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Juan Manuel Maestre | Daniel Esteve

Bonifasi y Montañeret
Encuentro pe-erreuviano | Leer y también escribir | Caxeta y San Bonifasi

Fuente Ovejuna, y a por ellos | "El artículo treinta y tres" | Un paseo por Ordesa

Tabaries | ¿Papeleras en el monte?

Textos y relatos de Bonifasi y Montañeret, dos románticos del Montañismo, de la Cultura y sobre todo de la Cultura Montañera, que nos van a ir contando sus encuentros, experiencias y demás aventuras vividas por las sendas de nuestras queridas montañas.

Encuentro pe-erreuviano | Leer y también escribir | Caxeta y San Bonifasi | Fuente Ovejuna, y a por ellos
"El artículo treinta y tres" | Un paseo por Ordesa | Tabaries
¿Papeleras en el monte?

Mucho agradecen nuestros amigos que salga antes el sol y alargue el día, pues madrugar ya se sabe, es virtud apreciada para el montañero previsor que se aventura en terreno desconocido, ya que disponer de tiempo extra es garantía de tranquilidad ante cualquier eventualidad que pudiera surgir. En realidad hoy no se habían levantado muy pronto, pero sí algo más que de costumbre.
Qué lejos quedan aquellos tiempos de juventud, cuando para subir al Puig Maigmó había que levantarse antes de las cinco de la mañana, si se quería regresar a tiempo de rondar a las mozas en el paseo dominical.
El automóvil ha facilitado tanto el acercamiento a las montañas, que ya no es necesario levantarse antes que el sol; al menos en nuestra zona.
__ ¡Buena costumbre aquella de madrugar, Bonifasi! Que nos tenía bien entrenados para mayores empresas.
__ Y que lo digas. ¡Menudas levantadas nos hemos pegado! Total para llegar hasta aquí, más o menos a esta misma hora.



El Maigmó

Eran las siete y media y acababan de alcanzar el collado de L’Eixau que separa las cumbres del Puig Maigmó y del Maigmonet. Naturalmente, antes habían tenido que llegar hasta el Balcón de Alicante en el Simca-1000 que dejaron aparcado en el lugar, por supuesto totalmente solitario a hora tan intempestiva. Desanduvieron el asfalto un trecho y en la curva más pronunciada tomaron la pista forestal que les llevó allí. En el camino carteles indicativos sobre la flora y la fauna y también, faltaría más, los prohibitivos que nunca faltan en esta España nuestra. En este caso se prohibe circular con vehículo por el monte.
__ ¡Cosa normal! Tarde se han dado cuenta de los destrozos que las ruedas causan en la montaña.
__ ¡Hombre Montañerico! También te vas a meter con los de las dos ruedas.
__ ¿Acaso me pongo yo a caminar por las carreteras o doy vueltas en un velódromo?, ¿Qué dirían de los montañeros que caminasen por las carreteras y que entrenasen en velódromos para ciclistas? Aquí lo que ocurre es que si un montañero dice esto, enseguida le dicen que quiere el monte para él sólo y eso no es así. ¡La montaña es de todos! Y precisamente por ello, todos tenemos la obligación de alterarla lo menos posible.
__ Entonces ¿qué propones para los amantes de la bicicleta?
__ Pues lo mismo que para todos. ¡Educación, respeto y sensibilidad! ¡Que a la montaña no se viene a correr! Y yo estoy seguro de que aquellos que vienen a pasear en bicicleta y tienen cuidado de no causar destrozos, no hacen ningún mal al medio ambiente; otra cosa son los que vienen a hacer carreras, saltos y demás piruetas y excentricidades, importándoles muy poco lo que le pase a la Naturaleza o incluso a cualquier paseante que tenga la desgracia de cruzarse en su alocada carrera.

Nada contestó el de Petrer, que entendía el razonamiento del amigo. El otro insistió:
__ ¿Cuando cambiará la administración, coacción por educación?
__ ¡Cuándo las ranas tengan pelo! ¡Mira!

El comentario lo había suscitado un cartel que por prohibir, prohibía en batería hasta cuatro situaciones: cortar flores, salirse del camino __hasta aquí vale__ y en el colmo de la incongruencia iconográfica montañera un monigote cruzado con un aspa, prohíbe bajar en rappel; absurdo cartel aquí, cuando para bajar primero tendrían que haber subido.
__ ¡Qué té que vore el nas pa corre!
__ Es lo de siempre __ dijo Bonifasi.
__ ¿A qué te refieres?
__ Que es lo de siempre. Que ya me gustaría a mi saber que aptitudes tienen quienes nos gobiernan, porque mira,¿ tú ves la cuarta recomendación del cartel de marras?
__ Sí y qué.
__ Tu ves normal que aquí en todo lo alto del collado de L’Eixau… Espera. __ Y sacó su altímetro que, aunque arcaico funcionaba a la perfección. Una vez consultado, retomó el asunto.
__ ¡Mira! __ Dijo señalándole el barómetro de precisión __ Mil ciento veinte metros. Repito, ¿Tú crees que es normal que a mil ciento veinte metros de altitud sobre el nivel del mar, en medio de un collado entre las montañas más altas de nuestra comarca y a muchos kilómetros de cualquier población, se ponga un cartel que diga que hay que usar las papeleras?

El de Elda no pudo contener la risa y ello animó a Bonifasi que siguió preguntando.
__ ¿Dónde habrán estudiado el técnico medioambiental y su jefe, y cuál es la experiencia en montaña, naturaleza o lo que coño estudien, para llegar a colocar una papelera en medio del monte? Es dos caven en el matex tall.
__ Son las consecuencias de haberse dedicado, simplemente a prohibir. Como por experiencia ya saben que a la gente tanta prohibición se la trae ya floja __ y añadió, dándole la razón al amigo.
__ ¡Che, com una manega de macoques!
__ ¡Hombre! Es que si cumpliéramos todas las normas absurdas, seríamos tan absurdos como quienes las propugnan. Al fin y al cabo, no tenemos la culpa de que exista tanto enchufado en la administración pasturán per es orellaes. Deberían saber que el tiempo de los “borregos” se acabó y la obligación primera del ciudadano, es luchar contra las normas y leyes absurdas e injustas.
__ Más les valdría que pusieran en práctica la ley primera de todas las leyes.

Sorprendido Bonifasi, miró a su amigo y le preguntó.
__ ¿Qué Ley es esa?
__ Que España es de los Españoles; pero de todos ¡Coño! No de unos cuantos. ¡Que ya está bien de tanto prohibir!
__ Con la Iglesia hemos topado Sancho__, apostilló el de Petrer.
__ Éstos son mucho peor que la Iglesia, hombre, adonde va a parar; pero muchísimo peor __ Y levantó la garrota apuntando al lejano horizonte antes de seguir con su argumentación__ Mira, al cura, antes por la sotana y ahora por el alzacuello, lo ves venir, pero estos se camuflan de hombres inteligentes y luego ya ves.
__ Ya ves ¿qué? __ No entendió el otro.
__ Pos que una canella sense fil no cus.
__ ¿Y qué quieres decir con eso?
__ ¡Pues leche! Que van y te colocan una papelera en medio el monte.

Era la norma más tonta jamás puesta en práctica. Cualquier niño educado en el montañismo sabe que hay que dejar la montaña como nos la hemos encontrado, de tal manera que nada quede tras nuestro paso por ella.
__ Es que una papelera da para mucho __ Y chistó los dedeos Bonifasi.
Los dos rieron la ocurrencia del de Petrer y emprendieron sin más la áspera subida que les habría de llevar hasta debajo de las paredes de la cara Norte del más alto picacho de la comarca. La singular pareja se iba a atrever, nada menos que, con el llamado “cable del Maigmó”.
__ Y si no esta otra chorrada del cablecico aquí. No u sé aón anirem a pará __ Apuntó Montañerico que ya había comenzado a trepar.
__ Al hora de escuellá. Intereses económicos, amigo. Los “putos” intereses económicos.
__ El gafarró te el cap ple de boriols o es va escagarritá __ Dijo refiriéndose al autor de aquella gilipollez.

. Las risas rebotaron por las laderas del Maigmonet y llegaron hasta el mismísimo Clot de les Manyes. Más lejanas, las Peñas Montesas y la enfilada cresta de La Foradá debieron recoger también aquel jolgorio de los amigos, que habían optado por reír ante los despropósitos del día. Si algo era cierto, es la falta de cultura; más lamentable en aquellos que debieran propugnarla.

Leunám Tresma


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Tabaries


__ Mañana a calcetín__ Le había avisado Bonifasi, y era ésta la hora, ni muy temprana, ni muy tarde, cuando pateaban sobre el asfalto que bordea la Serra del Cavall. Después de varios días de lluvia persistente __cosa rara en esta zona__ luce un sol espléndido que invita a caminar. La tierra húmeda agradece la vida recibida y la devuelve en aromas naturales que sólo ella puede dar. Fue al pasar por la puerta de aquella mala idea, cuando el de Elda protestó:
__ ¡De la cantera no me hables Bonifasi!, que ya vengo caliente de casa y tiempo habrá de hacerlo cuando tenga mejor disposición y menos rabia.
__ ¡Nada te he dicho Montañerico!
__ Pero se te nota. Que cada vez que pasamos por aquí, veo cómo se te amorata la cara a causa de tanto destrozo sin futuro ni solución.

_Ninguno de los dos tenía hoy ganas de calentarse con tan insensato asunto ¿Para qué? ¡Si nadie hay que tenga interés en parar tamaño desatino! Luego todo será llorar por lo perdido y como siempre ocurre, saldrán bandos y banderas oportunistas a querer recoger dividendos políticos. Es cómo si ya estuviera pactado: Primero arrasamos todo lo que se pueda y luego a ponerse las medallas. __ ¡Es la justicia!__, dicen algunos y no, no es la justicia, sino todo lo contrario. Está de moda hablar de naturaleza, pero no hay fiscales con suficiente interés en acabar con los desmanes medioambientales, ni jueces que el interés necesario pongan. Al menos ambos así lo piensan.
Siguieron por la carretera faldeando la calcárea sierra y fue antes de llegar al Molí de la Reixa cuando vieron venir hacia ellos a otros dos montañeros, que sin mochila y paseando, caminaban en el sentido inverso. Les conocen bien, pues altos mandatarios son del deporte que los cuatro profesan.

__ ¡Che! Tonyina y Juan Vicente ¿aón anem?
__ ¡Home! Bonifasi y Montañerico ¿Y vosatros?
__ A les Fermoses
__ contestó Montañerico, un tanto extrañado de ver a los presidentes del Centre Excursionista de Petrer y al del Club Alpino Eldense juntos, tal vez por eso añadió:
__ ¡Otra pareja mixta! Bonifasi, ¡ves como no somos los únicos!

Todos rieron la ocurrencia del de Elda. Tonyina y Juan Vicente les contaron que andaban reunidos para organizar un acto literario y montañero próximo a organizar __ Cuentamontes__ les dijeron, y les animaron a escribir y contar sus experiencias en la montaña y, naturalmente, como corresponde a buenos montañeros, el mejor sitio para hablar es en su propio ambiente.

__ ¡Ya me acuerdo! ¡Bueno! Si nosotros contásemos todo lo que nos apetece sobre la montaña, no nos dejarían publicarlo. ¿Verdad Montañerico?
__ Ya puedes decirlo. ¿Y ya venís de regreso? __ Preguntó a los recién encontrados.
__ No, todavía no hemos ni hablado, pero con lo que ha llovido, voy a enseñarle a Juan Vicente una de las Tabaries de la Serra del Cavall.
__ ¿Eso qué es? __ preguntó Montañerico
__ Surgencias de agua __ Le aclaró Bonifasi a quién el término le era más familiar.
__ ¡Ya recuerdo! Lo vi en los mapas de Petrer, Tierra y Cielo. Son salidas de aguas subterráneas en la base de macizos de calizas, como es el caso de la Serra del Cavall.
__ ¿No los has visto nunca? __ preguntó Tonyina.
__ Pues no. Así que, si no os importa os acompañamos.

No hubo que subir mucho y al poco de recorrer el barranco allí estaba entre la maleza, la pared rocosa, y a escaso metro y medio un caño de agua abundante bajaba por la piedra hasta el suelo donde se perdía filtrada en el terreno.
¡Agua! ¡Qué gran riqueza! Mana abundante y cristalina y se pierde con la misma celeridad que el suelo alcanza. Un rato de charla al frescor del recoleto y frondoso lugar hará acortar la marcha programada, pero vale la pena apreciar estos pequeños regalos que la naturaleza nos da.
__ Alguna vez he visto salir mayor caudal __ comentó el presidente petrerense __ tanto que era un chorro a presión __ y cierto parece a juzgar por el orificio abierto en la roca.
__ No te acostarás sin saber una cosa más, cagaldero.
__ Y lo tuyo con la caza ¿Cómo va? __ preguntó a su vez Montañerico.
__ Mejor no hablar. El juicio sigue adelante.
__ Pues ya sabes que cuentas conmigo y con la gente bien nacida. Y añadió luego en el idioma del otro:
__ Pa que sapies que sempre estic en el puesto des homens.

 

Tonyina les dio las gracias y poco después se despidieron. Los presidentes a organizar el evento cultural y montañero y nuestros amigos a seguir su marcha. Fue Bonifasi el primero en hablar.

__ Parece ser que los cazadores quieren guerra.
__ Pues a por ellos. A fin de cuentas ellos lo hacen sólo por dinero, o es que no sabes el lío que unos y otros se traen, intentando conseguir un coto de caza mayor. ¡Aquí hay tomate Bonifasi! Donde menos te lo esperas saltará el buen samaritano que dará buenas razones medioambientales y por detrás, como siempre ocurre, pondrá la mano.
__ No es pot uno fiá.
__ ¡Pero cuánta mierda Recordons!
__ Por cierto ¿Sabes que hay nuevos presupuestos para arreglar senderos?
__ ¡Hombre me alegro! Sólo espero que se metan el bote de pintura en los… __ el otro le calló __ ¡Quieto parao, que te embalas!
__ ¿Qué te creías que iba a decir… huevos?
__ ¡Como si no te conociera!
__ Pues no, ¡Enterao! No iba a decir huevos.
__ ¿Ah no?
__ Pues no… iba a decir “Cojones”, que suena más grande, a ver si alguien se entera del mal que está haciendo. Mira
__ le dijo llamando la atención del compañero __ Ya hemos hablado muchas veces de esto. Una indicación o señal al principio y al final de cada sendero y en los cruces con otras sendas sería suficiente y sin pintura como hacen en los parques, incluso en los de la Comunidad Valenciana. ¿Para qué ensuciar árboles o piedras con el dichoso bote, cada cien metros? ¿Por qué se gastan dinero en ensuciar el monte?, ¿Es que necesitan justificar los altos presupuestos?...
__ Ahora en Petrer hay una mujer en la gestión del medio ambiente__ Apuntó Bonifasi.
__ Pues no sabes cómo me alegro, es notorio que ellas tienen mayor sensibilidad. Espero por el bien de todos, que la apliquen también en esto, que se asesore bien, y ponga la personalidad necesaria, para enfrentarse a tanto desatino y tanto “cantamañanas interesado” que anda suelto.

El día es precioso; de esos que auguran una buena jornada. Uno ve caminar a estos ancianos pareceres y se pregunta a dónde irán estos románticos de la montaña, en medio de un mundo metalizado; Sonrío. Me ha parecido escuchar a Bonifasi:
__ ¡A mover las conciencias, de los bien nacidos y mejor intencionados! Que los “listos” y “aprovechados” ya van solos, movidos por su propio interés. ¡Despierta Montañero!, ¡Espabila ciudadano! que ¡Mosca té el guisao!

Leunám Tresma


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Un paseo por Ordesa


Debían quedarles rescoldos de otros tiempos de aventuras, pues sin pensarlo dos veces se montaron en el Simca-1000 y se metieron entre pecho y espalda los 650 kilómetros que les separaban del Valle de Ordesa, en el Pirineo aragonés.
__ ¿Te acuerdas cuando tardábamos un día entero en llegar? __ Le preguntó el del volante, llegando a Biescas.
__ No me voy acordar, si casi es lo que hemos tardado hoy en este trasto, y todavía no llegamos.
__ ¡Eh, sin insultar! Que mi coche es muy sensible y, si se mosquea, entonces sí que no llegamos. ¡No corras tanto! Hoy Biescas y mañana más. __ Concluyó el de Elda.
A la mañana siguiente, Torla les vio llegar muy temprano, pues eso sí que lo tienen estos “Vinalopenses”, madrugar sigue siendo la buena norma, para acometer con garantía cualquier excursión en la montaña; más todavía si ésta ha de desarrollarse en terreno de montaña media. En el pueblo han de tomar el bus que les lleve al Parque, ya que en época de mucha afluencia de turistas, se cierra el acceso a vehículos privados. Son los primeros en subir. La nieve adorna las fajas del Mondaruego, las de Pelay y del Gallinero, hermoseando el paisaje. Nada más bajar del autocar, el de Petrer volvió por la misma carretera que habían llegado.
__ ¿Dónde vas? __Preguntó el otro.
__Al Tozal, sígueme y calla, Cordons, pos sí que estém aviats __y ambos retrocedieron por el asfalto unos centenares de metros, hasta encontrar el camino que señalaba el Circo de la Carriata. El sendero enlaza vueltas y revueltas y se empina entre el exuberante bosque de hayas. Amenazaba nevar, pero el sol seguía brillando. Llevaban un buen rato caminando a paso lento, controlando la respiración, que es allí fresca y pura.
__ Fíjate que diferencia Bonifasi, ni una sola pintada hemos visto en la senda.
__ ¿Para qué? Responde el otro __ No hacen ninguna falta. Ya lo señala el cartel al inicio del sendero.
__ Pues eso digo yo. ¿Para qué nos pintan en nuestro Vinalopó dos brochazos, cada cien metros? ¿Se pensarán que somos lerdos y olvidamos las señales?
__ Más tonto es el que pinta, que pinta sin necesidad. Mira como aquí no se permite a los absurdos ensuciar el Parque
__ Deberían tomar nota nuestras autoridades municipales y castigar a los desaprensivos que parecen disfrutar con la brocha y el bote, al tiempo que insultan la inteligencia ajena.
__Sí; hay molta chen atrasá. __ Y siguieron caminando.
La senda continúa subiendo hasta llegar a la altura de la base del Tozal de Mayo, emblemática cima cuya primera escalada a la cara Sur tuvo lugar en 1957. Allí el sendero presenta, además de la posibilidad de acceder a la base del Tozal, continuar hasta el umbral del valle de Salarons y desde allí hasta los alejados pasos de la Brecha de Rolando, en la frontera con Francia o bien girar hacia la derecha buscando los barrerones de roca.
__ ¿Y ahora qué? __Preguntó el eldense intrigado.
__Ahora nos vamos hacia el Circo de Cotatuero por debajo del Gallinero__ Lo recordaba bien a pesar de los muchos años transcurridos, pues fue siendo joven la última vez que vino.
Dicho y hecho, acometieron sin prisa las últimas pendientes que habrían de llevarles bajo los altos farallones de roca. El sendero, de una belleza majestuosa bordea el gran contrafuerte en dirección al circo contiguo. Estaban solos. Allí no llegan los turistas que, como posesos, se van todos valle arriba en busca de las Gradas de Soaso y la cascada de Cola de Caballo; el reclamo publicitario del valle.
__ ¡Che quin memória tens Bonifasi! Pero afluxa el pas que estic espentolat.
__ ¿Qué tens, soñaguera?__ Montañerico prefirió no contestar.
Comenzó a nevar, pero el sol seguía brillando y el espectáculo no pudo ser mayor. Una manada de sarrios, trotó por las escarpaduras al sentir la presencia humana.
__ Estos sí que están aquí tranquilos __ Se apresuró a decir Bonifasi.
__ Cómo que éste es de verdad su territorio__ Lo dijo con intención y el otro entendió.
El sendero sigue su recorrido bajo las paredes del Gallinero, entre zonas rocosas y complicados vericuetos, y nunca vieron pintada alguna que guiase el camino. Al dar vistas al Circo de Cotatuero el deshielo magnificaba la cascada que se precipita cientos de metros al fondo del gran barranco.

__El montañismo es un arte que hay que aprender, como el de la navegación. ¿Acaso me meto yo solo en el mar, no siendo marinero, sin que éste me acompañe? ¡Pues eso! __Afirmó el de Elda.
__Eso es lo malo Montañerico, que siendo la gente ignorante de peligros, siguen la moda del turismo de interior, orquestada por comerciantes, y senderos patrocinados por la administración, en folletos a color que resaltan bellezas y poco o nada dicen sobre los riesgos
.

Ambos saben que es buena la valoración que hoy se hace de nuestras montañas, por parte del ciudadano, pero mala la gestión, que descansa más en la empresa privada que en las entidades montañeras; pues según parece, conviene olvidar que fueron las únicas que se ocuparon de la montaña antes de inventarse el politiqueado nombrecito de ecología que ha venido a servir más a los aspirantes a poltrona, que al medio ambiente.
Resulta curiosa la larga lista de denuncias sin resolver que existen en los juzgados contra los propios responsables del cuidado medioambiental. Ello causa que las leyes actuales tiendan a proteger más a quienes las dictan que a la propia naturaleza. Nadie se extraña, pues ocurre igual en hospitales y en todo aquello que pueda tener detrás alguna responsabilidad subsidiaria. Esta es la sociedad del miedo que hemos hecho.
__ ¡Como si los españoles no supiéramos ya aquello de “Hecha la Ley, hecha la trampa”!
__ Lo malo Bonifasi, es que ahora la Ley se está convirtiendo, ella misma, en una trampa donde se atrapa al débil ciudadano y se ocultan a los verdaderos culpables. Mira si no las multas absurdas por daños menores y la impunidad en la que quedan los grandes destrozos medioambientales.
__ ¿Qué quieres decir que la Ley es una mierda?
__ Según para quien. Seguro que a los promotores de la cantera de la Sierra del Caballo, la ley les parece bien __Paró de nevar, pero también el sol abandonó el valle.
__Es cierto que nunca nieva a gusto de todos, pero ¡ya está bien! de que el sol, alumbre sólo en beneficio de unos pocos__
No tardó Bonifasi en sentenciar aquella conversación.
__ Moraleja: La justicia que es lenta, no es justicia y beneficia siempre al infractor.

Frente a ellos, las Fajas de Pelay, se extendían hasta el fondo del valle de Ordesa. La Senda de los cazadores, mítica y preciosa, se dejaba ver a tramos, ganando altura hacia los pastos superiores. Caía la tarde cuando ambos regresaron al parque, dando por terminada una bella excursión y el propósito de pedir a nuestras autoridades, para nuestras tierras, el mismo respeto que existe en los Parques Nacionales. Al fin y al cabo, independientemente de su grandiosidad y su belleza, lo que importa es La Naturaleza. Si no la valoramos nosotros primero, nadie la respetará después.
Toc, toc, ¿Hay alguien ahí…?

Leunám Tresma


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El “artículo treinta y tres”


Venían discutiendo de política. En concreto, sobre la acabada campaña publicitaria para las elecciones y sus curiosos slogans: “Por el artículo 33”, “Porque tengo memoria” o “Siempre hace sol”. Argumentos, que ahora ya no lograban identificar con cada uno de los partidos que los esgrimieron y sin embargo para todos valían.
__ Estos políticos de hoy tienen mucha vista __ concluyó Bonifasi.
__ ¡Esta sí que es una buena vista!__ exclamó Montañerico al rebasar el Portell del Frare dando vistas al precioso valle de Catí.
__ ¡Y que lo digas!__ sentenció el otro, sentado en el asiento trasero del vehículo.
No es que el asiento delantero estuviera ocupado, simplemente al petrerí no le hacía gracia la manera de manejarse con el coche el otro, y pensaba que en esto de conducir, el “cagaldero” “se tira tot a la faxa”, hasta el punto de no explicarse, cómo podía conservar todavía intacto el Simca-1000, recuerdo de sus años menos maduros, por causa de su poca pericia al volante.
__ Voy mejor detrás, __ le había contestado invariablemente las tres primeras veces que el de Elda, le invitó a ser su co-piloto, así que consecuentemente nunca más se lo volvió a pedir, y el de Petrer se acostumbró de esta manera a viajar como un señorito con chófer.
No tardaron mucho en llegar al Xorret de Catí, donde dejaron aparcado el memorable coche y garrota en mano, emprendieron con paso lento el camino hacia el Portell de Catí, que cerraba el horizonte de su marcha. Fue Bonifasi el primero en apreciar el paisaje.
__Buen conocimiento, el que se ha tenido en este valle, frenando la especulación inmobiliaria que a buen seguro debe habérsele ocurrido a más de un desaprensivo.
__¡Y que lo digas!, aunque algún desliz, también se ha tenido __ lo dijo señalando la especie de pista de aterrizaje, recuerdo de una meta ciclista, consentida sin ninguna sensibilidad medioambiental, por quienes hacen las propias leyes, que castigan luego estos actos irresponsables; incluso de menor calado. Luego añadió:
__ ¡Mira Bonifasi! Esto es lo mismo que hacen cuando introducen por aquí, extrañas especies de animales, que pintan aquí, ¡lo mismico, lo mismico!, que una meta para una carrera ciclista.
El petrerí rió la salida de su amigo y como el otro notó reticencia en aceptar lo dicho, apostilló __ Una muchola Bonifasi. Una muchola com la tapaora del escusat.
Bonifasi volvió a reír y ambos siguieron caminando. La carretera se empinó y el repecho, al corto trecho, pesa. De cuando en cuando, bueno es detener el paso y echar la vista atrás a lo alto, que tampoco es malo si no se hace con exceso, calcular las propias fuerzas para ir dosificándolas sobre el terreno.
En una de esas paradas le dio de lleno a Bonifasi, el reflejo vítreo de aquello que ofendía al mismísimo paisaje, con su sola presencia.
__ ¡Y si no el bodrio aquél! __ dijo señalando el luminoso destello, que la amplia cristalera del refugio existente en la zona de acampada superior, rebotó para darle en la cara __ Está más fuera de lugar que un pez fuera del agua __ apostilló luego en su lengua materna __Pasturant per es orellaes.
__ No creo que nadie pueda creer que esa horrible construcción tiene algo que ver con la montaña o simplemente con nuestra zona; ¡Vamos que no me creo que semejante obra esté proyectada por un arquitecto que alguna vez estuviera en la montaña!__ convino el otro.
__ Desde luego más parecen los planos, bien aprovechados, de un mirador para un acantilado de la costa marítima, que una cabaña montañesa. Y si es eso lo que entiende nuestra administración como respeto medioambiental o sensibilidad paisajística, mejor harían en visitar al oftalmólogo o dedicarse al camping-playa.

__ ¡Es pá cagarse! O de risa o de pena; con el “Calatrava de los montes” y su “rára, rára, rára” habilidad mimética con el paisaje, ¡pero pá cagarse Bonifasi! Que ya no sé yo si me río por reírme o me río por no llorar.
__ Debe haber ido a Canadá a buscar su inspiración__ contestó con ironía el de Petrer.
__ Mejor dirás a Cá nada __ la risa, fruto de la opinión de ambos, resonó entre los pinares.
__ Anda vámonos a lo nuestro, mientras podamos, y dejemos que el tiempo ponga a cada cual en su lugar__ Bonifasi fue el primero en echar a andar, pero el otro le replicó de inmediato.
__ ¡Oye, oye! Si lo dices porque ya somos mayores, dilo por ti, que a mí todavía me queda cuerda para rato.
__ ¡Que no Montañerico!, que lo digo por la nula sensibilidad medioambiental ¡Cordons!, que de seguir así, dentro de poco dará igual salir al monte o quedarse en un parque. ¡Qué digo igual!, Al paso que vamos, imitaremos la naturaleza en la ciudad y el monte estará cada vez más urbanizado.
__ Visto así me ahorraré la gasolina del Simca-1000.
__ Pos mira, ¡Per dos quinsets, trompa y llensa! __ el de Elda, que no había entendido, llego sin embargo a la misma conclusión, cuando aseveró __ ¡Ganga completa!
Pasaron junto al área recreativa y cuando Bonifasi quiso volver a hablar, Montañerico simplemente le chistó.
__ ¡Chitón! Que de esto, que también tiene guasa, ya hablaremos. Ahora el Despenyador nos espera.
__ Tienes razón ¡Lo primero es lo primero!
Bonifasi echó una última mirada al mamotreto puesto allí, por no sabía qué absurda voluntad. Sabía del cinismo político y recordó que en la cima del poder”Siempre hace sol” para casar intereses de escaso raciocinio, dudosa necesidad y nulo gusto: o sea: “por el artículo treinta y tres”. Que luego pagamos y sufrimos todos y que nadie se atreverá a poner en tela de juicio. No le dijo nada a su amigo. Ya habría ocasión para hacerlo y argumentarlo otro día __ “Porque tengo memoria”__ Pensó. Y yo también.

Leunám Tresma


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¡Fuenteovejuna, y a por ellos!
El sol con sus primeros rayos, anaranjeaba las paredes menos conocidas de nuestra emblemática montaña, cuando los amigos alcanzaron el Pou del Bitxo. La barrera caliza del Cid parecía rebotar el calor del astro para calentar la fría mañana. Inmerso en aquel ambiente, era inevitable para Bonifasi, tan implicado en el tema, no hablar de la ya famosa batida de arruís en aquella montaña.

___Males coses son es coses que no es fan be dende un prinsipi. Després tot son carabasinaes y no saques res en blanc
___ Ciertamente___ dijo Montañerico___ es una la falta de sentido común y de respeto, de los inoperantes que siguen plegándose a los caprichos de los escopeteros, ajenos a los sentimientos del pueblo, en un claro desprecio a la mayoría.
___ Y sense tró ni só___ Bonifasi quedó un momento pensativo. Luego preguntó___ ¿Y ahora?... ¿Qué le van ha hacer a Vicente Verdú?, ¿Le van a meter en la cárcel, o qué? ___ Estaba preocupado por el presidente del Centro Excursionista de Petrer. Montañerico rebotó mientras caminaba como si tuviera un resorte en el culo.
___ ¡Pues sólo faltaba eso! Aunque ya veremos que sentencia el Juez, porque a estas alturas de la película, donde los verdaderos ladrones van en mercedes y libres, por el sólo hecho de tener dinero, y los pobres que roban gallinas y no tienen para pagar fianzas están en la cárcel, no las tengo todas conmigo___ Se calló un momento y luego preguntó___ ¿Hasta cuándo dejarán aprovecharse de esta democracia, a según que, ricos, pillos y poderosos?
___ ¡Oye, oye! ¿Qué eres, el Gandhi de la montaña tú ahora o qué?
___Pues mira, eso es lo que teníamos que hacer. La próxima vez que alguien haga una batida por aquí vendremos todo el pueblo en plan pacífico a ver si de una vez se enteran.
___Tú no animes al personal que luego ya ves, la justicia por qué chorradas actúa.
___Pues opino que hay que reventar el sistema ridículo y arcaico que tenemos, y que brille la, tan cacareada por todos, soberanía. ¡Hay quien opina que hay que insultar a quienes matan y se creen con derecho a hacerlo y que pongan cien mil denuncias o se vayan a la mismísima mierda, que dijo el recordado actor! Yo no se lo que dijo Vicente, pero me cago en tó el que mate por matar. ¡Por si vale!
Bonifasi miró a su amigo que se había estado calentando a medida que se iba cargando de razones. Ya andaba aspaventando con las manos y la garrota volaba del cielo al suelo, cada vez con más energía.
Tras un rato sin hablar, ensimismado en sus propios pensamientos, añadió mirando a Bonifasi:
___ Axió tu dic a tú perque hay confianza.
___No te conozco Montañerico. Me das hasta miedo.
___Eso es lo que dice el bueno de Vicente Verdú, que uno es pacífico hasta que le tocan a uno los cataplines, y encima van y te denuncian. ¡Que es ya, pá cagarse tú! Hubo quien le dijo: ¡Visent, si soc yo, l`endiñe una garrotá, pá que denunsié con sustansia! Y si hubiera justicia, cuando fueron a poner la denuncia les tenían que haber detenido a ellos, pero como hay dinero de licencias por medio, ¡Ya estamos con el borrico en las coles! ¿Te imaginas la escena?
Se paró Montañerico para mejor representar el papel entre denunciantes y policías:
___ ¡Buenas, que venía a denunciar al pueblo soberano porque no me dejan matar!, bueno, al pueblo soberano no, que son muchos, denuncie usted a unos cuantos pá que se acojonen. Y va el policía y le dice: tiene usted razón, tó sellao y en regla pa ir matando a tó lo que se menea por el monte.
¡Los Demonios me llevan! Mira, es como si un pirómano fuese a denunciar que no le dejan quemar el monte, teniendo el soplete en regla. Los resultados son parecidos pues a estas alturas de la situación medioambiental, los dos atentan contra la naturaleza. Si en el segundo caso la policía hubiera detenido al pirómano. ¿Por qué no detienen al cazador insensato? Y que nadie me venga con eso de ”con la ley en la mano” que me cago en su ley absurda. ¿Por qué no los detienen por haber alterado la paz de todo un pueblo?, ¡coño!
___ ¡Pues algo habrá que hacer, aunque yo espero que retiren la denuncia!
___ No temas. Lo harán por la cuenta que les tiene, y lo malo es que así, esto, no se solucionará nunca.
___ ¡No te entiendo! ¿Entonces qué propones?___ inquirió Bonifasi.
___Pues que vayamos a por todas. ¡Todos a una, y a por ellos! Acabemos de una vez con tanta insensatez. Quieren que respetemos el medio ambiente, mientras ellos lo venden y lo compran por dinero. ¡A por ellos, hombre! ¡A la mierda, que dijo aquél, con toda la gente inepta e insensible. ¡A la mierda con todos los que maten por placer y con los que les sostienen y defienden! ¡Quieren lucha judicial, pues a por ellos! Pero de verdad y de una vez por todas. ¡Ni leyes ni poyas en vinagre!, Que dijo el otro, ¡Justicia contra las leyes injustas!, ¡Justicia contra los matarifes! Justicia de una puñetera vez para el pueblo cansado de clamar que ya está harto de tanto lagarto que piensa que todo el monte es su orégano.
___ ¡Joder como está el patio, Montañerico! ___ Bonifasi lo dijo para tranquilizar al amigo que se había vuelto a parar, jadeante por el doble esfuerzo de caminar y hablar tan airadamente. Aquel más calmado dijo.
___ Oye sabes que no he dicho ninguna chorrada, a pesar del cabreo y tantos tacos y palabrotas feas.
___ ¿Qué quieres decir?
___Pues que eso es lo que hay que hacer. Dejar que siga la denuncia y si la quitan, denunciarles a ellos y llegar de una vez hasta el fondo. Seriamente propongo a mis gobernantes que no cejen en su empeño hasta tirar del monte a todos estos indeseables. Que sepan que se acabó lo que se daba. Hay que ponerlos en el siglo XXI y si para ello hay que cambiar las leyes, se cambian y si no quieren cambiar las leyes, se cambian los políticos que las legislan. Que ya va siendo hora de que el pueblo soberano se ponga en pie de urnas para velar por el mundo que queremos dejarles a nuestros hijos.
Apenas faltaban unos metros para llegar a la cima de los Chaparrales. La edad no perdona y es cierto que uno se cansa cada día más. Lo pensó y en ese momento Montañerico apostilló en voz alta ___ ¡pero no sólo físicamente, también estoy cansado de mantener durante toda mi vida un talante formal, para que se le rían a uno en las mismísimas barbas, los de siempre. ¡Recordons!
Sorprendido, Bonifasi le miró mientras descargaba su mochila sobre el suelo de la cima. El otro le imitó y sacó de la suya una rechoncha bota de buen vino y la ofreció al amigo. Bebió luego él un primer trago y para el segundo, se volvió hacia Petrer, que despertaba recostado al fondo de las amplias laderas, y levantando en alto el abultado pellejo, lanzó su particular brindis.
___ ¡A por ellos Vicente y la compaña. Petrer y toda la gente de paz están con vosotros! ___ Bonifasi imitó el gesto con la cantimplora y apostilló:
___ ¡Es més sert que mos tenim que morí!
En aquel momento, un clamor llegó hasta ellos desde la ciudad. Por un instante creyeron tener el apoyo popular. Luego advirtieron que lo que había gritado el pueblo soberano había sido ¡Gooool! Y fue un verdadero desencanto. Seguirán haciendo falta héroes como Vicente y los demás, pero la razón brillará algún día. ¡Los defensores de la muerte no pueden ganar! El ciudadano ha empezado a hablar.

Leunám Tresma


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Caxeta y San Bonifasi

No, no es que el mayordomo de San Bonifacio y también pregonero de las fiestas de Moros y Cristianos, sea montañero, cosa que bien podría tratándose de tan irrepetible personaje. Vamos que ni Bonifasi ni Montañerico se hubieran asombrado lo más mínimo de haberse encontrado con Caxeta en lo alto de las Peñas Montesas. Bien sabían ambos de la destreza y carácter del petrerí.
___ Li conta es pels a una rabosa ___ afirmaba Bonifasi, quien bien le conoce, mientras recuperaba el resuello antes de acometer la última subida a la cumbre de la montaña.
___ ¡No será para tanto!___ Montañerico lo dijo por seguir la entusiasta conversación que sobre el amigo común, venían trayendo durante toda la senda y de paso aprovechar para tomarse, él también, un respiro, y añadió:
___ ¿Tu sabes la pasá aquella de San Bonoifasí, cuando pintaron la ermita?
___ ¡Arrea tu, aixó es una mentirola!
___ De mentirola nada, que lo sé de buena tinta. Que a mí me lo confirmó Antonio, el dueño del bar donde se produjo el acontecimiento.
___ ¿Pero de qué bar hablas, si fue una anciana y en la misma ermita?
___ ¿Qué anciana, ni que ocho cuartos? ___ Era evidente que no hablaban de la misma cosa.
___ ¡Espera un momento! ___ dijo Bonifasi volviendo a detener la marcha. Ambos se sentaron en una roca de medianas proporciones, junto a la senda, justo debajo de la cima y al resguardo del poco viento, que aunque no muy frío, resultaba desapacible. Bonifasi contó allí su versión de la historia:
___ A mí me contaron que un día, cuando estaban remozando la ermita de San Bonifasi y encontrándose ésta patas arriba para pintar las paredes, de buena mañana llegó una anciana a la ermita. Caxeta la vio nada más entrar:
___ ¿Aón va señora?
___ A rezarle al Santo ___ contestó la mujer con total naturalidad
___ Pues hoy no va ha poder ser.
___ ¿Com que no? ___ Se extrañó la mujer.
___ Porque el Santo está durmiendo.
___ Com que está dormin ___ inquirió la recién llegada.
___ Si señora ___ y añadió___ Véalo usted misma.
___ ¡Mare de Deu del señó! ___Exclamó la anciana al ver al santo tumbado en el suelo y tapado con una sábana, al que sólo se le podía ver la cara, a causa de la espada. La mujer se santiguó tres veces y salió de la ermita sin despedirse.
Por la cara de asombro y las leves sonrisas de Montañerico, supo Bonifasi que aquella no era la historia a la que se refería su amigo y éste se lo dijo.
___ Eso no es lo que yo sabía, pero sigamos y arriba te lo cuento tranquilamente.
La mañana es estupenda. El cielo claro y limpio deja en el ambiente el bienestar de un sol que calienta y vence el frescor que en las zonas de sombra enfrían el paraje. Se está muy bien allí.
___ ¡Quina maravilla! ___ Exclamó Bonifasi en voz alta. Montañerico asintió con la cabeza y ambos se recostaron sobre las rocas en el estrecho espacio de la aérea cumbre. El silencio no fue ni largo ni corto, simplemente el necesario para retomar el pulso, dejando vagar el pensamiento embelesado, que rebota entre los relieves naturales de la cara norte del Cid, y cierra desde allí su horizonte más próximo. Fue Montañerico quien retomó la interrumpida conversación.



La Cara Norte del Cid

A mí me contaron que, preocupado porque la imagen sufriera algún desperfecto o mancha, durante aquella restauración de la ermita, Caxeta bajó a la parroquia y explicándole al cura cuál era el problema, le propuso que se quedase el Santo en el templo durante unos días, hasta que acabasen de pintar y acondicionar la ermita, a lo que el otro preguntó:
___ ¿Y el Santo cómo lo bajamos, en procesión o qué? ___ Era evidente que el párroco estaba preocupado ante la posibilidad de tener que organizar una romería para el traslado de la imagen.
___ No, axina pegen més voltes que una mula en la almasara ___ y le pidió al cura que no se preocupase, que eso lo tenía arreglado:
___Yo li porte al Sant en una trangolá___ y se fue tan tranquilo, seguro de cómo resolver el problema del traslado.
A la mañana siguiente subió con el todo terreno a la ermita, levantó el cristal de la puerta trasera del vehículo y metió a San Bonifacio en el coche como si fuera sentado en los asientos traseros. La espada sobresalía de las dimensiones del vehículo y como manda el reglamento de tráfico le ató un pañuelo rojo en la punta y aprovechando el amanecer, trasladó con mucho mimo y cuidado, la venerada imagen hasta la iglesia parroquial.
___ ¿Y qué? ___ interrumpió Bonifasi, que no le encontraba tanta gracia al relato.
___ No, si lo gracioso vino después. Espera y verás___ Bebió un sorbo de agua de su cantimplora y continuó el interrumpido relato
Cuenta el propio Caxeta que más tarde, se encontraba tomándose un cafelet en un conocido bar de Petrer cuando entró un vecino al establecimiento y después de apalancarse en la barra y pedirle el consabido carajillo le dijo al barman.
___ Ché Antonio, ponme también un ponchecito que estoy preocupao. ¿A que no sabes a quién he visto esta mañana irse del pueblo?, ¡No te lo vas a creer!
___ ¿A quién? ___ Preguntó el de la barra, más por cortesía que por interés.
___Al mismísimo San Bonifasí montado en un Patrol, tú.___ Se hizo un breve silencio en todo el local y como el otro ponía cara de incredulidad, añadió___ ¡Que sí Antonio, que estaba dejando su ermita!___ el otro con rostro serio y evidentes muestras de preocupación se dirigió al cliente:
___ Mira Pepe, como no dejes de beber tan temprano acabarás mal___ luego añadió___ y ahora no te pongo el ponche, ¡Cordóns!
Caxeta se levantó del taburete y antes de despedirse, me contó el dueño que dijo:
___ Cóbrate Antonio. Me voy a trabajar, que hoy está la gente muy rara.
Bonifasi no pudo evitar la risa, imaginándose al bueno de Caxeta, que sin inmutarse abandonaba el local tranquilamente, como si no fuera con él la cosa. Cuando se calmó le preguntó a Montañerico:
___ ¿Tu sabes que diría Caxeta si estuviese aquí con nosotros?
___ ¿Qué? ___Preguntó intrigado el amigo.
___ Diría que el camp es tamé un poble gran sense carrés, en el qui no tropeses en es cantóns ni cau el aiua del calaneres___ Montañerico rió la ocurrencia. También él, le imaginó defendiendo esa teoría.
Rabosa devolvía los ecos de abiertas carcajadas que, en la mañana quieta, resonaron por las vecinas sierras. Quienes fortuitamente les escuchasen pensarían que se trataba de gentes que se lo estaban pasando bien y es verdad. Nada hay mejor que un buen amigo, una alegre conversación y un día claro en la montaña.


Leunám Tresma


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“Leer, y también escribir”

No. No venían del monte, lugar que hubiera sido lo normal para tan buenos andarines. Esa noche el objeto de la conversación entre Bonifasi y Montañerico era un tema literario; aunque, también montañero.
Salían de la presentación de un libro; eso sí; de un libro montañero; ¡Faltaría más! De no haber sido así, no hubieran coincidido en lo literario sin más. Ni parecidos son, aunque los mejores compañeros sean, y como siempre, su discusión sin acaloramiento, se centró en el último acontecimiento.
Portada del libro, El Hombre y la Montaña


___ ¡Te lo dije Montañeret! ___ sentenció Bonifasi ___ ¡Ya llegaron los días de cultura montañera!
___ No exageres que tampoco es para tanto.
___ Ni que no. ¿Que cuándo has visto tú, tanta literatura montañera local, en un mismo año?
___Y eso que quiere decir que ahora somos más cultos.
___Pues claro que sí. Tú cuenta, cuenta… el libro del 50 aniversario del Centro Excursionista de Elda, el del 50 aniversario, del Centro de Petrer, la reedición de la guía de escaladas de Alicante y ahora este libro de Daniel Esteve, y por si fuera poco, a partir de ahora también vamos a escribir.
___ ¿A escribir, quién?
___ ¡Quien sea. Es un decir!
___ Lo dices por el certamen literario del Cuentacuentos ese.
___ ¡Cuentamontes!, Montañeret ___ le interrumpe bonifasi ___ ¡Que estás mayor y ya chocheas!
___ ¿Qué estoy qué? ___Y como el otro en lugar de contestar rió su propia gracia, Montañerico añadió ___ per si acás, tú també
___ ¡Colló! ¿Ara me parles en valensiá?
___ Y en chino mandarín, si fora menester.
___ ¡Mos ha fotut el cagaldero del collons ___ fue de nuevo Bonifasi quien retomó el asunto que le interesaba.
___ ¡Pues mira! Yo sí que voy a escribir un cuento.
___ ¿Tú un cuento… y de qué?
___ Pues de qué va a ser, de montaña., para eso se llama “Cuentamontes”
___ Tú estás mal Bonifasi. ¿Cuándo has escrito tú algo?
___ ¿Qué quieres decir… que no se escribir…?
___ Hombre escribir sí que sabes, pero para llenar un libro no. A ver si te crees que eso es fácil.
___ Bueno, pero tampoco es un libro, son seis o siete páginas nada más. Sólo hay que encontrar una buena historia y contarla.
___ ¿Y qué historia vas a contar tú?
___ Y yo que sé, pues por ejemplo la de tener que aguantar a un cagaldero cada semana en el monte. Aunque eso más que un cuento, parecería una tragedia.
___ ¡Mira éste!, o yo a un petrolanco ___ respondió el otro.
Siguieron caminando tranquilamente, cada cual absorto en sus propios pensamientos. Quien sabe si buscando una buena idea para contar. A Montañerico le vinieron a la mente las palabras del autor de libro cuando, durante la presentación, se refirió al geógrafo Antonio Cavanilles y se lo recordó a Bonifasi.
___ Me ha gustado lo del Antonio Cavanilles ése.
___ ¡Hombre! Yo creo que el tal Maestre se ha excedido llamándole simple.
___ Pues yo estoy de acuerdo. Además, seguro que si viniese ahora a visitar la comarca, todavía encontraría algún otro “tonto del valle” que le contase que los de Elda y Petrer nos llevamos a matar, como escribió entonces.
___ Eso seguro.
___ ¡Pues entonces! ___Y añadió ___ parece mentira que fuese sacerdote, y con tan poca fe en la gente.
___ No sé, no sé.
___ ¿Cómo que no sé? ¡Míranos a nosotros mismos!
___ Hombre en nosotros es diferente.
___ ¿Diferente por qué?
___ Pues porque somos montañeros, y eso es un plus.
La risa resonó entre las desiertas calles en la tardía hora. Ser montañeros era un plus, pero también ocurría entre festeros o comerciantes, o simplemente amigos; familiares y vecinos, y cada vez más frecuentemente. El tal Cavanilles, tan afamado y relumbrón para la ciencia, debió ser bastante simple en lo humano y además poco afortunado en sus tropiezos con las gentes de este valle. Efectivamente debió de dar con “el tonto del valle” o el anticuado purista; que también los hay a ambos lados de la acequia que delimita y separa a las dos ciudades, ese que no quiere hablar la lengua del contrario y manda a sus hijos a estudiar la del tal Shakespeare.
Un poco más adelante, se despidieron con un simple hasta mañana.
___ Fins demá Bonifasi.
___ Adiós Montañeret.
Como cada sábado, también mañana tenían fijada su salida al monte; no a uno determinado, sino a cualquier monte. El destino era lo de menos, el viaje, juntos, era lo importante.


Leunám Tresma





Bonifasi y Montañeret

 

Textos y relatos de Bonifasi y Montañeret, dos románticos del montañismo que nos van a ir contando sus encuentros, experiencias y demás aventuras vividas por las sendas de nuestras queridas montañas.

En esta primera entrega nos relatan un extraño encuentro con algún ser venido del espacio exterior, o no..., mejor será que juzguéis por vosotros mismos


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“Encuentro Pe-erreuviano”

Publicado en Petrermensual, diciembre-2007

La mañana vulgar. Quiero decir que ni despejado, ni cubierto. Tampoco ni frío ni calor; ni viento ni calma: Un día de lo más normal. Nada en el ambiente delataba el otoñal momento. Por no parecer no parecía noviembre, claro que aquí, en el mediterráneo, tampoco la vegetación ofrece claras muestras del cambio de estación. La millor terreta del mon mostró su tiempo más común y montañeret y Bonifasi pudieron lucir, todavía, su indumentaria estival; por otra parte, algo usual en días como aquél.

Les vino bien vestir de corto al envalentonarse la pendiente y perder su bondad el sendero, donde desgarra el suelo entre peñascos. Allí se cruzaron, mientras subían, a otro que sin mochila, más que bajar, corría.
No les agradan las gentes de cronómetro en mano, no aquí en la naturaleza y aunque entendían el porqué de semejante invento, nunca vieron bien que las carreras se unieran a la federación de montaña para romper una de las señas de identidad de un deporte que se mantuvo ajeno a competiciones. “Corredores de montaña” ¿Eso, qué era? Indudables atletas sí, y con mucho mérito, pero mal ubicados en el entorno sensible de los “sin reloj”, mejor estarían situados en el atletismo, federación en la que al final, todos saben que acabarán, tras la lucha por la tajada de las licencias y el pírrico poder; una guerra que ya ha empezado.
Lo advirtió montañeret, nada más sentir vendido su espíritu montañero, por quienes más hubieran debido salvaguardarlo. No fue la única traición. Vinieron también inventos de gabacho para romper las tradiciones de la toponimia local. Regular fue el pretexto de falsos ecologistas e ineptos legisladores, aficionados todos al bote de pintura. ¡Los tontos del bote!, que decía Bonifasi ó Pintamontes según Montañeret.
Ha sido tan catastrófico como si al más torpe de los montañeros le hubieran dejado trazar los pasillos para la navegación aérea o señalar derrotas de cabotaje en la mar. Así de claro lo supo y aunque se quejó, la evidencia del dinero aplastó el criterio común, pagando las falsas éticas de ídem montañeros, que aquí y allá siguen haciendo caja privada, inventando rutas de nomenclatura galáctica, en nombre del bien común.
Ya no es por delante, ahora también por detrás, les alcanzó en su mismo sendero, un cuarentón tardío-excursionista con pretensión de equivocado alpinista, pulcramente vestido con marca de cohete orbital, dos bastones telescópicos, ridícula mochila con sorbete y ritmo cardíaco al más puro cine negro de Stanley Kubrick. En la mano, folleto colorista de editorial oportunista, que abandonó el reciclado por el papel cuché plastificado a doble cara. Traía la suya desencajada. Suspiró y preguntó a montañeret:
___ Oiga ¿es este el PR.V-6.5?
¡A quien le ha ido a preguntar, este incauto! ___Pensó Bonifasi.
___ ¿Acualo? ___ dijo Montañeret.
___ Es que quiero enlazar con el PR.V-6.7 para luego regresar por el PR.V- 33
___ ¿Es allí donde te espera la nave nodriza? ___Le inquirió Montañeret circunspecto, disimulando la guasa que le corría por el cuerpo.
___ ¿Qué…? ___ apenas balbucear pudo, sin entender.
___ Que vas perdido, ¿No? ___ aclaró Bonifasi.
___ Sí, es que como le digo, necesito saber si éste es el PR.V-6.5 o no.
___ Pues mira, depende. Verás. Si tú vienes desde el GR.V-7, con “G”, es una cosa. Incluso si me dices que vienes del PR.V-25, con “P”, tengo claro en ambos casos que no eres de aquí y vienes del sur de la comarca o del oeste, pero amigo mío si me dices que vienes del PR.V-35 y resulta que vives en el valle, la contestación es otra.
Si alguna vez tuviéramos que describir una cara de pasmo, esa era la del de los bastones, que sólo pudo señalar el horizonte y decir.
___ Yo… yo vengo de allí.
___ Ah vale, pues entonces escucha __ y aquél prestó toda su atención al viejo Montañeret. ___Toma nota: Si lo que pretendes es recorrer el PR.V-6.5 para luego regresar al punto intermedio de partida, donde se ramifican los PR.V-6.1, PR.V-6.2, también el PR.V-6.3 etc, etc., que para no cansar ya te adelanto que son muchos, eso, amigo mío es una cosa, pero si prefieres ir directo al punto de partida del PR.V-33 en el sentido inverso pues también, o sea que es lo mismo, y tranquilo que si no lo entiendes, pues yo tampoco, pero la cuestión es si sabes lo que quieres y dónde estás.
No cabía más perplejidad en la cara del cuarentón. Bonifasí para ayudar va y le pregunta:
__ ¿Que si llevas GPS, además del MP-TRES que te cuelga de la oreja?, Vamos ¿que si sabes dónde estamos ahora?
__ Exactamente, exactamente… No. ___ respondió el otro.
__ Y… ¿A dónde vas, tan preparado de bonito folletín y semejante jerga sideral?
__ Quiero ir al Parque de Daniel Esteve, y de allí queremos seguir hasta el Xorret de Catí.
__ Ya __ contestó Montañeret; y añadió __ pues llevas mal camino, sabes. Esta es la senda de la cova de Nadalet. Te pasaste en el cruce de la Casa de Herrero, justo antes de dar vistas a la de Rabossa Ahora tienes que subir hasta la cumbre de los Castellarets y desde allí bajar hasta Rabossa y retomar así el buen camino.
El otro dio las gracias y cuando ya se alejó lo suficiente Bonifasi increpó a Montañeret.
___ ¡Pero qué malo eres!, con lo fácil que era que hubiera bajado al cruce de sendas de ahí mismo en la Casa de Herrero y menuda “putada” hacerle subir hasta la cima de Castellarets para luego volver a bajar hasta Rabossa.
___ Aprender cuesta. Y para ello cualquier camino es bueno. Además qué te apuestas que cuando no vea las marcas “pintaburros” se vuelve. Ambos rieron y continuaron su lenta subida por la embarrancada senda. Al poco le vieron bajar con cara de extravío.
___ ¿Y ahora qué le decimos? Preguntó Bonifasi a su amigo.
___ A este lo mandamos a Alicante, a ver si espabila. Se lo merece por “pe-erreuviano”.
Como no era tan malo, finalmente Montañeret no cumplió lo dicho y explicó al extraviado, el rumbo correcto.
___Tal vez aprenda la lección y ya no necesite nunca las marcas “pintaburros” para que, los “pintamontes”, emigren a ensuciar los campos de la madre… Francia.
Bonifasi rió la ocurrencia de su amigo. La mañana era vulgar. Nada en el ambiente delataba el otoñal momento, y el día era de lo más normal.


Leunám Tresma

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Juan Manuel Maestre | Daniel Esteve

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