___Males coses son es coses que no es fan be dende un prinsipi. Després
tot son carabasinaes y no saques res en blanc
___ Ciertamente___ dijo Montañerico___ es una la falta de sentido
común y de respeto, de los inoperantes que siguen plegándose
a los caprichos de los escopeteros, ajenos a los sentimientos del
pueblo, en un claro desprecio a la mayoría.
___ Y sense tró ni só___ Bonifasi quedó un momento
pensativo. Luego preguntó___ ¿Y ahora?... ¿Qué
le van ha hacer a Vicente Verdú?, ¿Le van a meter en
la cárcel, o qué? ___ Estaba preocupado por el presidente
del Centro Excursionista de Petrer. Montañerico rebotó
mientras caminaba como si tuviera un resorte en el culo.
___ ¡Pues sólo faltaba eso! Aunque ya veremos que sentencia
el Juez, porque a estas alturas de la película, donde los verdaderos
ladrones van en mercedes y libres, por el sólo hecho de tener
dinero, y los pobres que roban gallinas y no tienen para pagar fianzas
están en la cárcel, no las tengo todas conmigo___ Se
calló un momento y luego preguntó___ ¿Hasta cuándo
dejarán aprovecharse de esta democracia, a según que,
ricos, pillos y poderosos?
___ ¡Oye, oye! ¿Qué eres, el Gandhi de la montaña
tú ahora o qué?
___Pues mira, eso es lo que teníamos que hacer. La próxima
vez que alguien haga una batida por aquí vendremos todo el
pueblo en plan pacífico a ver si de una vez se enteran.
___Tú no animes al personal que luego ya ves, la justicia por
qué chorradas actúa.
___Pues opino que hay que reventar el sistema ridículo y arcaico
que tenemos, y que brille la, tan cacareada por todos, soberanía.
¡Hay quien opina que hay que insultar a quienes matan y se creen
con derecho a hacerlo y que pongan cien mil denuncias o se vayan a
la mismísima mierda, que dijo el recordado actor! Yo no se
lo que dijo Vicente, pero me cago en tó el que mate por matar.
¡Por si vale!
Bonifasi miró a su amigo que se había estado calentando
a medida que se iba cargando de razones. Ya andaba aspaventando con
las manos y la garrota volaba del cielo al suelo, cada vez con más
energía.
Tras un rato sin hablar, ensimismado en sus propios pensamientos,
añadió mirando a Bonifasi:
___ Axió tu dic a tú perque hay confianza.
___No te conozco Montañerico. Me das hasta miedo.
___Eso es lo que dice el bueno de Vicente Verdú, que uno es
pacífico hasta que le tocan a uno los cataplines, y encima
van y te denuncian. ¡Que es ya, pá cagarse tú!
Hubo quien le dijo: ¡Visent, si soc yo, l`endiñe una
garrotá, pá que denunsié con sustansia! Y si
hubiera justicia, cuando fueron a poner la denuncia les tenían
que haber detenido a ellos, pero como hay dinero de licencias por
medio, ¡Ya estamos con el borrico en las coles! ¿Te imaginas
la escena?
Se paró Montañerico para mejor representar el papel
entre denunciantes y policías:
___ ¡Buenas, que venía a denunciar al pueblo soberano
porque no me dejan matar!, bueno, al pueblo soberano no, que son muchos,
denuncie usted a unos cuantos pá que se acojonen. Y va el policía
y le dice: tiene usted razón, tó sellao y en regla pa
ir matando a tó lo que se menea por el monte.
¡Los Demonios me llevan! Mira, es como si un pirómano
fuese a denunciar que no le dejan quemar el monte, teniendo el soplete
en regla. Los resultados son parecidos pues a estas alturas de la
situación medioambiental, los dos atentan contra la naturaleza.
Si en el segundo caso la policía hubiera detenido al pirómano.
¿Por qué no detienen al cazador insensato? Y que nadie
me venga con eso de ”con la ley en la mano” que me cago
en su ley absurda. ¿Por qué no los detienen por haber
alterado la paz de todo un pueblo?, ¡coño!
___ ¡Pues algo habrá que hacer, aunque yo espero que
retiren la denuncia!
___ No temas. Lo harán por la cuenta que les tiene, y lo malo
es que así, esto, no se solucionará nunca.
___ ¡No te entiendo! ¿Entonces qué propones?___
inquirió Bonifasi.
___Pues que vayamos a por todas. ¡Todos a una, y a por ellos!
Acabemos de una vez con tanta insensatez. Quieren que respetemos el
medio ambiente, mientras ellos lo venden y lo compran por dinero.
¡A por ellos, hombre! ¡A la mierda, que dijo aquél,
con toda la gente inepta e insensible. ¡A la mierda con todos
los que maten por placer y con los que les sostienen y defienden!
¡Quieren lucha judicial, pues a por ellos! Pero de verdad y
de una vez por todas. ¡Ni leyes ni poyas en vinagre!, Que dijo
el otro, ¡Justicia contra las leyes injustas!, ¡Justicia
contra los matarifes! Justicia de una puñetera vez para el
pueblo cansado de clamar que ya está harto de tanto lagarto
que piensa que todo el monte es su orégano.
___ ¡Joder como está el patio, Montañerico! ___
Bonifasi lo dijo para tranquilizar al amigo que se había vuelto
a parar, jadeante por el doble esfuerzo de caminar y hablar tan airadamente.
Aquel más calmado dijo.
___ Oye sabes que no he dicho ninguna chorrada, a pesar del cabreo
y tantos tacos y palabrotas feas.
___ ¿Qué quieres decir?
___Pues que eso es lo que hay que hacer. Dejar que siga la denuncia
y si la quitan, denunciarles a ellos y llegar de una vez hasta el
fondo. Seriamente propongo a mis gobernantes que no cejen en su empeño
hasta tirar del monte a todos estos indeseables. Que sepan que se
acabó lo que se daba. Hay que ponerlos en el siglo XXI y si
para ello hay que cambiar las leyes, se cambian y si no quieren cambiar
las leyes, se cambian los políticos que las legislan. Que ya
va siendo hora de que el pueblo soberano se ponga en pie de urnas
para velar por el mundo que queremos dejarles a nuestros hijos.
Apenas faltaban unos metros para llegar a la cima de los Chaparrales.
La edad no perdona y es cierto que uno se cansa cada día más.
Lo pensó y en ese momento Montañerico apostilló
en voz alta ___ ¡pero no sólo físicamente, también
estoy cansado de mantener durante toda mi vida un talante formal,
para que se le rían a uno en las mismísimas barbas,
los de siempre. ¡Recordons!
Sorprendido, Bonifasi le miró mientras descargaba su mochila
sobre el suelo de la cima. El otro le imitó y sacó de
la suya una rechoncha bota de buen vino y la ofreció al amigo.
Bebió luego él un primer trago y para el segundo, se
volvió hacia Petrer, que despertaba recostado al fondo de las
amplias laderas, y levantando en alto el abultado pellejo, lanzó
su particular brindis.
___ ¡A por ellos Vicente y la compaña. Petrer y toda
la gente de paz están con vosotros! ___ Bonifasi imitó
el gesto con la cantimplora y apostilló:
___ ¡Es més sert que mos tenim que morí!
En aquel momento, un clamor llegó hasta ellos desde la ciudad.
Por un instante creyeron tener el apoyo popular. Luego advirtieron
que lo que había gritado el pueblo soberano había sido
¡Gooool! Y fue un verdadero desencanto. Seguirán haciendo
falta héroes como Vicente y los demás, pero la razón
brillará algún día. ¡Los defensores de
la muerte no pueden ganar! El ciudadano ha empezado a hablar.
Leunám Tresma