, de brazos abiertos,
de mirada serena y pensativa.

Hay que mirarlo muy de cerca
y junto, muy junto a él respirarlo,
levantar al cielo los ojos y el alma
a través de sus finas y oscuras agujas.

Escuchar en el silencio profundo
la sinfonía del viento en la dura epidermis
cuando el cálido sol por el camino eterno
le envía el oro en su matinal saludo.

Hay que mirarlo en la hora augusta
cuando el astro trasmuta la dorada cima
y un desfile de nubes de hieráticas formas
preludian el triunfo de la estrellada altura.

Hay que amarlo y admirar su fortaleza
y sentir su soledad en la roca dura.

 

En Enero de 1.972, cuando paseaba por las inmediaciones de la vía férrea, con su perrita “Enjoma”, cercano a su residencia en el Pantano, al intentar salvar al animal de ser arrollado tuvo la mala fortuna de ser lanzado por la locomotora, ocasionando su caída rotura por varios sitios del brazo derecho y magullamiento general. Trasladado a Villena en el propio tren y más tarde ingresado en el Hospital Provincial de Alicante. En Junta Directiva de 11 de Enero de 1.972, teniendo en cuenta que el Centro Excursionista constituye una gran familia, no puede permitir que uno de sus miembros sufra penuria, y se acordó abrir una suscripción para atender sus mínimas necesidades y ayudarle hasta que se resuelva su situación. Destacó en ello los alumnos del Colegio Academia Vera a quienes se les felicitó en persona de su Director Don Pablo y el 19 de Junio de aquel mismo año, se le hizo entrega de una placa de reconocimiento y agradecimiento por su rasgo humanitario. Trascendió a la prensa y se recibieron donativos hasta del extranjero.

Colaboró intensamente con la Sección de Arqueología del Centro, tanto en excavaciones como en estudios y archivo, y laboratorio o taller de reconstrucciones. Formó parte del equipo que estudió, preparó y publicó la Carta Arqueológica de Elda.

Aparece en la placa que se fijó en el Museo Arqueológico de Elda, cuando se hizo entrega del mismo a la ciudad, en su representación genuina: El Exmo. Ayuntamiento, y en la que figura la lista de los componentes de la Sección Arqueológica del Centro. Dedicó un trabajo a los excursionistas, fiel reflejo de su amor a la naturaleza y su profundo y sensible espíritu en su contemplación, y dice:

 

“LOS OJOS SON VENTANAS POR DONDE ASOMA EL ALMA PARA VER”

Delante de tus ojos tienes el libro más útil y bello del Universo. Un libro viviente, con todo el maravilloso movimiento de las Leyes Naturales. Este libro es la naturaleza. Si sientes amor por ella, si sabes admirarla, hallarás un tesoro de conocimientos y salud que te hará feliz.

La excursión a la montaña o al valle, te pone en contacto con la naturaleza, y es de desear, que al propio tiempo que vigoriza tu cuerpo, fortalezca tu espíritu y cristalice en él la chispa divina de superarte como hombre.

¡Que bello es admirar un paisaje; observar el diminuto insecto, escuchar el lenguaje alegre de los pájaros; detenerse y pensar en el guijarro que ha rodado de la montaña, etc. Etc.! Yo deseo para bien tuyo, que te pares un poquito y mires con atención los delicados colores de las flores y escuches en silencio la voz profunda de la fuente.

En la naturaleza todo es interesante, todo es creado para cumplir su cometido en la vida; lo mismo la humilde planta que crece a orillas del camino, que las esplendorosas constelaciones de estrellas que brillan en el cielo.

¿Y cuanto de sentimiento humanitario se adquiere viviendo entre los elementos vitales que constituyen la fuente de la vida! El hombre, en la naturaleza se vuelve más humano, más sencillo; anida en él mejores pensamientos, siente más amor por todo lo creado.

Si te agrada la ciencia natural en las innumeras páginas del tiempo, hallarás el secreto de las edades por las que ha pasado nuestro planeta. En todas partes se revela el testimonio de la vida pasada y presente; el estado fósil de las criaturas que nos precedieron; los cataclismos que le han dado forma a la redondez de la Tierra; a los seres infinitos que hoy constituyen el aporte material y espiritual de la continuada progresión.

Sí, querido excursionista, comprende la alegría que nos produce la excursión a la montaña, cada excursión es un nuevo retomar en los brazos amorosos de nuestra madre, la Naturaleza. En su sano ambiente nos sentimos más anchos, más libres, más dichosos. Sí, ámala, solázate viviendo unas horas felices, respirando a pleno pulmón la pureza del aíre; baña tu cuerpo en las energías solares y las aguas vivas; mira con simpatía a todos los seres animados. Ama la Naturaleza querido excursionista y serás bien compensado.

 

Causó baja en el grupo de los “Tarzanes”, del que queda Gregorio y Navarro.

Fue un hombre bueno que nos deja un dulce recuerdo de amistad.

DESCANSE EN PAZ

D.Esteve – Abril-93

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Daniel Esteve
José Pérez Martínez “Pepito Pérez”

Socio fundador nº 22 del C.E.E.

 


En 1957

 

IN MEMORIAM

Fue miembro de la comisión designada por el centro para realizar las gestiones precisas en la creación oficial del mismo. Perteneció a la Junta Directiva Provisional.

Fue elegido para vocal de la primera Junta Directiva del C.E.E. en 8 de diciembre de 1.958, siendo designado por la misma como vocal de Camping, al frente de la cual realizó innumerables actividades, época en la que esta sección tuvo notable éxito y gran número de participantes, valiéndole la concesión del Premio a la actividad montañera, entregado en el acto celebrado en la Sala Rex en 12 de marzo de 1.959.

Enamorado del Centro, en el que colaboró con entrega y entusiasmo, aportó ideas e iniciativas: sugirió, en Junta General Ordinaria de 5 de julio de 1.959, la instalación de un cepillo pro-biblioteca; propuso para bibliotecario a José Poveda Yago, demostrando su celo por este medio cultural, que siempre presentó inconvenientes y que no se desarrolló a lo largo del tiempo del C.E.E., en la misma Junta General propuso que se estudiara la concesión de una póliza de seguro colectivo de accidentes.

Por unanimidad se le nombró vicesecretario del Centro y también secretario de la Acampada Provincial otorgada para celebrar al Centro.

Por sus desvelos y entrega sincera y entusiasta al centro, se le concede mención honorífica, que se le entrega en el acto celebrado en la Sala Rex el 7 de mayo de 1.961.

Fue en varias ocasiones, miembro del Jurado Calificador de premios, con vigencia anual.

Encargado de la venta, en sorteo entre los socios, de las tiendas de campaña, cuando se acordó por la Directiva la eliminación de las mismas por sus problemas. Con Alfonso Navarro, Rogelio García, Luís Blasco, Juan Español, Alberto Beltrán, Pedro Ortega, Oscar Santos e Ireneo Juan, formó parte de la comisión designada por Junta General Ordinaria de 19 de junio de 1.964 para el estudio sobre la adquisición, en propiedad, de un edificio para local social.

Propuso la creación de un bar en el local social para creación de ambiente.

De nuevo en 16 de julio de 1.965 se le nombra vocal de Camping.

Colaboró en cuantas marchas, campamentos y actividades montañeras se desarrollaron en el Centro, en sus primeros años. Prestó auxilio a los participantes en la marcha nocturna al mar del 28 de agosto de 1.972.

Molestias y enfermedades de los últimos años le tuvieron algo alejado del Centro, aunque aún se le veía en ocasiones con Francisco González “Villena” (q.e.p.d.), hasta que cruenta enfermedad lo alejó de nuestra compañía y el 18 de julio descansó en el Señor.

A su esposa e hijo, también montañeros, mejor campistas, a quienes se les veía en cuantas actividades de este género, tanto locales, provinciales y regionales se celebraban, nuestro más sentido pésame y grato recuerdo por su amor a la montaña y al Centro. Descanse en paz.

Daniel Esteve Poveda
Presidente honorífico del C.E.E.

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Daniel Esteve

Sencillez y deportividad

(Datos para la historia del C.E.E.)

A Ricardo Montesinos

En el montañismo regional hay creado un problema.
Anualmente se celebra una Acampada de la que se encarga una sociedad montañera de la región:
I.-
En Pí Alt. 1.959.
II.-
En Aitana. 1.960.
III.-
En Castellón de la Plana (Desierto de las Palmas). 1.961
IV.-
En Alcira. Valle de la Murta. La Casella. 1.962.
Realizadas por Centros Excursionistas de Játiva, Alicante, Castellón y Alcira. Cada cual con mayor esplendor, en sitios asequibles, populares, de fácil acceso, como corresponde a Acampadas, pero lejos del sentir montañero, austero y deportivo, son más bien reuniones masivas, de solaz esparcimiento, de animados fuegos de campamento y familiares, en donde el acampador goza de la naturaleza del lugar y de su libre albedrío, sin más miras montañeras; los organizadores se esfuerzan en facilitar actuaciones y hacer grata la estancia a cambio de complicaciones y de dispendios económicos que elevan los presupuestos e impiden a cualquier Centro concebir propósito de organizar.

El gasto de la IV Acampada en La Casella fue del orden de las 40.000 pesetas (año 1.962), en ella hubo atracciones multitudinarias, con tablado de música y bailes folklóricos, alumbrado y concurrencia de centenares de personas que acudieron de la vecina ciudad de Alcira.

Fue entonces cuando nos propusimos dar un giro de 180 grados a lo establecido, en lo que había desbocado aquella entrañable actividad, la más importante de nuestro montañismo regional.

Había que cambiar y lo propusimos a la Federación que nos dio disco verde convencida de su necesidad.

Se cambió Acampada por Campamento, se huyó de lugares fáciles y se elevó a la montaña. Había que ascender a nuestro reino deportivo; buscar lugares de no fácil acceso, a donde se llegara con relativa dificultad y en cuyos Campamentos se desarrollara nuestra actividad, excursiones que nos permitieran conocer el lugar y en el que tuviéramos nuestra convivencia y, sobre todo, que cualquier Centro, por humilde que fuera no se sintiera desplazado y pudiera ofrecer con sencillez lo mejor y más agradable de su zona y con escasos medios llevarlo a efecto.

Con este lema de SENCILLEZ Y DEPORTIVIDAD iniciamos la no fácil andadura del V Campamento de Montaña del Reino de Valencia, y con esta base y condición indispensable, solicitamos, y nos fue concedida en la Asamblea de Presidentes, en La Casella, la organización de esta V edición, que en principio fue Acampada y que cambiamos por el de Campamento.

No fue sencillo. Conocido nuestro espíritu mediterráneo, y más nuestro noble sentir eldense, se pretendió en principio desbordar las anteriores ediciones de esta actividad y deslumbrar a los que asistieran, a toda la región, por entender, como siempre hemos pensado, ser los mejores. Había que luchar contra ello, desviar intenciones y propósitos y relegarnos a nuestro lema de Sencillez y Deportividad. A nivel popular y universal sin discriminación alguna, convocamos opiniones y reuniones, todos pudieron opinar, proponer y discutir. Se celebraron a campo abierto, ampliamente democrático, diálogos, conversaciones, propuestas, y ello a lo largo de meses, sin llegar a concreción alguna. Hubo propósitos inusitados, fantásticos, como la de (y no voy a dar nombres) celebrarla en El Poblet, montar un tablado en donde actuara la Banda de Música de Elda, la pinada iluminada con luces de colores, elevar la pared del pantano y llevar barcas que sirvieran de solaz esparcimiento a los acampadotes, amén de la pertinente propaganda que atrajera a los ciudadanos de nuestra población.

Estábamos a finales del año 1.962, a un paso de su realización y toda la fuerza se nos iba en palabras y tiempo inútilmente perdido.

Hubo que designar un equipo que se responsabilizara y trabajara en tiempo y forma.

Recorrimos nuestra zona y hubo que desecharla por no hallar lugar idóneo.

La normativa era que el Centro organizador pudiera desarrollar la actividad en el lugar que eligiera. Era base primordial que el paraje fuera de montaña, de elevada situación, de no fácil acceso a vehículos, centro de excursiones, marchas, escaladas y en el que se pusiera a disposición de los acampadores, vituallas y medios necesarios, itinerarios, guías para que aprovecharan el tiempo en actividades montañeras y la de descanso en instrucción y fuego de campamento, improvisado y natural.



Paraje de Fontanelles
Lo hallamos en Fontanelles, del término de Biar. Los antiguos viveros del Distrito Forestal es el lugar elegido. Situado a 875 metros de altitud, 2º, 57`y 40`` de longitud, y 38º, 38`y 56`` de latitud; Coordenadas Lambert y 857,4 y X 454,5. Estribaciones de Sierra Mariola, tiene orientación de SO a NE y ofrece alturas superiores a mil metros: Cabezo Gordo (1.061), Loma Rasa (1.029), Fontalbres (1.023), Cerro de la Cruz (1.154), Vista Bella (1.112), Alto de los Castillones (1.169), Cabezo de la Silla (1.186) y Reconco (1.206).

Se obtuvo permiso del Servicio Forestal del Estado (hoy ICONA). Lugar idóneo, de complicado acceso en aquel entonces, con pobre caudal de agua, pero suficiente bien administrada y organizada como se demostró y una zona bellísima poco conocida.

Desde el Santuario de Biar, donde quedaban los vehículos, un tractor trasladaba los equipos al Campamento, un economato puso a disposición de los acampadores toda clase de artículos alimenticios (Genaro Vera y su familia se ocuparon de este menester que salió a la perfección).

Una marcha sistema Dufour, excursiones con guía, escaladas en peñones próximos con intervención de equipo de socorro de montaña y fuego de Campamento hizo que la permanencia resultara un éxito y se consiguiera que durante el día los montañeros estuvieran entretenidos en actividades, el Campamento vacío y por la noche la actividad de fuego nutrida y amena.

Se había conseguido nuestro propósito que también lo era de la Federación y en la que estaba interesado la Nacional. A ella acudió Eduardo Calvo de la Riba, Secretario Nacional que quedó prendado de lo mucho conseguido en el cambio de actividad y con los pocos recursos que contamos, pero en lugar de montaña media incomparable.

Y en cuanto al presupuesto hubo unos gastos de 7.914 pesetas y se ingresaron 5.875 pesetas, con un déficit de 2.039 pesetas, que se debió especialmente al pago que se hizo al Distrito Forestal por dieta y locomoción del Ingeniero a la entrega y retirada del lugar que importó 1.340 pesetas, no corriente en esta actividad y que hubiera convertido el saldo normal en 699 pesetas, muy lejos de las 40.000 de La Casella.

SENCILLEZ Y DEPORTIVIDAD, éste, que fue el lema de este Campamento, se convirtió en lo sucesivo en el lema de nuestro Centro.

Las cosas sencillas, sin complicaciones, siempre pensando en el más débil, y siempre pensando también en nuestro deporte, el montañismo, para el que nada hace falta, unas buenas botas y una mochila, en todo caso, y mucha ilusión y ganas.

He dedicado este trabajo a Ricardo Montesinos porque él, con su equipo, su tenacidad y entusiasmo, hizo posible que a la clausura del Campamento a cada montañero se le entregara un ejemplar del número 23 del Boletín Informativo CUMBRES, edición especial editado por el equipo móvil en el mismo Campamento en la tarde del día 22 de Abril de 1.963, cuando se estaba realizando la Marcha sistema Dufour.

He traído a colación este momento de nuestra historia en la que dimos una orientación al montañismo que se desfasaba, trayéndolo a sus cauces, marcando una directriz, que perdura, por ser esencia del mismo, como tantas otras en las que influimos, sin algaradas ni aspavientos, en el ritmo de nuestro deporte, como en otras oportunidades os iré dando a conocer.

Amigo Ricardo, que te ayude en tu convalecencia este recuerdo a tu entrega por nuestro deporte, que sin duda ha llenado los mejores años de tu vida.

A continuación, extracto unas intervenciones del Secretario Nacional, señor Calvo de la Riva y del Presidente de la F.V.M., Antonio Daza, plasmadas en aquel Boletín número 23, editado en el Campamento por el equipo móvil de CUMBRES.
Portada del Boletín Extraordinario de CUMBRES
Portada del Boletín Extraordinario de CUMBRES
Pincha para ver la imagen ampliada
Pregunta al señor Daza:

__¿Qué te ha parecido el desarrollo del V Campamento y si éste ha seguido la idea que la Federación tiene para esta clase de actividad?

R.__ La Federación había depositado toda su confianza en el C.E.E. para la organización de este V Campamento y de modo alguno se ha sentido defraudada, éste ha sido el resultado del esfuerzo de toda una Sociedad que se ha volcado de lleno para darle a nuestro Campamento sencillez y, a la vez, mantenerlo dentro de la categoría a que se ha hecho acreedor. El lugar elegido francamente bueno, en el que con medios, casi por completo naturales, se ha realizado todo.

P:__ ¿Crees que este Campamento no lo podría organizar cualquier otro Centro de la Región por muy modesto que fuera?

R.__ El C.E.E. nos ha demostrado que sí, con esto no quiero decir que sea una Sociedad modesta, sino que ha puesto todo su interés y lo ha conseguido, en hacer un Campamento que sin grandes dispendios económicos no desmerezcan de la categoría que nuestra Región tiene, como también nos confirmó el Secretario de la F.E.M. Es decir, cualquier Sociedad de nuestra Federación consideramos puede realizarlo sin que ello signifique un problema de tipo económico, barrera que en la mayor parte de las ocasiones se podría haber hecho casi infranqueable para alguna de nuestras Sociedades. Así, repito, cualquiera de nuestras Sociedades está en condiciones de realizar nuestro Campamento Regional.



Daniel Esteve y su esposa Josefina Villaplana durante el campamento regional

Asistieron 412 acampadores pernoctando, 98 tiendas montadas y 21 Sociedades asistentes.

Rafael Roca, Delegado que fue de la F.V.M., antes de la creación de la F.V., compuso una poesía en aquella ocasión que, por su belleza, quiero plasmar a continuación:

 

AL CASTILLO DE BIAR
(Evocación triste)

¡Ah! ¡Señor Alcalde si vieras tu Castillo!
¿Dónde están tus soldados?
¿Dónde está tu servicio?
Las techumbres hundidas
la poterna cegada
y la solitaria almena
sin pendón engalanada.

Con este aire de romance
tan propicio del mediove
empiezo a contarte, amigo
lo que vi., por fuera y por dentro.

Por fuera, la montaña,
rocas, gavilanes, romeros
y un sol de fuego que abrasa
a quien va por el sendero.

En silencio la barbacana,
las torres, mochas por el cierzo
el portalón de entrada
sin centinela al acecho.

Las caballerizas sin alazanes,
los salones desiertos,
las yerbas parásitas
moradas por dentro.

El vencejo en el alero
único ser despierto.

En el patio de armas
no espera el palafrenero,
los señores se marcharon
cabalgando con el viento.


Daniel Esteve
Mayo 1.989


Comentario de Juan M. Maestre

El artículo fue publicado en el Boletín Informativo número 4 del Centro Excursionista Eldense, correspondiente a Mayo-Junio de 1.989 y es algo más que el relato de aquel Vº Campamento Regional, pues supuso dar un giro al estilo que los excursionistas estaban dando a las Acampadas del reino de Valencia. De este artículo se desprenden las ideas de un montañismo más deportivo y menos contemplativo, más austero y acorde con el sentir montañero de “todas las épocas”. No ha cambiado el sentir del montañero. Nunca ha cambiado, aunque algunos lo pretendan. Hoy también se equivocan quienes traen la competición y la masificación a un deporte donde no existe tal enfrentamiento, ni tal deseo de manada de borregos. Le llaman montañismo, porque son tan burdos y toscos de sesera, que a falta de otras luces, se quedan donde están para sacar el provecho que puedan. Podrían haber inventado un deporte nuevo, pero no tienen la clase suficiente que hay que tener para hacerlo y hambrean, empobreciendo todo lo que tocan.

Debió ocurrir así también en aquellos años, cuando “los mismos” (se regeneran por ciclos estos parásitos) empezaron a convertir el contacto con la naturaleza en un circo, hasta que el Vº campamento mandó a hacer puñetas a los mercaderes del templo y devolvió su esencia al montañismo. Daniel fue uno de aquellos que se atrevieron a cortar de raíz aquellas “fiestas” en la montaña. No comenta Daniel en su artículo detalles significativos, como la prohibición de hacer sonar la radio en alto o participar en los fuegos de campamento a profesionales, aspectos que ya estaban siendo habituales en aquellas acampadas.

Nos da una idea, aunque levemente y sin estridencias de las batallas que tuvieron que librar con aquellos señores de la comodidad, pero finalmente, aquella batalla, en aquél ciclo, la ganó el montañismo, desterrándolos. Quiera Dios que pronto podamos volver a echarlos, hoy son adictos a la Visa, y ocupan el poder. Chupópteros federativos, la lacra actual que quiere oprimir al montañero. Pero, como ayer, siguen equivocándose, al montañero no le oprimen, pues no llegan ni a verlo de lejos, encerrados en su espejismo de circo. No lo saben. No pueden saberlo. Como aquellos, estos de hoy tampoco son montañeros

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Daniel Esteve
Parque de montaña “Daniel Esteve”
Bodas de plata de su creación – 1.971 – 1.996

Publicado en el Boletín del C.E.E. en los números 38 de Abril-Mayo-Junio de 1.996 y 39 de Julio a Diciembre de 1.996

Rabosa es una zona montañosa ubicada en el término municipal de Petrel, circundada por Cachuli, Calafate, los Rasos de Catí (Peñas Montesas), Las Ventetas, Las Almadravas y Foya Falsa.

Lugar en el que anhelaba tener alguna obligación de visitarlo, con asiduidad, encariñar a la gente montañera hacia estos lares tan singulares de nuestra geografía montañera.

Hubo oportunidad de arrendar una cueva, con pretensión, y ánimo, de adquirir su propiedad, para ilusionar a los montañeros.


Entrada al Parque de Montaña Daniel Esteve
Una de las encantadoras noches pasadas, con mi esposa, en la finca de sus padres (en aquel entonces), de Las Almadravas, coincidí con Trifón Martínez, vecino de Benimaclet, empleado de la Tabacalera, y propietario, en documento privado, de la cueva de Els Nadalets, al pie de los Castellarets, en una accidentada, y apartada vertiente, que desde el collado de Nadalets, desciende, vertiginosa y difícilmente, al nacimiento, balsa y antigua huerta dels Nadals (perteneciente a Las Ventetas, que fueron propiedad de mis padres hasta el año 1.943); digo, que en una de aquellas veladas invernales, al amor de la lumbre, buena y acogedora cocina baja de toda casa de campo (de las que ya no se puede disfrutar), conseguí del señor Martínez, presente, que arrendara al C.E.E. su cueva.

El arriendo era sencillo: adecentar, cuidar y proteger la cueva y sus aledaños, con obligación de dejársela libre en la época de caza.

Aquello fue la “cuña” para su posterior adquisición. La arreglamos, acondicionamos, amueblamos y realizamos cuantos trabajos de albañilería fueron necesarios. No creo que su propietario hiciera uso de la cueva; y un buen día nos ofreció su compra. El precio fueron 8.000 pts. No había más título que un documento privado, el vendedor había fallecido y por tanto había adquirido su condición de público.

Además de la cueva había unos terrenos, bancales en escalinata hasta el barranco, perdidos y los aledaños montañosos. Unos 100 jornales de tierra.

Se otorgó escritura el 29-10-64 y pude conseguir su inscripción en el Registro de la Propiedad como finca nueva.

José Navarro Méndez, constructor de obras, y socio fundador del C.E.E., dirigió las obras, sencillas: pavimento del suelo, refuerzo de paredes, saneamiento, arreglo del aljibe y fortalecimiento de la puerta, amén de una serie de trabajos que se realizaron en la explanada y el lugar que llamábamos “solarium”, sitio donde daba el primer sol de la mañana y en donde plácidamente almorzábamos en aquellas mañanas invernales.

El acopio de materiales era dificultoso. Hasta el collado de la Almadrava se llegaba en vehiculo, pero a partir de aquí, hasta la cueva, el sendero era muy accidentado, difícil, con pasos obligados. Había una zona de descanso, una pequeña oquedad, en donde almacenábamos el material para, en segunda expedición, llevarlo a la cueva, por el “paso de Otelo” (así llamado por el vértigo que el amigo Otelo tenía).

Los sacos de cemento, de 50 kilos, se dividían en dos de 25 kilos, y con unos arneses especiales, y a la espalda, se transportaban, y lo mismo los ladrillos, el yeso, y cuanto era necesario, como más tarde las camas o literas que adquirimos ex profeso, o las mesas, bancos y demás enseres y utensilios que allí llevamos.

Y no digamos del agua necesaria, que se subía desde la rambla y nacimiento de los Nadals, en bidones, y con gran esfuerzo, por aquel endiablado sendero, hasta la cueva; y no digamos de la arena precisa que había también que subir de un rincón, de vertedero, donde la había y que sin senda y por las inclinadas vertientes se subía a la cueva.

Fueron días inolvidables, llenos de ilusión, en los que el C.E.E., lleno de vida y de alegría, contribuía, masivamente, sin complejo, sin reparo y con verdadero entusiasmo.

La primera piedra ya estaba colocada, ya no nos podíamos ausentar de esta zona.

Se hicieron otras tentativas; quisimos arrendar Mirabuenos, entablamos contacto con su propietaria y con su administradora en Petrel, sin éxito alguno. La usaba en el verano, ilusionadamente, y no había cabida para nuestra intención.

A nivel de Federación, insistimos en la conveniencia de obtener, construir y desarrollar un albergue o refugio de montaña, y a tal fin localizamos La Melonera, al pié del Maigmo, cerca de la “Font Trová” (hoy seca). Gestiones ante el Ayuntamiento de Tibi (a cuyo término municipal pertenece), ante la propia Federación Valenciana de Montañismo, Distrito Forestal del Estado (hoy ICONA), dieron como resultado que se nos concediera la pertinente autorización de todos los organismos, y la formulación de los contratos y permisos correspondientes.

Entendíamos que el lugar estaba distante de Elda, que aquello debía tener carácter provincial, y mejor regional, y así lo enfocamos. La Federación Valenciana estaba en sus principios, inclinada a ello. La visitaron, dieron su visto bueno, pero cuando llegó el momento de aplicar el hombro, y el bolsillo, nos quedamos solos, y aquello no nos gustó, y entendimos que nuestro Centro tenía muchos problemas y trabajos a realizar, y no era aconsejable gastar energías, y economía, cuando la precisábamos para nosotros.

Nuestro abandono, y la falta de interés de la Federación, trajo consigo que un día el Ayuntamiento de Tibi, alegando que no habíamos hecho uso de la autorización anulaba ésta y dejaba sin efecto cualquier idea u otra que tratáramos, o quisiéramos, realizar en “La Melonera”.

Hubo otra zona, o finca, que en principio nos agradó; al pie de Las Hermosas, a la entrada de El Esquinal, no lejos del “Pozo del Carlista”, ni de la subida a las Hermosas. Lugar que facilitó Ricardo Montesinos. La casa empezaba a deteriorarse, tenía un aljibe, junto al camino. Pero la idea no prosperó, y se abandonó.

Seguíamos circunscritos a esta zona, estimando que nuestra mejor zona para la idea concebida se encuentra entre Castalla, Agost y Petrel.

En una excursión por Catí, Rabosa, Rincón Bello y Almadrava, almorzamos en Rabosa, junto a la balsa, antiguo lavadero, donde idealicé el lugar y pensé que era el apropiado para lo que pretendía. Lugar montañoso, bastante accidentado, extensas pinadas, nacimientos de agua y buena edificación. Aislado, a donde se llegaba con dificultad, y que no conduciendo a ningún lugar, era solitario, ameno, en plena naturaleza y centro de buenas excursiones.
En agosto de 1.961, en el Campamento Nacional de Alta Montaña, organizado por la Federación de Huesca, y por Montañeros de Aragón, en Granja de Viados, término de Plan de Gistain, junto al nacimiento del río Cinqueta, tuve oportunidad de conocer a José Ricardo Abad, ingeniero agrónomo, presidente de la Federación de Huesca, Jefe del Campamento, sobrino de los fallecidos propietarios de Rabosa, que solía, en los verano, venir a Novelda, de donde era oriunda su familia.

Hicimos buena amistad que perduró por nuestra afición a la montaña. Solíamos vernos algún verano. Ambos pertenecíamos a los pioneros de la montaña, a aquella época en que pasar por un pueblo en pantalón corto y mochila era una aventura. “¡Agárrelo! ¡Que no escape!”, le decían a Ricardo, cuando en este atuendo regresaba de Rabosa y pasaba por el paseo de la Explanada de Petrel. O cuando iba yo de la Pedrera a Cabreras, y cruzaba el pueblo de Sax: “¿De donde se ha escapado éste?.

Me hablaba del compromiso de venta en documento privado, a un argelino, “pier noir”, sin duda exiliado aquí, que tan sólo había entregado una cantidad, e incumplido el resto del contrato. Pensando que al final podría ser la resolución del contrato, me aventuré a solicitarle la adquisición de la finca para C.E.E., y que en su caso contara con esta petición.

En 1.971 me indicó que mi pleito con el argelino se había ganado, que había quedado el contrato rescindido, y que salvo un compromiso con cierto señor, podía contar con la compra, transcurridos 30 días que de plazo había dado al mismo.

Quiero creer que dicho interesado era D. Enrique Payá Testor y D. José Navarro Gallego, ya que por aquellas fechas, me llamó por teléfono para indicarme si Rabosa me interesaba a mí, o al Centro Excursionista, y al decirle que al Centro, me indicó que dejaba vía libre y se retiraba de la oferta.

Transcurridos los 30 días, Ricardo Abad me indicó que la finca era para nosotros. No habíamos tratado de condiciones, y si quiero destacar que Ricardo Abad me dijo, que como buen montañero y amigo de la naturaleza, no autorizaría urbanización alguna en Rabosa, y quien mejor defendería su idea era el Centro Excursionista.

Vino a Elda, y en mi despacho, en la mañana del día 24 de Octubre de 1.971, se establecieron las condiciones, sencillas del todo, y como correspondía a la idea que ambos embargaba. Precio, dijo Ricardo, el mismo del argelino: 800.000 ptas. Se entregó una buena cantidad y el resto a la firma de la escritura.

Se hizo público. Apareció en la prensa en grandes titulares y días después hubo interesados que ofrecieron grandes cantidades. Rabosa fue un “milagro”. Uno más en la historia del Centro Excursionista.

Lo complicado vino después, para mí, profesional del Derecho, “quijote”, ante el problema que se me avecinaba para dar legalidad a todo aquello.

Los propietarios, fallecidos sin hijos, nueve estirpes interesadas, de ellas varias fallecidos sus cabezas de familia, y un total de 29 herederos, Sobrinos. Sinceramente, a mi despacho, viene un cliente con tal problema y veo la forma de escaparme del compromiso, pero por el C.E.E., y en una idea preconcebida por mí, tenía la firme obligación de darle término felizmente.

Varios meses se tardó en la tramitación de los expedientes obligados, y después la autorización, los poderes notariales de los 29 herederos, diseminados por el mundo, el más cercano en Novelda y el más lejano en Venezuela.

Efectuada la agrupación de fincas y el aumento de superficie de las mismas se otorgó la pertinente escritura ante el Notario de Elda, don Ángel Hijas Palacios. Y no termina aquí la cuestión, pues a continuación, había que luchar contra el fisco, que reclamaba, lógicamente, el impuesto correspondiente. Teníamos, entonces, una Ley del Deporte, creada por Elola, un auténtico “Quijote” del Deporte, que era un poema, no me cansaré de decir que el preámbulo de la Ley del Deporte era algo consustancial, enorgullecedor, noble, sincero, austero y apropiado a las circunstancias y necesidades del momento.

En ella encontré resquicios para interesar la exención, y ayudado en la empresa por el entonces Notario en Elda, don Alfonso Fernández Hernández, y el Liquidador del Impuesto de Derechos Reales y Registrador de la Propiedad de Monovar, Don Miguel Manteca, montañero, magníficos amigos, me dieron la pauta para el otorgamiento de los instrumentos públicos y obtener, en definitiva, la exención, que también fue extensiva a las comparsas y obras de la ciudad Deportiva.

Se había conseguido plasmar mi ilusión, guardada a lo largo de más de tres años, en completa reserva y silencio. Se había conseguido plasmar una idea: Que cualquier persona del valle tuviera una propiedad en la que pasar días y temporadas, en plena libertad, sin necesidad de “lanzarse” al peligro de las carreteras y aglomeraciones, ni al socorrido abuso de amistades con casitas, o chalets, o terrenos en el campo. Y además en el sitio idóneo, prefijado, en la zona montañosa ideal de nuestra región, y por añadidura, limítrofe con terrenos del ICONA, que alargaba más nuestro parque.

De su desarrollo, de las construcciones allí realizadas, etc. No voy a extenderme porque es conocida de todos, estimada, usada y disfrutada, así como de ser parque público, libre para todos, sin más limitaciones que las del respeto a los animales, plantas y cimas. Con unas Normas y Reglamento que el público que acude no tiene en cuenta ni respeta, convirtiéndose ya en un vicio que será difícil de encauzar, pero que sí debiera intentarse. Ello se debe a la benevolencia, nobleza, entrega y servicio a los demás de sus propietarios, los socios del C.E.E., a su hermandad.

Pero esto no es el tema que nos ocupa.

Francisco Poveda y Francisco González, Paco “Caracol” y “Villena”, fueron los encargados, con la Sección de Veteranos, de estudiar, plantear y desarrollar el programa a realizar.

En la Junta General Extraordinaria del 27-11-71, el socio fundados nº 2 del C.E.E., Oscar Santos González, manifestó textualmente: “Que siendo la obra del Parque de montaña de Rabosa, una obra de tanta envergadura, que tanto beneficio ha de proporcionar al pueblo de Elda, y habiendo supuesto su consecución un trabajo laborioso y de entrega, realizado personalmente por el presidente, propone que con motivo de cumplir el mismo 10 años al frente de la presidencia del C.E.E. debe dicho parque llevar el nombre de “Parque de montaña Daniel Esteve”. Me opuse, pero la General manifestó, unánimemente, que los acuerdos que la misma tomaba son los que han de tener valor y no la opinión personal. Se aprobó.

El 8-12-72 se bautiza en Rabosa al hijo del socio, oftalmólogo, Dr. Juan Calvo Castro, por el sacerdote de San Francisco de Sales, don Francisco Coello, y se le impuso el nombre de Juan María (hoy es ya médico). En tal ocasión, y motivo, se recogieron 3.566,50 ptas. Con destino a la campana de la ermita.

En 5-6-73, se giró visita al Patrimonio Forestal del Estado (hoy ICONA), delegación de Alicante, tratando de la repoblación forestal, y fueron tantos los inconvenientes y condiciones que llegaban a no permitirnos actividades deportivas, y quedar hipotecados por espacio de 75 años, que lo dejamos estar.


Ermita de Rabosa
En 4-3-75 se aprueba el Reglamento del parque de montaña.

En 3-4-75, la Delegación Provincial de Alicante de E.F. y Deportes, eleva a la Nacional, nuestra solicitud de 4.000.000 de ptas. Para la construcción de un albergue y mobiliario en el parque.

En 31-1-76 inaugura, oficialmente, el parque de Montaña, el Delegado Nacional de E.F. y Deportes, don Tomás Pelayo Ros, en unión del Gobernador Civil de la provincia, Presidente de la Diputación, Delegado Provincial de Deportes, Alcaldes de Elda y Petrel y otras autoridades.

Rabosa es un parque de montaña, reserva de la naturaleza, protección a la vida animal y vegetal.

Rabosa no es un merendero a donde la gente acude a pasárselo bien, a pie de asiento del vehículo, y las buenas comidas. Rabosa no es eso, aun cuando en parte pueda ser.

Rabosa tiene otra proyección, para lo que se debe hacer un estudio y programar un ciclo de trabajo, sin prisas, pero con meditación y constancia, amen del adecuado asesoramiento científico.

En cierta oportunidad, aconsejé que se encargara a la Universidad de Alicante (que por cierto desarrolla trabajos científicos de gran categoría y estima), la elaboración de un estudio sobre Rabosa, en los aspectos que estimara conveniente: suelo, mineralogía, humedades, clima, botánica, fauna, en sus diversas zonas y lugares de estudio, y obtener así, las plantas idóneas en los distintos parajes, matorrales adecuados, animales a repoblar, accesos, protecciones, caminos, etc., etc.

Amplio estudio que determinaría un plan a seguir, en años sucesivos, sin prisas, pero sin pausas, y haciendo las cosas con calidad y categoría.

Esto no creo que se fuera a realizar, pero sería una pena.

Y se me ocurre que, en Elda tenemos instituciones que van adquiriendo solera, que son los institutos de Azorín y de Monastíl, y las escuelas de Formación Profesional. Estimo que a ellos puede encargárseles esta investigación, este trabajo, en la seguridad de que daría un resultado positivo, y al menos se eliminaría el estado de ostracismo en que el desarrollo del parque de montaña, se encuentra desde hace años, sin una esperanza de continuar.

He de reconocer, con sinceridad y orgullo, lo mucho y bueno que allí se ha hecho. He de felicitar a esos grupos de veteranos que, con entrega, voluntad y sacrificio, tanto, tantísimo, han hecho allí, y a los que en la actualidad están trabajando en el senderismo, excursiones, señalización y propaganda dentro del Parque, que me consta será una obra de arte, de trabajo y de ilusión, pero esta es nuestra actividad principal: el montañismo y el excursionista. Pero me estoy refiriendo al aspecto científico, y en este fallamos.

Repito, Rabosa no es un merendero.

Rabosa es un parque de montaña, de reserva y protección de la naturaleza, y como tal merece otra consideración, y se le debe prestar otra atención, amén de la primera, también interesante.

 


Rabosa

 

Sería conveniente sembrar cereales en algunos yermos, podar olivos y almendros, con la finalidad de que perdure su existencia, y produzcan frutos que sirvan de alimento a las especies animales, pues sin ello no tiene vida el parque, incluso idear algunos abrevaderos.

En el año del 25 aniversario de la creación del Parque de Montaña, orgullo, satisfacción y alegría de todos nosotros, me permito lanzar el reto de que se tome la determinación de su desarrollo científico, que venga a redondear, dar plenitud, a la idea básica y primordial de su creación.


Julio de 1.996
Daniel Esteve
Presidente de Honor del C.E.E

Comentario de Juan M. Maestre
Han pasado 10 años desde que Daniel escribió este artículo. Él mismo, tiempo después hizo un extenso trabajo de estudio, donde se interesa todo lo que conviene cuidar en el parque, con la finalidad de que sea un borrador de trabajo que los técnicos y científicos deberían acometer. Ese trabajo me consta lo entregó a la Directiva del C.E.E. sin que hasta la fecha se sepa donde está. El mismo será colgado en esta página próximamente, a fin de que, como ya ha ocurrido alguna que otra vez, aparezca un día con la pretensión de alguien de apropiarse de sus inquietudes e ideas. Su titulo: “Reflexiones y comentarios sobre un hipotético plan de desarrollo del Parque de Montaña Daniel Esteve” Se terminó en el año 2000 y emana, además de lo argumentado en el título, el amor hacia la naturaleza que es innato en Daniel Esteve.

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Daniel Esteve
La Campana de Rabosa
A las doce del medio día, siempre a las doce, con regularidad espartana, la campana de Rabosa lanzaba al aire su sonar que expandía por todo aquel valle hasta sus últimos rincones: Catí, Ventetas, Coxi…

El campesino controlaba su tiempo. Eran las décadas de los 20 y 30. La familia Pompeyo, propietarios de Rabosa, así lo tenían establecido. Época en que pocos poseían reloj, en que la gente del campo se guiaba por el sol (bella costumbre que al menos nos hacía levantar la vista al cielo).

El antiguo edificio tenía una habitación, independiente, que hacía esquina en la derecha de la fachada, dedicada a capilla, en que oficiaba un sobrino de los propietarios, que era canónigo. Cuando el Centro Excursionista Eldense adquirió Rabosa, se ocupó la capilla formando un amplio salón donde está ubicado hoy el hogar o chimenea baja. Pensóse en construir una capilla en el exterior, adaptada al lugar, y fueron los padres Jesuitas de la Sagrada Familia, en particular el hermano Baltasar, quien nos facilitó los planos y dibujos a imagen y semejanza de otra existente en una casa de la compañía.

El día ocho de diciembre de 1.972, con ocasión del bautizo del hijo de nuestro querido socio y gran amigo D. Juan Calvo, oftalmólogo, el pequeño Juan María, en el que se reunieron personal sanitario de Elda, y comarcas vecinas, en acto oficiado por Don Francisco Coello, párroco de San Francisco de Sales, pasé el “Cepillo” con destino a la campana de la ermita a construir. Se recogieron 3.556,50 ptas.

Fue fundida en Torredonjimeno (Jaén) y en su día se colocó en la torre-campanario, para ello construida. Era propósito que volviera la tradición y todos los días, a las doce del mediodía, se dejara oír su son como latidos de un corazón joven y lleno de vida: la presencia de Rabosa, la existencia del Centro Excursionista Eldense, viril y montañero. ¡La campana de Rabosa! ¡Son las doce! (Exclamaría la gente). No se pudo conseguir. El disciplinarse no es agradable. Hace falta tener amor por una idea y con regularidad y constancia llevarla a efecto.

En Roncesvalles, hay un Hospital-Albergue (del siglo XII), para peregrinos, y un hermano de la comunidad religiosa, estaba encargado de hacer sonar una campana, día y noche, sirviendo de guía al peregrino del medievo perdido por aquellos peligrosos lares en su caminar a Santiago de Compostela. La campana subsiste como recuerdo. Pero la campana de Rabosa está muda, enmohecida y sólo conserva su esbelta figura fotogénica.

Sería maravilloso, que sonara la campana, que lanzara a los vientos su voz, como llamada celestial de paz y hermandad entre los hombres.

Daniel Esteve
Mayo – 1.990


Comentario de Juan M. Maestre

Hay tantas buenas ideas, ofrecidas a la sociedad por Daniel Esteve desde que dejó la presidencia del C.E.E., que ya resulta hasta sospechoso que sean dejadas en el olvido. Esta es una de ellas, pero no la única, pues sobre Rabosa existen interesantes propuestas guardadas en el cajón… de ¿qué podría decir?, ¿de la envidia? O mejor, de la oculta inoperancia. De cualquier manera resulta evidente que no han tenido respuesta. No había, a mi juicio la suficiente sensibilidad para entenderlas.


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Daniel Esteve
Reyes Magos en montaña
La cabalgata de Reyes que se celebra en nuestra ciudad en la tarde del día 5 de Enero, víspera de la festividad de Reyes, con su animación de público y entusiasmo de los niños, la entrega de juguetes y su inmensa alegría, hizo concebir a la Directiva del Centro la idea de llevar esta alegría a los niños del campo. Era el año 1.960 y los campos de nuestros términos se encontraban poblados, habitadas sus casas.

En Junta Directiva de 21-2-61 se acuerda llevar a efecto la Campaña de Reyes Magos en Montaña, y es la sección de Montaña la encargada de confeccionar una estadística de las familias habitantes en los campos, número, edad y sexo de los niños.

A lo largo del año se fueron visitando todos los lugares de nuestro agro. Se designó a Julián Torregrosa y Manuel Díaz para la adquisición de los juguetes y la organización del acto. Colabora el Centro con Autoridades locales F.E.T. y O.J.E. en la cabalgata el 5 de Enero de 1.963, y por primera vez se enciende una gran hoguera en la cumbre de Bolón, a cargo de nuestra sociedad.

El trabajo estadístico se había llevado con sigilo a lo largo del año, y en la mañana del día de Reyes, 6-1-62, grupos de montañeros, portadores de juguetes, se desperdigan por toda nuestra geografía local y limítrofe. Produjéronse escenas emocionantes que impresionaron profundamente a los montañeros concibiéndose el propósito de perseverar en esta cabalgata.

En el Boletín Cumbres del Centro, nº 8 de 25-1-63 se publicó un artículo de nuestro socio y buen montañero Ricardo Montesinos, que tituló “Llegaron los Reyes donde no los esperaban” y del que selecciono unos párrafos, fiel reflejo de cuanto expreso:

“… Y ocurrió en una de las casas visitadas algo que no creo poder olvidar mientras la razón acompañe mi existencia: llegamos